Si soñaste con firmar una teta es tu oportunidad

No me engañen, todos hemos tenido nuestro sueño de rockstar. Todos nos hemos imaginado en ese estadio repleto de jóvenes efervescentes, listos para brincar hasta perder el aliento con nuestras canciones alucinógenas. Y la entrada triunfal firmando discos, camisetas y alguna que otra teta. Ahora tenemos la oportunidad de cumplir parte de ese sueño al firmar una teta, un ejercicio rápido, divertido, que no cuesta nada y que vale mucho. Tanto que al hacerlo estamos la declaratoria de los derechos de la mujer en Latinoamérica en materia de cáncer. Sin dudas, la campaña desarrolada por MACMA (Movimiento Ayuda Cáncer de Mama) es una tremenda oportunidad no solo de cumplir parte de nuestro sueño roncanrolero, sino de apoyar una causa justísima.

firma una teta rafa

 

Si quieres sumarte a esta iniciativa entra acá: http://firmaunateta.org/

 

Un vallenato por Gabriel García Márquez

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Hay una crónica, pequeñita de un Gabriel García Márquez bohemio y trasnochador, que con 21 años escribía en el diario El Universal: “No sé qué tiene el acordeón que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento“.

Me quedo con eso, un par de palabras sueltas, y poco más.

Breve charla con un discurso de Miguel Díaz-Canel

Foto: Roberto Morejón/AIN

Foto: Roberto Morejón/AIN

Los discursos son una pieza frágil pero esencial en la política. Muchas veces su carácter contingente impide se logre sintetizar en ellos un cuerpo de ideas que más tarde o más temprano no esté sujeto a críticas. Por eso no quiero ser demasiado absoluto a la hora de valorar las palabras de Miguel Díaz-Canel en la clausura del VIII Congreso de la UNEAC, sin embargo no quería dejar de hacer un par de comentarios al respecto.

De manera general, se concentró en los retos de la cultura cubana ante las prácticas homogeneizadoras de la industria cultural (aunque estuvo cargado de ideas asociadas al actual foco delirante del gobierno, la actualización del modelo económico). A lo largo del discurso Diaz-Canel llamó en reiteradas ocasiones a la unidad y a la discusión provechosa entre los intelectuales. Buen tanto.

Buen tanto que sin embargo se empaña cuando dice que la aplicación de la política cultural está reservada al estado y su red de instituciones, en franco desconocimiento de que el entramado de instancias que intervienen en la política cultural incluyen y tienen como actor decisivo al estado y sus instituciones, pero definitivamente los desborda. Semejante declaración no es solo contraproducente con el discurso que maneja el gobierno en materia de actualización del modelo económico, sino que deslegitima la labor de sujetos e instituciones que desde el ámbito privado están haciendo cultura, y no asumirlo sería un error cuya víctima principal seríamos nosotros mismos.

Ya en el plano más personal, no considero acertada la equivalencia que asocia la salvación de la cultura al socialismo. Una cosa es defender el proyecto cultural de un sistema social que busca la emancipación humana, y otra distinta es decir que ese sistema es la única vía para salvar la cultura, porque, nos guste o no, toda expresión humana es una forma de cultura, y hay tantas culturas como modos de vida posibles. En último caso, defender nuestro socialismo y su perfeccionamiento es la única alternativa para salvar la cultura socialista.

Alteraciones del orden y otras utopías (#UnLibroACambioDeNada)

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Fotos: Fernando Medina

PROHIBIDO CRUZAR sin saber por qué lado
ir ni para qué PROHIBIDO ESTACIONARSE porque no puedes
parar la maquinaria infatigable con tu dedo
sólo porque te entró una astilla en el alma

Jorge Enrique Adoum

Cualquiera se deja caer por un parque del barrio para pasar el rato. Cualquiera se deshace de un libro que le estorba en casa. Pero cualquiera no se levanta una mañana de domingo para llegarse a un parque en el que dejará ir alguno(s) de sus libros queridos. Un libro querido es como un pariente… bueno, seamos honestos, es más que un pariente; se acerca más a esos amigos silenciosos que están ahí listos para sacarnos del apuro, sin importar cuánto tiempo llevemos sin verlos.

