Adiós verano

Sin saber bien cómo, se me escurrieron los días de vacaciones. Primero un mes alejado de la ciudad; si bien los 25 días que estuve en Televisión Serrana realizando mis prácticas de periodismo audiovisual no fueron agobiantes, para nada. La estancia en la intrincada región oriental me sirvió para descubrir ese mundo más allá de las fronteras de nuestra capital, tan diferente a mi entorno cotidiano. Pude disfrutar de la ingenuidad del campesino, esa que está a punto de desaparecer bajo el influjo de lo moderno que troca la mano franca en mano interesada. Amanecí con la vista de un paisaje de lomas superpuestas y ríos serpenteantes, sonidos de herrerías y pájaros silvestres. Compartí con un colectivo maravilloso, hecho a la medida del magnífico lugar en que realiza su trabajo. Terminado el período, retorné a mi ciudad.

El reencuentro fue mágico. Nunca antes había estado tantos días fuera de La Habana. Desde el Malecón, aspiré cada aroma que me devolvía el mar mientras dejaba mi vista perderse en su inmensidad. Caminé por las calles no muy transitadas del interior del Vedado, llenas de árboles añosos y de sombra generosa. Me senté a ver pasar la vida en un parque de la Habana Vieja. Ya me sentía otra vez dueño de mi ciudad.

El retorno de mi madre y una visita de mi hermana y mis sobrinos le robaron otro trozo a las vacaciones, porción que pagué gustoso ante la alegría de verlos. Tras la partida de mi hermana se sucedieron dos semanas minúsculas que no dieron para más que un par de salidas ocasionales. El pasado fin de semana estuve en Canasí, intentando crear una suerte de viaje ritual con mis compañeros de aula. Y a la vuelta de un correr de páginas, el inolvidable momento que fue observar -escasos metros mediante- a Fidel hablarnos a los jóvenes universitarios. Como colofón, parte de la noche de ayer la pasé en compañia de mis amigos. Y se acabó el verano, o al menos el verano como concepto de veranear.

Después de escribir todo esto y ver las cosas en retrospectiva, me percato que sí tuve motivos suficientes para que las vacaciones se evaporaran: viajes, caminatas, visitas, fiestas, en fin, que creo haber exprimido lo que este verano me pudo dar.

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2 comentarios en “Adiós verano

  1. A pesar que se te olvido (quizas fue deliberadamente) mencionarme en tus viajes por las lomas, me gusto tu recuento de las vacaciones. Pero pensaba que aún creías en el ser humano y que el desarrollo y la modernidad no iban a desfigurar la imagen noble y solidaria de los campesinos cubanos. un abrazo desde el lenternet

    1. Si te omití en mi recuento es porque espero que honres a la lenternet con el tuyo, pero tranquilo que tú sabes que te agradezco la oportunidad de estar durante 25 días en esa mágica TVS, que espero que pronto repitamos la visita. Un abrazo para tí

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