¿No es país para mártires?

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Cubanos, hagamos una pausa y pensemos un momento: ¿hay alguno de nosotros dispuesto a sacrificar su tiempo, su prestigio, su fortuna y estabilidad emocional a favor de un improbable cambio del estado de cosas en Cuba? Si la respuesta es no, estaríamos dándole la razón a la hipótesis que M me planteara el otro día acerca de que las opciones que tiene el cubano hoy ante los problemas de la sociedad son básicamente dos: o emigra o se enajena.

¿Será cierto entonces aquello que una tarde fenomenal dijo Elaine –como al descuido, pero que nunca he olvidado- que los cubanos perdimos la capacidad de indignarnos? Porque lo cierto es que mientras el repertorio de asuntos urgentes es más gordo que los folios del caso de Los Cinco, no pasa absolutamente nada.

A veces alguien tira una piedra a un espejo, y aplaudimos al ver ese reflejo hecho añicos, y el pequeño rebelde que llevamos dentro suspira aliviado pensando que se ha salvado otro día la revolución. Pero esos actos, ya bastante escasos de por sí, no hacen más que calmarnos el ego por un rato.

En la misma conversación a la que hago referencia al comienzo de este texto, M me confesaba que cada vez le da más vergüenza decir que es periodista, porque es como ser un bufón sin audiencia o un estafador socialmente aceptado (la interpretación es mía, no suya). Y me puse a pensar si existe alguna profesión u oficio que se libre de eso. Y la evidencia de que el agotamiento es sistémico la tenemos al comprobar que el basurero recoge los desechos cómo y cuándo le parece; que el médico tiene –conscientemente o no– instaurada la cultura del regalo como método de sobrevivencia; que el abogado solo está buscando cómo extraerle algunos pesos de más al cliente; que a los comerciantes no les basta con lucrar irracionalmente sino que encima pretende –y logra– robarte en la mercancía; que los maestros han confundido, en el mejor de los casos, la instrucción con la cultura, cuando no han llegado a sucesos como el de Waterpre.

Con semejante panorama, ¿qué nos queda? Al periodismo –periodistas mediante– le queda recuperar su responsabilidad social como bien público que es, y a la sociedad en general reasumir esa condición ética que –dicen– atraviesa nuestra historia y explota de tanto en tanto.

¿Y por qué, si las insatisfacciones son tantas y tantos perciben el problema y sus posibles causas no cambia nada? “No tenemos líderes”, me dijo M, “el no tener líderes es fatal para cualquier proceso de transformación social, por más inquietudes ciudadanas que hayan. Yo no tengo madera de líder”, añadió, “no tengo interés en sacrificarlo todo a cambio de la ingratitud probable de los hombres. ¿Lo harías tú?”

¿Lo haría yo? ¿Lo haría yo? ¿Lo haría yo? ¿Lo haría yo? ¿Lo haría yo?…

La pregunta quedó rebotando acusadora –acosadora– en mi mente. Le respondí con evasivas. Porque la verdad es que no sé. Probablemente no lo haría. Pero sospecho que si aparece alguien capaz de aunar las voluntades, de detectar la comunión de intereses en el rosario de insatisfacciones compartidas por los distintos sectores de la sociedad cubana, me parece que el comienzo de la transformación real pudiera empezar a tomar forma.

Así que ya saben: se busca líder para revolución social en un sistema más justo. Si conocen de alguno, díganle que me escriba al correo. Enemigos de la soberanía nacional y la igualdad, favor de abstenerse.

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38 comentarios en “¿No es país para mártires?

  1. Rafa, la disamis individuo, solo ser humano, está 100 porciento de acuerdo contigo. La disamis un poco más analítica no puede evitar preguntarte si entonces tiene que existir primero un líder para que la gente se mueva, o si la indiferencia esta que padecemos in extensus no tiene causas más jodidas que la inexistencia de liderazgo que ya es jodido de por sí, quiero decir, lo leo y como catarsis o como un “vaya, no puedo más”, me parece muy bueno esto que escribiste, y te digo, así así, vi retratada mi propia impotencia. Pero, ¿y qué hacer después?, vaya, sé que es una tontería ¿no?, u otra expresión más de la falta de soluciones.

  2. Rafa, me encantó esto. Me recordó a las mismas conversaciones que tuve en mi última visita, con una M (que sospecho es la misma M que te interpela), y otras varias letras mayúsculas. Me recordó también a los meses que antecedieron mi salida de Cuba; a todas las horas infinitas de preguntarme lo mismo con lo mismo, sin poder contestarme con un solo monosílabo. En mi caso particular, lo que sentía era, por un lado, el terror a sacrificarlo todo para luego solo recibir ingratitud, de lo cual tuve un preview en mis últimos días en la UH, y por otro, el miedo que me anudaba el pecho de poner el futuro de mis padres también en peligro por algo que, siendo bien realista, tenía muy pocas luces de triunfar. Mis padres habían trabajado por un proyecto, una revolución, una idea… Habían sacrificado lo mejor de su juventud y aún en sus 40 y tantos y 50 y tantos, seguían trabajando, como pueden, tratando de arañar unos CUCs para poder comprar la carne por la izquierda, le leche en polvo para el desayuno, etc. Después de tanto sacrificarse ellos, y cada vez más cercanos al temido retiro, no me sentía con el lujo de sacrificar mi futuro y más importante, mi oportunidad de poder ayudarles, de poder contar con algo para darles una vejez tranquila. Se cuán egoísta suena, y sé que en fondo, mis padres jamás me habrían recriminado mantenerme en la lucha sin cuartel aún si eso costaba mi futuro. Pero imaginarme dos viejitos en una sala con dos sillones, desayunando una tacita de café y almorzando arroz con huevo frito, ¡si hay huevo!, constantemente preocupados por qué será de su hija, me rompió el corazón. Igual me deshizo en mil pedazos probar de primera mano el poder paralizante de una burocracia oportunista que, armándose con banderas que no son suyas y discursos aprendidos de memoria, están dispuestos a todo por mantenerse en sus puestos, en esos puestos que les consiguen gasolina, viajes al extranjero, algún estímulo, y sobretodo, la oportunidad de imponerse y mandar sin frenos. Eso es lo que más me preocupa del futuro en Cuba. He visto a medio metro de la trinchera el enemigo real de Cuba hoy, y es mucho más poderoso de lo que se puede sospechar al inicio. Por otro lado, el cansancio extremo de tantos y tantos años hace que la gente, aún si tiene la capacidad para indignarse, se indigne hacia dentro. Los insultos se tragan en seco, o con un buchito de café de la bodega colado por el vecino. Porque ¿qué hacer con ellos si no? ¿Gritarlos a voz en cuello y arriesgarte a que los mismos vecinos te miren raro, en el mejor caso?. Yo rezo por un líder, por un alguien o alguien-es que se llenen de fuerza y valor para empezar una lucha que llevará mucho tiempo pues en Cuba las deformaciones de la economía y la sociedad no se van a arreglar en unos pocos años. Pero rezo. Le pido a la vida que alguien se encuentre en mis zapatos y se decida por el otro lado del camino, que alguien sufra con la ingratitud de un pueblo que no tiene muchas más opciones que esa, e insista en trabajar por un futuro mejor para tod@s, aún si eso le cuesta el precio más alto, que nunca ha sido la muerte, sino a veces peor. He visto a los mejores hombres y mujeres que conozco desgastarse como la roca con el mar, volverse arena, y luego perderse en el agua. Tal vez lo estoy mirando al revés, tal vez sean esos hombres y mujeres un inmenso mar que debe desgastar a la roca. Es difícil, muy difícil. Son muchas las cosas en juego y aunque los principios debieran valer más que cualquier otra cosa, ser mártir es tarea difícil. Pero yo confío en que alguien queda. Por ahí deben andar medio dudando; quizás también es hora de que como sociedad demos un poquito más de ánimo. Quizás esos mártires en potencia necesitan una señal de que su pueblo, en el fondo, está con ellos, que no será nunca en vano el sacrificio y que “morir (metaforicamente) por la Patria es vivir”
    Déjame saber si te llegan aplicaciones para líder, me encantará conocerlos y brindarles todo mi apoyo.
    Besitos desde mi pedacito de mundo,
    Clau