Realmente no tenía idea de cómo iba a reaccionar la gente a la convocatoria de la Suelta Masiva de Libros. Es muy fácil entusiasmarse con una idea en Facebook, y dar clic en “iré” y luego dormir a pierna suelta la resaca de la fiebre de sábado por la noche. Pero atravesar la barrera entre el acto digital y el físico requiere un extra de voluntad que muchos no parecen tener. Y sin embargo, el 6 de abril un grupo de gente demostró que la cultura es amor. Lo demostraron niños pequeños acompañados por sus abuelas, lo demostraron jóvenes inquietos, lo demostraron señoras y señores de las más variadas pintas y profesiones que se desperdigaron por el parque de H y 21 desde las diez de la mañana en uno de los actos más hermosos que he tenido la suerte de participar.

No fue una limpia de libreros, fue una verdadera demostración de cariño, de cariño por los libros y por el prójimo. Allí vi cambiar de dueño libros de Vallejo, Coetzee, Pessoa, Bolaño, Eco, Twain, Martínez Heredia, Faulkner; en una promiscua y deliciosa avalancha de páginas inolvidables.

Hubiera querido ver más caras desconocidas, pero fue esta una primera vez, y superó mis expectativas considerando el mínimo acceso a Internet de los cubanos. Deliberadamente eludí cualquier intento de institucionalización del evento, me intrigaba saber hasta dónde éramos capaces de movilizarnos un grupo de ciudadanos en función de una hermosa y que no requería más recursos que el infinito pero valioso deseo. El resultado fue un suceso cargado de poesía, un ensayo de lo que podríamos hacer si de vez en cuando rompemos el hielo de las iniciativas, si a cada tanto abandonamos la modorra de la silla e intentamos alguna locura para alterar el orden establecido de las cosas.

Aquí les dejo además el poema completo de Adoum, para que sirva de himno en actividades como esta:

Prohibido fijar carteles, por Jorge Enrique Adoum

Despiertas casi cadáver cuando el reloj lo ordena,
el día no te espera, hay tanto capataz que mide
el milímetro del centavo que se atrasa por ti,
bebes el café que te quedó de ayer y sales
consuetudinario PROHIBIDO CURVAR A LA IZQUIERDA
y casi PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED y pisas el césped
porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano
y durable, PROHIBIDO CRUZAR sin saber por qué lado
ir ni para qué PROHIBIDO ESTACIONARSE porque no puedes
parar la maquinaria infatigable con tu dedo
sólo porque te entró una astilla en el alma,
OBEDEZCA AL POLICÍA así es más fácil, saluda,
dí que sí, que bueno PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR
y quitándole dócilmente el sombrero estupefacto
PONGASE EN LA COLA anuncia tu hereje necesidad
de trabajar en lo que fuese NO HAY VACANTES,
tal vez el año próximo por la tarde, pero no te dejes
dejar para mañana lo que puedes morir hoy
y aguantas y volverás cuanto te llamen PROHIBIDO
USAR EL ASCENSOR PARA BAJAR con tus piernas,
para eso las tiene gratis desde el último accidente
NO SE ACEPTA RECLAMOS para que vayas de guerra
en guerra con tu himno nacional SONRÍA, tu banderita,
la patria a la que le debes tanto, como todos,
pero ten cuidado, imbécil: por ir pensando en tu metafísica
descosida ibas a entrar en el parque público
PROHIBIDA LA ENTRADA, zona estratégica, tú , negro,
humano, perro cívico, civil, SILENCIO, y tú sabes
que no debes PROHIBIDO PORTAR ARMAS, eso también
se sabe y tampoco los proyectos de amor, los aromas
futuros, no suena todavía la sirena de las seis
PROHIBIDAS LAS HUELGAS que es cuando puedes pensar
LEA SELECCIONES TOME COCA-COLA PROHIBIDO ESCUPIR
hombre libre de este país libre del mundo libre,
y acatas las yuntas formidables de los diarios
y agradeces: otros piensan por ti y les cuesta
para que sigas libre, no te llames PROHIBIDO
USAR EL TELÉFONO sólo para tener quién pregunte
por ti PROHIBIDAS LAS VISITAS EN LAS HABITACIONES
vayan a creer que estás enfermo, PROHIBIDO FORMAR GRUPOS,
porque tú, individuo, aislado, alicaído, con el vientre
pegado al paladar que te sabe a medalla, eres inofensivo;
mejor apágate la luz, deja para algún días los rencores,
ponte en toque de queda, métete en ti, prolóngate
durmiendo para que vuelvas a amanecer, heroico
de puro testarudo, a leer las nuevas instrucciones
para hoy como un estado de sitio: prohibido tener
libros de Marx y otros libros, prohibido llevar los cabellos
como te dé la gana, prohibido ir a China, prohibido
besarse en los parques, prohibido tener fotografías
del Che, nombrar al Che, leer al Che y otros autores,
prohibidas las faldas cortas, las películas suecas,
prohibidas las canciones de Bob Dylan, los dibujos de Siné,
prohibido hablar mal del gobierno, prohibida
la información sobre los grupos subversivos, prohibidas
todas las manifestaciones, queda prohibida la lucha
de clases ha dicho el Presidente, y siguen, aguantón
y cobarde, sólo porque el instinto, él también,
quién lo creyera, te colgó su letrero : SE PROHIBE MORIR.

