Tocando fondo

hastio

Un día te sientes inquieto por ti
al parecer, sin razón,
porque con sólo sentarte y seguir
tienes futuro y amor.
Nadie a esta altura te puede llamar
nombre que cause dolor,
pero el que sabe que hay un paso más
es su enemigo mortal y peor.

S. R.

Con ganas de estar tirado en la cama, sin hacer absolutamente nada (ya que no me atrevo a hacer lo que hace falta), fumando un cigarro de marihuana mientras en loop infinito se reproduce una canción ignorada de Silvio Rodríguez. Sin pensar en el después qué. Porque lo jodido de tocar fondo es el después qué.

Un largo día de ubicación laboral

a FCOM, a los suyos

graduacion fcom

 

 

Elsa Agüero es un mito viviente en el ecosistema de la Facultad de Comunicación -lo que equivale a decir en buena parte de los medios de prensa del país-. No hay graduado de periodismo en la Universidad de La Habana menor de 40 años que no conozca a Elsa Agüero, o lo que es lo mismo, que no haya pasado por ese momento cargado de angustias que es la ubicación laboral.

De tanto oír hablar de ella, uno se la imagina como San Jorge (o el dragón); un personaje fabuloso combatiendo en defensa de un sacrosanto derecho -en su caso, el del Departamento Ideológico del PCC de ubicar a los futuros periodistas-.

Cuando finalmente te enfrentas a Elsa Agüero, tú, estudiante inquieto hinchado con la esperanza de cambiar el panorama del periodismo nacional (para más detalles leer la introducción de la tesis de maestría de Juan Orlando Pérez), descubres que Elsa es una señora bastante mayor (2013), ágil, fuerte de carácter y con demasiados años de experiencia. Al verla uno piensa en un galápago centenario que ha visto

el surgimiento de la radio,

la televisión

e internet,

dos guerras mundiales,

el quinteto de Miles Davies,

el amontonamiento de aviones en el cielo (y su ocasional secuestro),

un par de Clásicos Mundiales

y la resurrección y posterior reentierro de Lance Amstrong,

vaya, que ha visto demasiado como para conmoverse con una muchachita que implora lastimeramente trabajar en la sección cultural del noticiero de las ocho de la noche.

Después de una aburrida reunión con las infaltables “preguntas-tontas-que-pueden-ser-una-duda-de-muchos”, viene ese momento único, irrepetible, mitológico, que es la entrevista individual.

Allí un expectador privilegiado –no sé, alguien con acceso al sistema de cámaras que se monitorean desde la oficina del Decano, o tal vez algún despistado dirigente del aula que de repente se entera que tiene que participar durante horas de todo el proceso- podría ver un desfile de manos sudorosas, dedos nerviosos, sonrisas forzadas, explicaciones graciosas del tipo “yo soy de Remanganagua, pero me hice el cambio de dirección para Alquízar para estar en la beca, la semana que viene me mudo para Altahabana (donde vivo hace 11 meses), así que por favor acepte esta carta de Radio Enciclopedia -donde he trabajado los últimos cuatro años haciendo reseñas sobre las versiones chill out de temas clásicos- y yo le prometo que la semana que viene” (siempre es la semana que viene) “tengo el cambio de dirección”. (Y San Jorge, digo, Elsa, escucha impasible el montón de historias de muertos, aparecidos y la sombra sonriente de las delegaciones municipales de Vivienda).

(Quisiera hacer una digresión. Sorprende y asusta la cantidad de personas que hacen –o pretenden hacer- cambios de dirección a última hora. Más que la queja por la superpoblación de La Habana vale reformular aquella idea de Cintio Vitier sobre los balseros –“nuestras derrotas” los llamó, o algo así-  para hacer una seria reflexión (que no es intención de este texto) sobre el abandono de tantos futuros hijos ilustres de sus pueblos, caseríos, bateyes y ciudades natales. Fin de la disgresión).

Supongo que en su primer año haya soltado un par de lágrimas. Pero con tanto cabroncito suelto y después de una vida de veinte desengaños el corazón se endurece y uno adquiere esa fisonomía de Clint Eastwood después que le matan a la familia.

Y hay que ver con que donaire, con que estilo Elsa dice “No, no hay Jiribilla. No, no hay Cubavisión Internacional. ¿Qué hacemos?”. Y el estudiante inquieto piensa, reflexiona, y recuerda aquel retorcido juego que le explicaron: “Tú pide lo que no quieras, que Elsa te va a ofrecer lo contrario”.