  3. Rafa ahora sí tendré que escribir, jejeje. Me encantó el cierre. Pero hay suturas a las que le falta la historia de la herida. Quizás intente algo hemorrágico. No coincido con aquella M en que emigrar o enajenarse sean dos opciones sino dos tendencias predominantes, que por ser dos parecen opciones, pero a veces pueden ser una misma cosa. Por suerte, contigo no necesito explicarme demasiado. Falta Frei Betto detrás de la idea del líder, la idea de que una sociedad no cree en abstracciones sino en los actos de las personas. Yo tampoco podría entregarme a la política porque me creo incapaz de responsabilizarme por las esperanzas y utopías de demasiadas personas, cuando la política se entiende así y no como la responsabilidad con una pandilla de mercaderes, burócratas y oportunistas. En eso supongo que me parezco a M, excepto en la cuestión de la ingratitud. La ingratitud creo que es algo soportable, si una persona se cree capaz de liderar, no de hacer política. Se puede hacer política todos los días, sin pretender una tregua fecunda, aunque una tregua fecunda sea cosa de todos los días, pero que no deja tiempo para otras cosas. Se trata de prioridades, sobre todo de conocer nuestras limitaciones. Si mañana yo decidiera entregarme absolutamente a la política, y ya sabemos lo que se debería hacer, no arrojar una piedra, pero sí movilizar, por ejemplo, en la prensa, a que los periódicos no salgan, ni los noticieros, ni ninguna publicación, hasta que las agendas de todas las publicaciones no se reconfiguren y construyan colectivamente, y se respete a la sociedad a que se debe la prensa, si mañana yo decidiera una cosa así, sería a costa de renunciar a quien soy, a la poesía, a ese -quizás lujoso- andar desprendida de la realidad -para mí inevitable-, a mi manera de hacer el mundo más solitaria -algunas veces social-, a no responsabilizarme más que por la vida y por escribir lo que percibo. Mi entrega esencial es a la escritura, aunque lamentablemente aún no pueda ocurrir como quisiera. Esa es mi revolución, también que cada persona pueda elegir su propia revolución, lo cual me hace pensar en quienes sí consideran que transformar un país es su revolución, que la política, en el sentido más estricto de gobernar y liderar, es su revolución, pero están enajenados -trabajando como bestias para sobrevivir- o con planes de emigrar o viviendo como emigrantes, por causas tan complejas que mejor dejar para otro momento. Claro que dejo tiempo para algo más que escribir, para muchas cosas más de las que quisiera, pero una tregua fecunda, o un Moncada, o cualquier cosa de dimensiones semejantes, como la que requiere la Cuba de hoy si aún se define por el anhelo de construir un sociedad socialista, justa y digna, sin dudas sí requiere una entrega total, dejar la poesía, la creación, la levedad para entreactos, dejarme a mí para un entreacto y ser alguien que no soy. Y qué sentido tendría dejar de ser para hacer lo que solo por quien soy ahora percibo que debe hacerse. Me convertiría muy probablemente en todo lo que hoy critico. Pero creo, creemos, tú y tu amiga también, en el arte, sin desestimar el hacer político directo, y hasta en el periodismo a medias de los blogs -a medias porque le faltan los lectores que más importan-. Un abrazo a ti y a M. Otra M. :)

  4. Pingback: ¿No es país para mártires? | Red Observatorio Crítico
  5. Muy buen texto (como todos los de Rafa González Escalona). Ahora, yo ya conozco gente que “dispuesta a sacrificar su tiempo, su prestigio, su fortuna y estabilidad emocional”: mis mis companeros y companeras del OC son ejemplo de ello, soy yo mismo. Nuestra gente ha perdido sus trabajos, escuchan nuestros telefonos… en fin… Pero pensar que para avanzar en las transformaciones sociales hacen falta lideres, sospecho que es reproducir una manera ya agotada de promover cambios en este mundo. Creo que necesitamos hacedores. Gente que haga cosas que conduzcan a convertir en obsoleto los actuales paradigmas que rigen a Cuba (y de paso al mundo entero). Rafa tambien es un hacedor, no hay dudas al respecto, Mis respetos y admiracion.

  6. Son tan buenos (y extensos) sus comentarios que prefiero dar una respuesta única y que cada cual tome lo que quiera de ellas. De manera general, no creo que quede otro remedio que hacernos la pregunta: “¿lo harías tú?”. Y atrevernos a responderla. Sobre todo atrevernos a responderla. Porque el acto de liderazgo es algo fortuito y que trasciende, o suele trascender la acción individual, pero la condición necesaria es tener la voluntad de cambiar las cosas, de participar, de hacer.
    El texto lo hice por un puñado de dudas y certezas que tengo, y la creencia menos sólida de todas es la idea de la necesidad de El Líder, así en plan mesiánico. Pero me resisto a creer que tenemos tan pocas opciones, me resisto a creer, como le decía a una amiga, que sumergidos en lo urgente olvidemos lo importante, y que un buen día nos descubramos tembas acomodados en nuestras propias justificaciones, tal y como vemos a nuestros padres hoy. Casualmente leía hoy una frase de Vallejo, que saco deliberadamente de contexto, pero que expresa bastante bien este sentimiento:

    “La actual generación de América anda menos extraviada que las anteriores. La actual generación de América es tan retorcida y falta de honestidad espiritual como las anteriores generaciones de las que ella reniega. Levanto mi voz y acuso mi generación de impotente para crear o realizar un espíritu propio…”
    A la larga un monstruo de la estatura de Vallejo se equivocó: en la misma época que decía eso se incubaba toda la grandeza literaria de Latinoamérica; Mario Andrade, Borges, Neruda, y muchos otros estaban a punto de hacer despegar la palabra del continente para convetirla en algo único. Valga el símil como un rayo de esperanza en este momento de crisis.