Ay el cubano…

Altruismo by Mauro Escher

Altruismo by Mauro Escher

- ¡Fosforerooo! Fosforeroooo!! ¡¡Se rellenan fosforeraaas!!

El grito de aquel hombre negrísimo de barba grisácea y ropas raídas, resonaba entre los edificios y acaparaba todo: el ruido del barrio, el trasiego de la cafetería, el radio en el balcón y nuestro intento de entrevista. Según se podía apreciar, su singular modus operandi consistía en callejear con las clásicas botellas de spray de rellenar las fosforeras en los bolsillos, en lugar de apostarse en una esquina con una mesa y esperar la suerte. Lo que se dice buscarse la vida.

- ¡Señooor!- le gritó un anciana desde la ventana del algún piso superior.

- ¡Díigame!

- ¡Espéerese!

- ¡Me esperoo!

- ¡Estoy buscando el dinero!… ¡Ay mi madre… no lo encuentroo…!

- ¿Señora quiere recargar la fosforera?

- ¡¿Cóoomo?!

- ¡Quee si quiere recargar la fosforeraaa!

- ¡Ah, sí pero es que parece que mi hija se llevó para comprar comida un dinero que yo tenía aquí!

- ¡Señora!, ¿quiere rellenar la fosforera?

- ¡Si mijo pero no encuentro el dinero…!

- ¡Que si quiere rellenar la fosforera!

- ¡Es que el dinero que tenía se lo llevó mi hija para comprar comida…!

- ¡Señora! ¿Usted quiere rellenar la fosforera?

- ¡Síi!

- ¿Y tiene el dinero?

- ¡Noo!

- ¡Entonces baje la fosforeraa!

- ¡Es que me da penaa!

- ¡Pero le digo que baje la fosforeraaa!

- ¿Cuándo usted vuelve?

- ¡No sée señora, baje la fosforeraaa!

- ¡Ay qué va, me da pena, cuando usted vuelva yo relleno la fosforera que no tengo dinero ahora!

El hombre, que en pleno mediodía laboral había perdido 5 minutos preciosos, se da por rendido. Mientras se alejaba derrotado en su ensayo de solidaridad, el fosforero murmuraba “ay el cubano… mira que el cubano es… ni ayudársele puede”