Dinner at 9 pm
Y jugamos a descubrirnos pero nuestros cuerpos no cayeron en la trampa. aunque intentamos engañarnos con la sorpresa de los besos y las caricias había cierta complicidad añeja en cada gesto cierta culpabilidad… Leer más
Y jugamos a descubrirnos pero nuestros cuerpos no cayeron en la trampa. aunque intentamos engañarnos con la sorpresa de los besos y las caricias había cierta complicidad añeja en cada gesto cierta culpabilidad… Leer más
No sé qué impulso me llevó a buscar Fervor de Buenos Aires, ese cuaderno iniciático de un joven Borges, aun vidente, que canta a la ciudad amada. El primer poema en la versión… Leer más
Y si el Tocayo lo dijo tan bien, quién soy yo para estropearlo con mis letras. Les dejo la crónica que publicara Charly Morales a propósito del premio de Carlos. Un abrazo feliz a este hermano de martes y escritura.
Agrada saber que hay directores noveles ambiciosos, deseosos por entregar obras complejas en su primera apuesta en el Festival de Cine. Este es el caso de Daniel Rosenfeld, quien con su filme Cornelia… Leer más
Este relato lo escribí en el 2008, cuando Israel desarrolló la operación conocida como Plomo Fundido, en la que bombardeó sistemáticamente la franja de Gaza durante varios días. En dicha operación, las Fuerzas… Leer más
Carlitos es –para escarnio de mi ego y satisfacción del resto de mi yo- el mejor escritor de mi generación que conozco. Lo supe hace mucho tiempo, cuando enfrenté mis crónicas a aquellos… Leer más
Estoy parado sobre el muro del Malecón. Indeciso. Vacilante. Las olas rompen contra el diente de perro y se desparraman en gigantescas cortinas líquidas que llegan más allá de la avenida. Solamente a… Leer más
Viendo las cosas en perspectiva, me inicié en la escritura con un plagio abierto, brutal. Afortunadamente para mí, toda la literatura no es más que un plagio más o menos velado, un juego de reescrituras salvado gracias a que los lectores (por suerte para los escritores) tienen una vida muy corta y las sociedades una memoria más corta aún. Así que no soy más apócrifo que el resto. Va y un día escribo El tambor de hojalata. Veremos si tiene tanto éxito como aquella composición.
De la pluma de Argelio Santiesteban aparece este puñado de ágiles textos que abordan el fascinante mundo de la toponimia –la divina capacidad de bautizar de los lugares- desde la perspectiva de “la gente común”, los culpables de la mayoría de los nombres que adornan la geografía natural y que ejercen así, el infinito poder de la tradición popular, que trasciende los débiles y temporales edictos de los gobernantes de turno.
Libro oscuro y esperanzador a la vez este que obtuvo el Premio Memoria de 2009 otorgado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau (¡Ay Víctor Casáus, cuánto te debe la literatura testimonial en Cuba!) y el de Proyecto de trabajo “Ciudad del Che” que concede la UNEAC de Villa Clara. Y es que a pesar de las adversidades, heridas y rupturas llegamos hasta aquí, motivo más que suficiente para que, como asevera Arístides Vega Chapú, no haya que llorar.