    • La carencia de líderes, no de dirigentes, es apenas una variable, pero una bien importante, en la compleja ecuación de la participación en nuestra sociedad. Decir que nuestros problemas para cambiar la realidad son causa de la ausencia de líderes, tanto como creer que un líder solucionaría todos los problemas, desde luego que es una ingenuidad tremenda. En lo personal, creo en los líderes, no en el sentido obsceno, no líderes como vanguardia revolucionaria que iluminarán a “la masa” desprovista de pensamiento propio, blablabla… pero sí en líderes naturales, en personas que dedican la mayor parte de su tiempo a organizar procesos de transformación social en cualquier nivel, que son reconocidos por el pueblo -no necesariamente elegidos en un papelito-, que son de verdad gobernados por la razón y los sentidos comunes del pueblo. No gente que haga y que haga, que hay mucha, sino personas que integren esos esfuerzos. Según la historia, los procesos de transformación social siempre han tenido varios líderes, unos más felices que otros. Me encantaría conocer una revolución que no haya tenido líderes, inspiradores, provengan de lo militar, lo civil, las artes, el estudiantado… Lo cual no significa que un líder, o los líderes, son quienes hacen todo el trabajo, sino que son un elemento que lo facilita, un elemento clave, a mi juicio. Ello por supuesto crea otro desafío, pues cuando el líder desaparece, se muere, lo matan, o se corrompe, la sociedad necesita aprender a continuar el proceso que haya iniciado, aprender que el poder es popular, antes que gubernamental, pero a mi juicio las sociedades, sean tradicionales o no, sí necesitan líderes, figuras inspiradoras, autoridades, sabios, o como se les vaya a llamar, y siempre sometidos a la voluntad colectiva, a crítica y control sistemáticos, etcétera, que representen los valores, tradiciones, sueños de las personas que lidera. No entiendo por qué hay que elegir una cosa o la otra, el poder es del líder o el poder es de la sociedad, y no pueden ser ambas, una sociedad conciente de su poder y responsable, con líderes distintos, democráticos, que dialogan, que escuchan, que rectifican, que se preocupen porque el verdadero poder esté en la sociedad y no en sus manos.

    • Ah, otra cosa, yo creo que es tarea de todos, de flojos y de grandes, al menos en el país que yo me imagino. Para mí no vale que “los grandes” avancen solo sin “los flojos”, a veces las personas que consideramos “flojas” sorprenden y los grandes decepcionan. Al final, cómo se determina quién es flojo y quién es grande, quién tendría tanta autoridad moral para eso. A mi no me gustaría ser parte de un proyecto donde solo avancen los más fuertes, aunque se vaya más lento, creo que es mejor si vamos todas y todos.

      El 13/6/14, Monica Baró Sánchez escribió: > La carencia de líderes, no de dirigentes, es apenas una variable, pero > una bien importante, en la compleja ecuación de la participación en > nuestra sociedad. Decir que nuestros problemas para cambiar la > realidad son causa de la ausencia de líderes, tanto como creer que un > líder solucionaría todos los problemas, desde luego que es una > ingenuidad tremenda. En lo personal, creo en los líderes, no en el > sentido obsceno, no líderes como vanguardia revolucionaria que > iluminarán a “la masa” desprovista de pensamiento propio, blablabla… > pero sí en líderes naturales, en personas que dedican la mayor parte > de su tiempo a organizar procesos de transformación social en > cualquier nivel, que son reconocidos por el pueblo -no necesariamente > elegidos en un papelito-, que son de verdad gobernados por la razón y > los sentidos comunes del pueblo. No gente que haga y que haga, que hay > mucha, sino personas que integren esos esfuerzos. Según la historia, > los procesos de transformación social siempre han tenido varios > líderes, unos más felices que otros. Me encantaría conocer una > revolución que no haya tenido líderes, inspiradores, provengan de lo > militar, lo civil, las artes, el estudiantado… Lo cual no significa > que un líder, o los líderes, son quienes hacen todo el trabajo, sino > que son un elemento que lo facilita, un elemento clave, a mi juicio. > Ello por supuesto crea otro desafío, pues cuando el líder desaparece, > se muere, lo matan, o se corrompe, la sociedad necesita aprender a > continuar el proceso que haya iniciado, aprender que el poder es > popular, antes que gubernamental, pero a mi juicio las sociedades, > sean tradicionales o no, sí necesitan líderes, figuras inspiradoras, > autoridades, sabios, o como se les vaya a llamar, y siempre sometidos > a la voluntad colectiva, a crítica y control sistemáticos, etcétera, > que representen los valores, tradiciones, sueños de las personas que > lidera. No entiendo por qué hay que elegir una cosa o la otra, el > poder es del líder o el poder es de la sociedad, y no pueden ser > ambas, una sociedad conciente de su poder y responsable, con líderes > distintos, democráticos, que dialogan, que escuchan, que rectifican, > que se preocupen porque el verdadero poder esté en la sociedad y no en > sus manos. >

      • La construcción de Cuba es sí, tarea de todos; por eso los flojos, faltos de moral para reconocerse incapaces de estoicismo o sacrificio alguno, deben ceder lugar y callar humildemente ante el empuje de los grandes, no para quedar detrás, sino para ser halados por éstos. No lo dije yo, lo dijo el Apóstol ante las “flojeras” ideológicas de quienes, apelando a fatalismos geográficos, a las amargas experiencias de la Guerra de los Diez 10 Años y escondiendo su propia cobardía, no creían posible emprender una segunda contienda bélica contra España. Hoy burlonamente pareciera que nos destinas a la derrota como proyecto de nación, a la renuncia de la historia, a la pérdida de la dignidad, a la derrota moral, a la ignominia. Por considerarte un “hombre de éxito”, tú, sano y salvo por este sistema social que te dio vida, salud -sin escatimar en especialidades médicas-, educación completa e integral -más buena que mala-, un joven en plenitud de facultades con capacidad de liderazgo intelectual para cosas más … productivas… que firmar tetas… partes erróneamente desde la suposición de que todos son de tu condición. Crees que el deterioro causado en ti por la dura realidad y la avasallante cotidianidad no han calado en la conciencia y combatividad de otros.

