De galgos y podencos o los debates estériles
Lo más triste del asunto (en lo que a polémicas en la prensa cubana se refiere) es que estoy bastante seguro de que una opinión como esta no entra dentro de los estándares de la “discrepancia que nos puede ser útil”. Ojalá me equivoque, ojalá abra el Granma el próximo viernes y halle en la página tres una opinión de este tipo, una opinión que le devuelva su real sentido a la divertida frase “ricos e intensos debates”. Que ya es hora.