Es curioso, escuchando hablar al estudiante de periodismo sobre sus expectativas laborales, uno se percata de que un periodista recién graduado aspira a cualquier cosa, menos a ser –como la lógica indica- reportero raso. Así, el futuro periodista espera tener horario abierto, tiempo para escribir profusos artículos y reportajes y bajo ningún concepto, repito, bajo ningún concepto, trabajar en Granma. Y es curioso como casi, pero casi nunca se puede a los veintipocos tener, no ya el paquete completo, sino una sola de esas ambiciones.

El estudiante de periodismo que está en años menores y no se ha enfrentado el mito, aprende a temer y a odiar por osmosis a Elsa Agüero. Pero ahí están las cámaras del decano para probarlo; Elsa Agüero es nada más –y nada menos- que una funcionaria, estricta y cumplidora de su deber eso sí, pero que dialoga e intenta hacer comprender a los futuros periodistas que hay demasiadas posibilidades de que no se cumplan sus expectativas acerca de en qué medio trabajarán (de hecho, si fuera alguien de corazón más duro, les diría que sus expectativas no se van a cumplir en ningún medio).

Reconozcámoslo: chistes aparte, la imagen que más cuadra a Elsa no es la de San Jorge (o el dragón), ni siquiera el escéptico galápago centenario. Siendo honestos, tras ver una reunión de ubicación laboral, la imagen más justa que uno se puede formar se acerca a la del alcaide bonachón que se encariña con el condenado, comparte con él su vino y autoriza que tenga prolongadas visitas no oficiales, y que, llegado el día, con los ojos llorosos y un apretón de manos, lo envía, inevitablemente, al paredón.

Poética justicia (extractos de una lectura malintencionada del Código penal cubano)

Los códigos penales, y cualquier documento legal, son parte de un subgénero literario que a pesar de su intrincada redacción y estilo puede ser apasionante a ratos. Aquí les dejo una muestra de lo que hablo, una selección malintencionada de algunos párrafos del Código Penal cubano, una muestra de que nuestros juristas también sueñan con ovejas en sus ratos de ocio, y que a veces estos sueños van a parar a las leyes.

Justice po Brett Lethbridge

Justice po Brett Lethbridge

El delito imposible: “Si, por los actos realizados, por el medio empleado por el agente para intentar la perpetración del delito o por el objeto respecto al cual ha intentado la ejecución, el delito manifiestamente no podía haberse cometido, el tribunal puede atenuar libremente la sanción sin ajustarse a su límite mínimo y aun eximirle de ella, en caso de evidente ausencia de peligrosidad.” (Artículo 14)

La participación: “Al participante en el delito que espontáneamente impide su realización puede eximírsele de toda sanción. Si sólo ha tratado de impedirlo, puede rebajársele hasta en dos tercios de su límite mínimo.” (Artículo 19)

El miedo insuperable: “Está exento de responsabilidad penal el que obra impulsado por miedo insuperable de un mal ilegítimo, inmediato e igual o mayor que el que se produce.” (Artículo 26)

La sanción de muerte: “La sanción de muerte se ejecuta por fusilamiento.” (Artículo 29)

La amonestación: “La amonestación consiste en reprochar al sancionado su conducta infractora, oralmente, en público o en privado, y en forma breve y sencilla, cuidando de no humillarlo ni herir su dignidad y exhortándolo a no reincidir, sugiriéndole, de ser posible y oportuno, los medios racionales de prevenir nuevas conductas infractoras (…) La amonestación se ejecuta por el presidente del tribunal o por otro de sus jueces, designado al efecto.” (Artículo 36)

Son circunstancias atenuantes las siguientes:

b) haber obrado el agente bajo la influencia directa de una persona con la que tiene estrecha relación de dependencia;

c) haber cometido el delito en la creencia, aunque errónea, de que se tenía derecho a realizar el hecho sancionable;

d) haber obrado la mujer bajo trastornos producidos por el embarazo, la menopausia, el período menstrual o el puerperio;

e) haber mantenido el agente, con anterioridad a la perpetración del delito, una conducta destacada en el cumplimiento de sus deberes para con la Patria, el trabajo, la familia y la sociedad;

f) haber obrado el agente en estado de grave alteración síquica provocada por actos ilícitos del ofendido;

g) haber obrado el agente obedeciendo a un móvil noble;

h) haber incurrido el agente en alguna omisión a causa de la fatiga proveniente de un trabajo excesivo. (artículo 52)

Son circunstancias agravantes las siguientes:

a) cometer el hecho formando parte de un grupo integrado por tres o más personas

h) cometer el hecho de noche, o en despoblado, o en sitio de escaso tránsito u oscuro, escogidas estas circunstancias de propósito o aprovechándose de ellas;

k) cometer el hecho no obstante existir amistad o afecto íntimo entre el ofensor y el ofendido. (artículo 53)