        ¿Acaso Martí no se enfrentó a la amoral ley del país de la siguaraya? ¿Acaso Mella, Guiteras, Villena… cedieron, aun en las peores circunstancias y ante las más terribles consecuencias, a los placeres mundanos de invertir sus conocimientos y esfuerzos solamente en el bien personal? ¿Acaso Abel, Frank, Manzanita, Camilo, el Ché… no eran jóvenes con contradicciones, que vieron al inicio a su alrededor falta de liderazgo, que no tuvieron espacio para plantear o participar, sino que debieron buscar las vías para unir, proyectar y aplicar las aspiraciones comunes de su generación para mejorar su contexto? Tú, además de burlarte y demeritar a mansalva tu contexto, hacer una mínima ola en la siempre facilista moda de atacar la Revolución ¿a qué nos llamas?

        El tercer año del Partido Revolucionario Cubano
        por José Martí [*]

        Por el voto individual y directo de todos sus miembros entra, con sus funcionarios electos, en su tercer año de labor la empresa, americana por su alcance y espíritu, de fomentar con orden y auxiliar con todos sus elementos reales–por formas que con el desembarazo de la energía ejecutiva combinan la plenitud de la libertad individual–la revolución de Cuba y Puerto Rico para su independencia absoluta. Bello es, en el desorden consiguiente a una larga e infortunada emigración, ver unirse en una obra voluntaria y disciplinada de pensamiento activo a los hombres, de todas condiciones y grados de fortuna, de la guerra y del destierro, de los países lejanos y del Norte triunfante sobre la desidia y desaliento que le vienen del continuo trato con la infelicidad de Cuba: y todos, de Jamaica a Chicago, reiterar a su patria, con su confirmación libre del partido de la independencia, la promesa de preparar por ella en el destierro la redención que ella no puede preparar en el miedo, el desmayo y la pasión de su esclavitud. Bello es ver confundirse en el ejercicio de un santo derecho a los elementos diversos de un pueblo del que sus propios hijos, por ignorancia o soberbia, a veces injustamente desconfían; y levantar, ante los corazones caídos, esta prueba de la eficacia del trabajo constante y del trato justiciero en las almas que deja inseguras y torvas la parricida tiranía. Pero sería complacencia vana la de ese espectáculo indudablemente hermoso, y funesta fatiga la de ordenar un entusiasmo ciego y temible, si no fuesen raíz y poder del organismo revolucionario el conocimiento sereno de la realidad de la patria, en cuanto tiene de vicio y de virtud, y la disposición sensata a acomodar las formas del pueblo naciente a los estados graduales, y la verdad actual y local, de la libertad que trabaja y triunfa. Bella es la acción unida del Partido Revolucionario Cubano, por la dignidad, jamás lastimada con intrigas ni lisonjas ni súplicas, de los miembros que lo componen y las autoridades que se han dado, –por la equidad de sus propósitos confesos, que no ven la dicha del país en el predominio de una clase sobre otra en un país nuevo, sin el veneno y rebajamiento voluntario que va en la idea de clases, sino en el pleno goce individual de los derechos legítimos del hombre, que sólo pueden mermarse con la desidia o exceso de los que los ejerciten, –y por la oportunidad, ya a punto de perderse, con que las Antillas esclavas acuden a ocupar su puesto de nación en el mundo americano, antes de que el desarrollo desproporcionado de la sección más poderosa de América convierta en teatro de la codicia universal las tierras que pueden ser aún el jardín de sus moradores, y como el fiel del mundo.

