1ro de julio 2:05 pm
No pensé que tuviera nada que escribir sobre la madrugada, pero estaba equivocado. David se pasó toda la noche jodiendo acerca de un supuesto ratón que lo mordió en dos ocasiones. Él hizo el intento de enseñármelo (al ratón), pero entre mi sueño y lo poco que veo sin espejuelos fue inútil. Nos levantamos pasadas las nueve de la mañana; yo aún muerto de sueño, David, intranquilo por sus “mordidas” y la posibilidad de contraer leptopirosis.
Desayunamos en el pueblo y de ahí nos “mandamos” para el río. El río está bien, con su cauce continuo y el peculiar sonido del correr del agua. Nos adentramos río arriba para tomar unas fotos y al llegar a un remanso, nos dimos un chapuzón. Al mediodía almorzamos en el restaurant, nos llenamos por veinte pesos, increíble. Ahora, a dormir la siesta.