Hace unos días viví uno de esos sucesos que me hacen pensar que vivo en el mundo al revés. 8 pm, Habana Vieja, primera parada de la 400. Montamos Cynthia y yo, le doy 40 centavos al chofer por ser estudiantes universitarios (y porque no traía más menudo) y sigo hacia el fondo de la guagua, sin atender los reclamos del chofer que me exigía los otros 40 centavos.

Montaron todas las personas, entonces el chofer se me acercó visiblemente molesto y me exigió el resto del dinero. Le expliqué que estaba en mi derecho como estudiante de abonar la mitad del pasaje. “Eso será en tu ley, en la mía si los chamas de la primaria pagan, como tú, tan grandón, no vas a pagar” fue su respuesta, con la mano sobre mi hombro. “O me pagas, o te bajas”. Y yo, obstinadamente, ni me moví.

Confieso que recordé lo mucho que llevo sin fajarme con nadie, lo tranquilo que soy, tan dado a la reflexión y no a los golpes. Pero parece que él mismo se calmó y llamó al policia que siempre está apostado en esa parada. Cuando vi al policía montarse en la guagua pensé que mi problema sería resuelto, después de todo se supone que para velar por la ley hay que conocerla. “Bájate”, fue la única palabra que pronunció aquel hombrecito azul. “¿Será verdad que tengo que pagar 40 centavos?”, pensé dudando de mi conocimiento de la ley. Pero ya más por empecinamiento que por convicción seguí parado en el mismo sitio.

La situación era tensa, entre aquel chofer a punto de explotar y el policía ordenándome que me bajara. Finalmente, un hombre le dio un peso al chofer y éste arrancó la guagua como solo saben arrancarla los choferes cuando se molestan. Fue un viaje rápido,  tratando de no pensar en todo aquello. Una señora pasó a mi lado y me dijo “la próxima vez trae los 80 centavos, o no montes, que este tipo es un fula”.

Llegamos a Micro-X, al bajar sentí como arrancaba la guagua rápidamente, quizás fueron figuraciones mías, quizás no. Aquello me perturbó el resto de la noche. ¿Qué hacer cuando tus derechos son aplastados, incluso por quien debe cuidarlos?, ¿cambiar el chofer, botar el sofá? De veras que a veces me siento en el mundo al revés.

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8 comentarios en “El mundo al revés

  1. Ay Rafa, puedo entender perfectamente cómo te sentiste: la impotencia, la rabia el desconcierto.
    hace unos días Darío y yo esperábamos el P5. lo vimos doblar la calle, vacío, y sin embargo no paró. tú al menos tuviste el chance de reclamar tu derecho, pero no sé que es peor.
    pero oye, hay que seguir pa`lante aunque sea a pie.

  2. Rafa, mi primera pregunta y dudo mucho que la puedas responder es que hace mi foto en el post de Albita…Estas máquinas están locas.
    Ya entrando en el pollo del arroz con pollo, puedo decirte que tu experiencia es solo una muestra de la calidad de nuestro servicio de trasporte. Este tema en términos de molestias ya está al nivel de otros clásicos como la calidad del pan o el tamaño de las bolas de helado en coopelia.

    1. Nelson, amigo mío lo de tu foto me desconcertó un poco (pensé que Alba se había apuntado a la lista pra el cambio de sexo). Al final no es más que uno de nuestros jocosos enredos. La historia del transporte no es tan jocosa, diría más bien que trágica. Pero nada, a reírnos de las desgracias y mirar al día siguiente

  3. siempre hay quien cierra los oidos, las puertas y el entendimiento a lo que deberia ser simplemente sentido comun… pero aun asi the show must go on

  4. me encantan los comentarios de albita con la foto de nelson… chama esto es cuba, no puedes cogerte eso tan a pecho, pa que veas hay algunos choferes que tu le dices que no tienes dinero y te dejan pasar. de todas formas los primeros responsables son la gente del transporte, deberian poner un cartel o algo en cada guagua que aclare quienes pueden pagar menos o nada y en ese caso exigirnos un carnet de estudiantes, menos mal que no te fajaste porque si no el cuento hubiese sido otro.

    1. Davi: Fajarme, eso hubiera estado bueno… Pero nada pasó afortunadamente y así es como pude hacer el cuento tranquilamente días después. Lo cómico del asunto es que días antes entrevisté a un funcionario de la empresa provincial de transporte y me dijo que ellos sancionaban a un chofer y otros tres comenten la misma indisciplina. El PROBLEMA está en nosotros mismos, en esta sociedad que no ha sabido formar ciudadanos -sean choferes o lo que sean- respetuosos.

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