        A su pueblo se ha de ajustar todo partido público, y no es la política más, o no ha de ser, que el arte de guiar, con sacrificio propio, los factores diversos u opuestos de un país de modo que, sin indebido favor a la impaciencia de los unos ni negación culpable de la necesidad del orden en las sociedades–sólo seguro con la abundancia del derecho–vivan sin choque, y en libertad de aspirar o de resistir, en la paz continua del derecho reconocido, los elementos varios que en la patria tienen título igual a la representación y la felicidad. Un pueblo no es la voluntad de un hombre solo, por pura que ella sea, ni el empeño pueril de realizar en una agrupación humana el ideal candoroso de un espíritu celeste, ciego graduado de la universidad bamboleante de las nubes. De odio y de amor, y de más odio que amor, están hechos los pueblos; sólo que el amor, como sol que es, todo lo abrasa y funde; y lo que por siglos enteros van la codicia y el privilegio acumulando, de una sacudida lo echa abajo, con su séquito natural de almas oprimidas, la indignación de un alma piadosa. Con esas dos fuerzas: el amor expansivo y el odio represor–cuyas formas públicas son el interés y el privilegio–se van edificando las nacionalidades. La piedad hacia los infortunados, hacia los ignorantes y desposeídos, no puede ir tan lejos que encabece o fomente sus errores. El reconocimiento de las fuerzas sordas y malignas de la sociedad, que con el nombre de orden encubren la rabia de ver erguirse a los que ayer tuvieron a sus pies, no puede ir hasta juntar manos con la soberbia impotente, para provocar la ira segura de la libertad poderosa. Un pueblo es composición de muchas voluntades, viles o puras, francas o torvas, impedidas por la timidez o precipitadas por la ignorancia. Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, que echar pie a tierra con la patria revuelta, alzando por el cuello a los pecadores, vista el pecado paño o rusia: hay que sacar de lo profundo las virtudes, sin caer en el error de desconocerlas porque vengan en ropaje humilde, ni de negarlas porque se acompañen de la riqueza y la cultura. El peligro de nuestra sociedad estaría en conceder demasiado al empedernido espíritu colonial, que quedará hoceando en las raíces mismas de la república, como si el gobierno de la patria fuese propiedad natural de los que menos sacrifican por servirla y más cerca están de ofrecerla al extranjero, de comprometer con la entrega de Cuba a un interés hostil y desdeñoso, la independencia de las naciones americanas:–y otro peligro social pudiera haber en Cuba: adular, cobarde, los rencores y confusiones que en las almas heridas o menesterosas deja la colonia arrogante tras sí, y levantar un poder infame sobre el odio o desprecio de la sociedad democrática naciente a los que, en uso de su sagrada libertad, la desamen o se le opongan. A quien merme un derecho, córtesele la mano, bien sea el soberbio quien se lo merme al inculto, bien sea el inculto quien se lo merme al soberbio. Pero esa labor será en Cuba menos peligrosa, por la fusión de los factores adversos del país en la guerra saneadora; por la dignidad que en las amistades de la muerte adquirió el liberto ante su señor de ayer; por la peculiar levadura social que, aparte de la obra natural del país, llevarán a la república las masas de campesinos y esclavos emigrados, que, a mano con doctores y ricos de otros días y próceres de la revolución, han vivido, tras veinticinco años de trabajar y de leer, y de hablar y oír hablar, como en ejercicio continuo y consciente de la capacidad del hombre en la república. Y mientras una porción reacia e ineficaz, la porción menos eficaz, del señorío cubano antiguo, se acorrala, injusta y repulsiva, contra este pueblo nuevo de cultura y virtud, de mentes libres y manos creadoras, otra porción del señorío cubano, mucho más poderosa que aquella, ha vivido dentro de la masa revuelta, ha conocido y guiado su capacidad, ha trabajado mano a mano con ella, se ha hecho amar de la masa, y es amado; ¡y hoy rodaría por tierra, mente a mente, mucho menguado leguleyo que le negase la palabra superior a mucho hijo de esta alma-madre del trabajo y la naturaleza! En Cuba no hay duelo entre un señorío desdentado y napolitano y el país, de suyo tan moderado como desigual, en que, con la pura esperanza de la libertad suficiente, se reúnen, por el respeto del esfuerzo común, los hombres del campo y de la esclavitud y del oficio pobre, conscientes ya de sus derechos y del riesgo de exagerarlos, con todo lo que hay de útil y viril, de fundador y de piadoso, en el antiguo señorío cubano. Del alma cubana arranca, decisivo, el deseo puro de entrar en una vida justa, y de trabajo útil, sobre la tierra saneada con sus muertos, amparada por las sombras de sus héroes, regada con los caudales de su llanto. La esperanza de una vida cordial y decorosa anima hoy por igual a los prudentes del señorío de ayer, que ven peligro en el privilegio inmerecido de los hombres nulos, –y a los cubanos de humilde estirpe, que en la creación de sí propios se han descubierto una invencible nobleza. Nada espera el pueblo cubano de la revolución que la revolución no pueda darle. Si desde la sombra entrase en ligas, con los humildes o con los soberbios, sería criminal la revolución, e indigna de que muriésemos por ella. Franca y posible, la revolución tiene hoy la fuerza de todos los hombres previsores, del señorío útil y de la masa cultivada, de generales y abogados, de tabaqueros y guajiros, de médicos y comerciantes, de amos y de libertos. Triunfará con esa alma, y perecerá sin ella. Esa esperanza, justa y serena, es el alma de la revolución. Con equidad para todos los derechos, con piedad para todas las ofensas, con vigilancia contra todas las zapas, con fidelidad al alma rebelde y esperanzada que la inspira, la revolución no tiene enemigos, porque España no tiene más poder que el que le dan, con la duda que quieren llevar a los espíritus, con la adulación ofensiva e insolente a las preocupaciones que suponen o halagan en nuestros hombres de desinterés y grandeza, los que, so capa de amar la independencia de su país, aborrecen a cuantos la intentan, y procuran, para cuando no la puedan evitar, ponerse de cabeza, dañina y estéril, de los sacrificios que ni respetan ni comparten. Para andar por un terreno, lo primero es conocerlo. Conocemos el terreno en que andamos. Nos sacarán a salvo por él la lealtad a la patria que en nosotros ha puesto su esperanza de libertad y de orden, –y la indulgencia vigilante, para los que han demostrado ser incapaces de dar a la rebelión de su patria energía y orden. Sea nuestro lema: libertad sin ira.

        Nulo sería, además, el espectáculo de nuestra unión, la junta de voluntades libres del Partido Revolucionario Cubano, si, aunque entendiese los problemas internos del país, y lo llagado de él y el modo con que se le cura, no se diera cuenta de la misión, aún mayor, a que lo obliga la época en que nace y su posición en el crucero universal. Cuba y Puerto Rico entrarán a la libertad con composición muy diferente y en época muy distinta, y con responsabilidades mucho mayores que los demás pueblos hispanoamericanos. Es necesario tener el valor de la grandeza: y estar a sus deberes. De frailes que le niegan a Colón la posibilidad de descubrir el paso nuevo está lleno el mundo, repleto de frailes. Lo que importa no es sentarse con los frailes, sino embarcarse en las carabelas con Colón. Y ya se sabe del que salió con la banderuca a avisar que le tuviesen miedo a la locomotora, –que la locomotora llegó, y el de la banderuca se quedó resoplando por el camino: o hecho pulpa, si se le puso en frente. Hay que prever, y marchar con el mundo. La gloría no es de los que ven para atrás, sino para adelante. –No son meramente dos islas floridas, de elementos aún disociados, lo que vamos a sacar a luz, sino a salvarlas y servirlas de manera que la composición hábil y viril de sus factores presentes, menos apartados que los de las sociedades rencorosas y hambrientas europeas, asegure, frente a la codicia posible de un vecino fuerte y desigual, la independencia del archipiélago feliz que la naturaleza puso en el nudo del mundo, y que la historia abre a la libertad en el instante en que los continentes se preparan, por la tierra abierta a la entrevista y al abrazo. En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, –mero fortín de la Roma americana;–y si libres, –y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora–serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada, y la del honor para la gran república del Norte, que en el desarrollo de su territorio–por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles, –hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo. –No a mano ligera, sino como con conciencia de siglos, se ha de componer la vida nueva de las Antillas redimidas. Con augusto temor se ha de entrar en esa grande responsabilidad humana. Se llegará a muy alto, por la nobleza del fin; o se caerá muy bajo, por no haber sabido comprenderlo. Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son sólo dos islas las que vamos a libertar. ¡Cuán pequeño todo, cuán pequeños los comadrazgos de aldea, y los alfilerazos de la vanidad femenil, y la nula intriga de acusar de demagogia, y de lisonja a la muchedumbre, esta obra de previsión continental, ante la verdadera grandeza de asegurar, con la dicha de los hombres laboriosos en la independencia de su pueblo, la amistad entre las secciones adversas de un continente, y evitar, con la vida libre de las Antillas prósperas, el conflicto innecesario entre un pueblo tiranizador de América y el mundo coaligado contra su ambición! Sabremos hacer escalera hasta la altura con la inmundicia de la vida. Con la mirada en lo alto, amasaremos, a sangre sana, a nuestra propia sangre, esta vida de los pueblos, hecha de la gloria de la virtud, de la rabia de los privilegios caídos, del exceso de las aspiraciones justas. La responsabilidad del fin dará asiento al pueblo cubano para recabar la libertad sin odio, y dirigir sus ímpetus con la moderación. Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos. Ella, la santa patria, impone singular reflexión; y su servicio, en hora tan gloriosa y difícil, llena de dignidad y majestad. Este deber insigne, con fuerza de corazón nos fortalece, como perenne astro nos guía, y como luz de permanente aviso saldrá de nuestras tumbas. Con reverencia singular se ha de poner mano en problema de tanto alcance, y honor tanto. Con esa reverencia entra en su tercer año de vida, compasiva y segura, el Partido Revolucionario Cubano, convencido de que la independencia de Cuba y Puerto Rico no es sólo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana. ¡Los flojos, respeten: los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes.