La muerte del reo extingue la responsabilidad penal; pero la responsabilidad civil se extingue sólo cuando el sancionado muere en estado de insolvencia. ( artículo 60)

Se considera en estado peligroso por conducta antisocial al que quebranta habitualmente las reglas de convivencia social mediante actos de violencia, o por otros actos provocadores, viola derechos de los demás o por su comportamiento en general daña las reglas de convivencia o perturba el orden de la comunidad o vive, como un parásito social, del trabajo ajeno o explota o practica vicios socialmente reprobables. (artículo 73)

El funcionario del Estado o del Gobierno que no resista por todos los medios a su alcance una rebelión, sedición, insurrección o invasión, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años. (artículo 101)

El funcionario público que no preste la debida cooperación a la administración de justicia o a la prestación de un servicio público cuando sea requerido por autoridad competente, o se abstenga, sin causa justificada, a prestar algún auxilio a que esté obligado por razón de su cargo, cuando sea requerido por un particular, si como consecuencia de su omisión resulta grave perjuicio para el interés nacional o daño grave para una persona, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas. (artículo 145)

La autoridad o funcionario que, directamente o por persona intermedia, realiza gastos o aumenta su patrimonio o el de un tercero en cuantía no proporcional a sus ingresos legales, sin justificar la licitud de los medios empleados para realizar gastos u obtener tal aumento patrimonial, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años. (artículo 150)

El que, en lugar de recurrir a la autoridad competente para ejercer un derecho que le corresponda o razonablemente crea corresponderle, lo ejerza por sí mismo, en contra de la voluntad expresa o presunta del obligado, incurre en sanción de privación de libertad de uno a tres meses o multa hasta cien cuotas. (artículo 159)

Exaltación del disparate

rafauniversidad:

Porque no hay mejor manera de combatir la imbecilidad que con una sonrisa bien grande. Gracias, M.

Originalmente publicado en Las trenzas del sol:

Y seguimos arrojando el sofá por la ventana. Justo como en el cuento. Porque la culpa de que una persona le sea infiel a otra, definitivamente la tiene el sofá donde ocurren las infidelidades. Debe ser por una especie de afrodisíaco camuflado en el tejido, el material, el color, el estampado. Incluso, convendría buscar al diseñador, fabricante y vendedor, para arrojarlos a todos de una vez por la misma ventana. ¡Qué escándalo! De solo pensar en la tonga de años que han despilfarrado las ciencias sociales investigando las causas de los divorcios, me dan palpitaciones. Es muy cierto eso de que la verdad mientras más evidente, más trabajo cuesta notarla. Nadie podría imaginarse que un sofá tuviera tan malos instintos.

Por eso es que en Cuba hemos desarrollado la política del sofá. Hay un rumor de que muy pronto le van a fundar su propio ministerio, que contará con una…

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Sorpresiva lluvia

Me encanta el trabajo de periodista, porque como a los marinos, como a los mercaderes de antaño, como a los cascos azules, como a los repartidores de periódicos curiosos, nos permite entrar en contacto con montones de vidas diferentes, con escenarios emocionantes que usualmente no suelen llegar a la orilla de un trabajo de oficina. Acercarme a la Oficina Leo Brouwer, y hacer la consiguiente tarea de entender un poco la figura de Leo Brouwer, valorar al menos preliminarmente su trabajo, me llevó a descubrir Paisaje cubano con la lluvia, una maravillosa pieza para 4 guitarras compuesta por Brouwer, que en esta versión de la Orquesta de Guitarras de Barcelona que encontré navegando en Youtube él mismo dirige.

Confieso que no sé qué disfruté más; si la caricia minimalista de la composición -en la que efectivamente uno advierte la cadencia del agua caer, desigual, desbordante, sobre cosas vivas e inanimadas, y, ¡maravilla!, sobre Cuba-,  o el espectáculo visual que supone observar al compositor conducir la orquesta, ver como sus brazos y manos se retuercen y expanden, se contraen y suavizan, ver como su cuerpo convoca la calma y el aguacero, el trueno y arroyo al costado del camino, ver la humanidad de Leo Brouwer convertida en ese otro instrumento del que tantas veces oimos hablar pero que en pocas ocasiones sentimos como tal en un concierto.

Maravillas de la música. Esa noche que parecía impoluta, sin luna ni nubes,–Brouwer mediante– también vi llover, aunque tampoco estabas tú.