  7. Mucha AUTOCOMPLACENCIA….mucha lastima de nosotros mismos….mucha lloradera en los muros de Maternidad (de Linea?)…Los mambises luchaban por vender sus productos a buen precio en el mercado “yuma”…Liborio HOY DIA reza por “un timbiriche” y raul se lo dio…no aspira a mas, la competencia LO ATERRORIZA, es mas feliz con “la bolita por la canalita” aunque sea de mierda,esa que le da el SACROSANTO ESTADO SOCIALISTA “GRACIAS FIDEL” QUE TE PROMETIO MARTI Y FIDEL TE LO CUMPLIO…eso de tener que “pulirla” pa’sere’mejo’…nonono….
    Asi las cosas cualquier tiranuelo de turno…Menocal…Machado…Batista , ESE ES EL HOMBRE!!!que se banye pero que salpique ES BIENVENIDO en la historia de la poblacion cubana de la Mayor de las Antillas…busquen en nuestra Historia y encontraran una “nacionalidad cubana” que todavia gatea, se mea y se caga…..amen de las manipulaciones propagandisticas lavadoras de cerebros….porque es una ciencia muy poderosa la Sociologia Aplicada a la Psicologia de las Multitudes….(doctorado en ella uno de los HJOS del Castro I….)
    No es pais para ?martires? no no no, de nuevo un cubano es un pais, dos son dos capitales, dos partidos, dos teams de pelota, dos maneras de tumbar el comunismo: IMAGINENSE 20 CUBANOS…..PIENSEN EN 6 MILLONES…..lograran reunirlos, por miedo, autocomplacencia, oportunismo o en la cola del pan…pero UNIRLOS? NO, ESO JAMAS….Y SEGUIRAN ADORANDO AL “UNO” ( el caballo, el jefe, el fifo,etc) como adoran a Dios , a Chango , que piense por ellos y ya vendran, como ya dije antes los yumas, o los rusos, a resolverle los problemas a Liborio, que NO SE VA A JUGAR EL PELLEJO POR LA “DEMOCRACIA” ESA QUE SE PASA LA VIDA PEGANDOLE LOS TARROS AL QUE LA ELIJA…!!!

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  10. Distinguido y, por lo que veo, nunca bien ponderado Rafa:

    Disculpa la demora en mi respuesta. Estupefacto -y hasta incrédulo- descubro que me llevas fuera de estas páginas tuyas, éstas donde confluí para emitir democráticamente mis criterios, tan intempestivos y soberanos como los tuyos, aprovechando el espacio de aparente pluralidad y convergencia de inquietudes que supuestamente ostentas predicar. Y pensé que de eso se trataba el juego, de que tú libre-pensabas y libre-te-expresabas y luego cada quien… , pero parece que se quedó en el “tú”…

    Respondes con tan poca gallardía que descubres el ego arrinconado, ese que no encontró más “armas”, tras adolecer de intolerancia para el debate y la afluencia de pensamiento, que guarecerse en “condenarme” al circo de una sarta de anodinos, quienes se la han pasado muy sin sinvergüenzaudamente burlándose no solo de uno de los textos verticales de Martí, nada más y nada menos, sino que además sientes que te vitorean y hasta aúpan cual si manada de antropoides saltimbanquis, incapaces de cuestionar ni una de tus siempre gratas “lecciones”, esclavas del compás del son del choteo y la burla, a la que ya entendí, sí, pretendes condenarnos. Pobre de ti si de esa jauría de niñatos ingratos te crees merecedor, pobre de ti si caes un día en sus fauces.

    De ti no saldrá ni el Neruda, ni el Cortázar, ni el Vallejo… de ti no saldrá siquiera el tipo sórdido, nostálgico y resentido aquel que asemeja a ciertos padres. De ti, espero, tampoco emanará el rancio hedor del acumulativo y casi imperceptible martirio de ser… siempre… un “hombre de éxito”, un hombre no-verdadero, un proto hombre que se detuvo en mirar de qué lado se vivía mejor y no de qué lado está el deber. De ti, ¿qué emanará?

    Me dueles como fracaso de esta Revolución, me dueles como parte de lo que, a pesar de todo, hemos terminado engendrando, y solo me reconforta saber que no todos son como tú y tu triste acopio de nauseabundos revolcatorios entre los bacanales caudales de mami y papi, incapaces de respetar la diferencia y medir la arrogancia y la ineptitud propia antes de andar poniendo coto a la externa.

    Lo del intento de escarnio bufonezco… ¿fue por vocación de sicariato, pandilleo y vendetta, o por simple atracedera de escroto?

    Te dejo estas preguntas más, ¿qué te molestó más? El hecho de que en tu propio blog alguien te contraríe e incordie con tu incierto concierto del desconcierto? ¿ acaso fue que no reconocieses una frase de Martí? ¿o no estar a la altura de mis argumentos?

    Realmente, esperé más de ti… espero, más de ti, porque me niego a creer que algo en estas líneas, por muy mal conjugadas y excesivamente incómodas que mis pésimas artes literarias y aun peores persuasivas no logre evitar sean, no cale en tu conciencia de hombre sano y formado para ejercer con orgullo el don del pensar y de obrar el bien. Y, para confirmarlo, solo te pido que, si te respetas, nunca vuelvas a subestimar o pretender ridiculizar al rival que te afrontó. Eso, amigo mío, no es de caballeros.

    Saludos, revolucionarios

    http://www.josemarti.cu/files/DI04.pdf

    PD: ah, y son un pokito más de 500, para que te ahorres el conteo. ;)

    • Hello Cubanauta querido, la verdad es más sencilla que sus palabras y las mías. La verdad es que hay un punto en que la conversación se hace insostenible, por más que te esfuerces en escribir y por más que yo me esfuerce en leerte. Y no, nos entendemos.
      Saludos militantes,
      R

  11. Querido Cubanauta, por aquí una de las saltinbamquis perronas que se burló con sinceridad de tus palabras en Facebook, y que además, para que ya ofendas con conocimiento de causa, para colmo se fue del país. Lo único que perderé mi tiempo miserablemente en decir son tres cosas. La primera: usted señor naútico confunde su linertad de comentar con libertad de ofender y prostituir (que es un milenario hábito) a José Martí de quien usted no tiene noticias hace mucho y de quien usted no conoce la opinión que el estado de cosas en Cuba le pueda merecer. Como es usted víctima de tan repetida confusión, Rafa no pudo más que compartir con sus amigos de Facebook, a ver si alguien tenía el tiempo y las ganas de contestar, eso es lo que dice su post. Resultó que nadie se logró tomar en serio su corta y pega de Martî porque, querido cubano, está usted ante niñatos de mami y papi que bien conocen a Martí y lo respetan demasiado para eso. Segunda aclaración, esta ya más vulgar y le pido disculpas de antemano: yo defiendo a quien me salga de la trompas de falopio, pero resulta el caso que Rafa se trata de lo contrario a todo lo que usted menciona, que su integridad y voluntad no la ha cuestionado nadie a quien yo respete, por tanto, sí, yo sí defendería sus ideas porque, entre otras cosas, son las mías también. La última aclaración: en mi modesta opinión, compartida por revolucionarios que me triplican la edad y con horas suficientes en la Sierra o el Directorio como para que el resto de bocinas repetidoras los respeten, de lo peor que le ha pasado a esa Revolución que usted se empeña en antagonizar con nosotros, es el extremismo y el no querer o saber entender otras palabras contestando a todo como una ofensa, como un anciano medio sordo y ciego que convierte todo lo que dices en hostil agresión. Ah, y antes de que se me olvide, yo no sé en que escuela estudió Rafa, pero la mía la pagaron mis padres y abuelos habiéndole dado lo mejor de sus vidas a la Revolución. A mí el Comité Central y el Consejo de Ministros no me han dado nada, mi familia se sacrificó bien duro y sigue hoy ganando un salario miserable para pagar todos esos hospitales, escuelas y etc que usted nos restriega en la cara. Cosa que no quita los logros del proceso Revolucionario, pero ya está bueno de repetir lo mismo!

  12. Niñato qué es, ¿bonito? Yo, Cubanauta, he expresado antes la esperanza humilde de que te pagaran las palabras, siquiera a centavo. Ahora espero que te las paguen a besos: te hace falta.
    No revolucionariamente,
    Mariana

  13. Microwavenautas:

    Gracias por sus respuestas, las amables y las inamables. ¿Qué hacemos por Cuba si todo esto solo se queda en estas líneas? Al final todos la queremos ver mejor, ustedes con su visión, yo con la mía ¿no? Porque todos somos parte de ella. Rafa, tu tono en este post me pareció que nos incitaba, desde su sincera preocupación, a la desbandada ideológica, a la “inacción” (por si no les gusta la otra palabra). Como jóvenes, me niego a renunciar a la posibilidad de empoderarnos más, ser más partícipes, hacer más. Pero solo decimos, y decimos y… solo decimos.

    Y escribo ya sin la… postura de ultraizquierdoso… exageradamente “oficial”, que he hecho recaer sobre mi tan vilipendiado pseudónimo.
    Si alguien no puede leer “esto”, cedo los derechos a Rafa para que reproduzca fragmentos en Fb.

    Como congénere suyo, me es vital que ustedes, como jóvenes ambos talentosos, no renuncien al don de pensar, de sentirse por su natural lozanía portadores del cambio y capaces de transformar o su pedacito(zote). Si perdemos esto, entonces no tendremos derecho moral, civil, social y humano a decir ni pío ahora y aun menos luego.

    Hoy, cuando leo algo con espíritu derrotista o hipercrítico (no sin base, partimos de ahí ¿ok?) de los jóvenes que como Rafa derrochan virtud, trato, lejos de auparlos o pasarles la mano, de ponerme en el papel del abogado del diablo. Me niego a asumir que “nuestra juventud está perdida” y te (los) tiento a enfrentar, tal vez por primera vez, la versión de un disertador “oficial” para expulsar y también autodescubrir en las palabras contenidas o no escuchadas, las frustraciones que se tornan a la larga portadoras de la misma intolerancia y animosidad de lo criticado, reflejando lo apre(he)ndido de los peores ejemplos.

    Les confieso que yo puede que hasta comparta muchas de sus inquietudes; dudas que igualmente llevo y me duelen, pero que también me motivan. Por eso trato de cuestionar hasta las conclusiones a las que yo mismo arribo. Y es eso a lo que los convido. No perdamos la disposición a dialogar aun con el más enquistado adversario, no dejemos de aceptar los retos. Los cubanos -yo me incluyo- adolecemos en lo que a la cultura del diálogo se refiere. ¿Qué les ha pasado ahora, cuando han tenido enfrente un discurso “oficial”, un discurso en el que por demás creo? Han sido las formas las que han impuesto las barreras más que el contenido. En mi opinión han explotado y ha sido desde luego, según mi entrometidísima óptica, a causa de nosotros mismos, de la carencia en todos de conocimientos profundos de lo dicho y hecho por Martí y al igual que la casi total ignorancia en torno al marxismo y sus leyes, término por sí solo que en ocasiones rechazamos casi mecánicamente, cual herejía. No hemos arribado a la mayoría de edad rodeados de espacios donde se fomente el diálogo entre los cubanos. Hemos estado acostumbrados como jóvenes a asistir a tribunas y a escuchar discursos, en un sentido unidireccional y solo hemos aprendido y aprehendido a desconectar el plug como identidad, cual comunión.

    Si la responsabilidad de otros ha sido la de no darnos el espacio, la nuestra es la de ganárnoslo; la de discernir de entre el discurseo un mensaje válido, una idea útil; buscar argumentos para rebatirla cuando no nos parece correcta; no quedarnos cruzados de brazos. Quedarse al margen, criticando -a veces resentidamente- creo que es al final el más árido de los inmovilismos y la peor de las hipocresías.

    Hago un alto en mi afán de presentarme como “Estiopanauta el Cibercensor”, porque (y asumo mi parte de responsabilidad), creo que en este capítulo ambas partes llegamos demasiado lejos y les pido, ofrezco, disculpas. No puedo más que invitarlos -o pedirles que me inviten- a HACER por nuestra Cuba común, a creer en ella desde cualquier latitud, estrato social o color de brazalete.

    Entusiastas comentaristas de Fb: saludos fraternos a todos… a todos, a toditos todos; hasta a los que vieron oportunistamente en este impase un “tantico así”.

    PD: Para no variar, agradeciendo a los que hayan llegado hasta aquí, a pesar de las irremediablemente incontables palabras, les dejo uno de mis ya míticos “copy&paste” ;)

    Alejandro García “Virulo”

    “El cantor postmoderno”

    Cuando este mundo estalle
    y el átomo nos falle,
    cuando esos cabrones
    aprieten los botones
    y lancen sus misiles a lo loco
    yo aquí estaré
    sacándome los mocos.

    Si por el agujero
    de ozono en el sombrero
    entran las radiaciones
    dejándonos pelones
    y el pánico en la tierra se desata
    yo seguiré
    rascándome las patas.

    Este mundo está de hueva,
    para qué dejar mi cueva
    por unos africanos
    que están tan desganados
    que ya ni van de compras
    a los supermercados
    si los niños de Bangladesh se niegan a comer
    … ¿qué puedo hacer?

    Cuando se contaminen
    las aguas y liquiden
    a todas las ballenas,
    delfines y sirenas
    y el mar sea un enorme basurero
    yo aquí estaré
    rascándome los huevos.

    Y cuando no sepamos
    qué es lo que respiramos
    y como medicina
    traguemos gasolina
    y todos al final nos asfixiemos
    yo seguiré
    echándome unos pedos.

    Este mundo está de hueva,
    para qué dejar mi cueva
    por unos serbios locos
    que matan a los otros
    tan lejos de nosotros
    que a mí me importa poco
    si los niños de Bangladesh se niegan a comer
    … llamen al coco.

    y cuando en el futuro,
    pregunten de seguro
    que cómo fue que hicimos,
    que todo lo jodimos
    a mí que no me vengan con mamadas
    …yo no hice nada.

  14. sorry por la metida de pata informática y la rerererereiteración.

    Ahh y por lo que .y por lo que pusiste en Fb de crearme un blog… ahi ya tendríamos que entrar a negociar, jajaja.

    a Mariana
    “niñato”: joven de comportamiento presuntuoso y frívolo. Sobre el ofrecimiento de besos: más que hacer falta, ¿a quién no viene bien? así que… mmmm!… uuuchos más para ti.

  15. Socio, tus barrabasadas anteriores me son indiferentes, pero coger un tema de Virulo para utilizarlo a tu conveniencia… eso sí es deplorable y se le suele llamar manipulación. Pero nada, supongo que eres el troll asignado a Rafael González Escalona, un atractivo más para su blog. “Ché, ¿ya viste el último post de El Microwave?” “No, a mi no me gusta como escribe el Rafa ese, pero de seguro Cubanauta el dejó un comentario, así que ahora mismo lo abro y lo leo.”

  16. Mont-noir: ¿te molesta mi… voz? ¿fue pk no comenté en tu blog? ¿o pk leo más el Micro? ¿será ke namá sabes increpar? al menos ya eres parte de mi club… Trolalá!

  17. OUCH!!!! Dolor en el pecho… no lees mi blog… ¿Tú sabes que me duele? Que existan personas como tú: o muy ciegos o muy oportunistas, y para qué mentirte, me juego una mano que eres de la segunda clase. Un beso con mucho amor, debes necesitarlo, es la única manera de explicar tu comportamiento.

  18. Bueno Cubanauta, yo creo que por haber cambiado el tono ya te mereces un poquito más de atención. Pero quiero aclararte, una vez más, que al menos yo en lo particular, no me tomé tu discurso como izquierdoso, aunque sí oficialista, y la mayor parte del tiempo, no hay nada más separado. Sobre Martí y Marx, y el rechazo a priori que mucha gente les toma, yo no los culpo. No comparto el rechazo porque he estudiado demasiado a ambos como para no compartir lo esencial de muchas de sus ideas, pero no puedes esperar que después de tantos años de un Marxismo Único, enseñado a través de la interpretación más cerrada y oficialista, la gente todavía tenga avidez por el Mago. Y con Martí pasa peor, se ha prostituido, peor que al Che, y eso, querido, no es culpa del pueblo de Cuba. No nos vamos a entender en muchas cosas usted y yo, pero estoy de acuerdo en que los criterios de todas partes hay que recibirlos con calma y al menos intentar leerlos vengan de donde vengan. Lo que parece no entender usted señor mío, es que los criterios que vienen a gritos, avasallando, dando verdades como absolutas, ofendiendo; esos no me merecen absolutamente nada. Rafa no ofendía a nadie con su texto, sin embargo, su primera respuesta cubanautica, era bien desagradable por no decir un latigazo inmerecido y directo contra Rafa. El autor del post no nos estaba condenando a nada, solo puso sobre la mesa una gran realidad y nos invitó a dialogar sobre ella, pero sobre la base del respeto, ese que usted se comió completo en el desayuno sin dejar nada a nadie.
    Y ya, porque hay otras cosas más urgentes. En algo sí te doy la razón, las cosas no se deberían quedar aquí, en los comentarios de un blog, pero es un poco difícil exigir el espacio que no nos dan cuando lo que está en juego no es solo nuestro bienestar sino el de nuestras familias también. Yo entiendo a los que actúan con cautela en Cuba, porque tengo madre.
    Un saludo y mantenga ese tono que le queda mucho mejor. La revolución es un sustantivo compañero, y el proceso al que hace referencia en nuestra isla, dista mucho de ser perfecto y no tiene porque ofenderse cuando le critican.

  19. Ah y quise decir que he leído y estudiado lo suficiente a Marx y Martí como para además de entenderlos, hacer mías son luces y sus luchas… Pero la verdad es que Martí y Carlitos el mago no conocen la Cuba de hoy, no se les puede usar como doctrinas intachables o no abiertas a interpretación, y ese es uno de mis principales problemas con la R mayúscula y su institución, que o aplicas el marxismo como ellos te dicen, o eres una gusana desafecta. Con esas condiciones no se puede construir…

  20. Claudia: entiendo por dónde vas, y lo comparto en gran medida, pero aún así, no creo en demasiados ni suficientes pues “nadie sabe qué cosa es el comunismo y eso puede ser parte de la censura… y pasto de la ventura”.

    Rafa, a pesar de su pueril querella*, tiene -¿quién lo duda?- alma y ánimo de líder: chispa, frescura, carisma, intelecto, swing, convocatoria, herramientas, criterios… Al final, ¿cómo queremos que sean nuestros líderes juveniles de hoy? Al Micro lo que es del Micro! Así que, quien busque un líder, dirigirse a @rafauniversidad

    Finalmente, espero que asimiles que yo tenga una óptica que discrepa un tanto a la que planteas, mi Revolución es un hecho: histórico y vivo, 100% en Cuba y por mujeres y hombres. Y sí sé que no habrá la más mínima contradicción al decirte mis virtudes favoritas en Martí y el Che: humanismo, humildad y ser consecuentes.

    Slds

    *contra mi hermooooosa prosa… ya famosa… disque belicosa, cuasi-artificiosa, empero veleidosa, psuedo hip-hoposa, relájate y gozzzsa.

    All we need is love! Ah, y esto último va tbn pa mi socia Mariana ;) :kiss:

    • Cubanauta, no tengo problema en discutir contigo a pesar de nuestras evidentes diferencias, lo que no puedo hacer es discutir desde los presupuestos inamovibles de los que partes, solo eso. Peace and love, chama. Peace and love.

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