Al terminar de ver “In the mood for love”, del chino Wong Kar Wai, al margen de la maestría de la pieza cinematográfica lo único en lo que podía pensar era en el patetismo de sus personajes y la organicidad de la obra de este autor.

La película narra una historia sobre la imprevisibilidad de los sentimientos, surgidos nadie sabe bien como -quizás por un cruce de miradas en una escalera o por conversaciones carentes de sentido- pero que emergen casi sin darnos cuenta y un buen día nos descubrimos prisioneros de las pasiones humanas.

El patetismo inunda la pantalla; estos seres desvalidos, dañados por la vida sin haber hecho nada para merecerlo y que ni siquiera son capaces de darse una oportunidad, se encuentran y desencuentran hasta quedar definitivamente separados, solo unidos por un pasado que, como el propio autor dice, es mirar a través de un cristal lleno de polvo. Sus (no) reacciones provocan al espectador una mezcla de lástima con rabia por la languidez con la que esta pareja anda por el mundo (“¿¡qué les pasa, reaccionen?!” les gritaba mi cerebro mientras los veía fluir en la pantalla).

El guiño “intervisual” (¿existe el neologismo o me lo acabo de inventar?) del plano que muestra el número 2046 del cuarto de encuentro de los dos amantes dimensiona un segundo canal de comunicación entre los filmes de Wong Kar Wai, ya no solo se vinculan desde un plano ideotemático, descubrimos que los relatos se imbrican, como si el director nos estuviera contando una y otra vez la misma historia que se repite a lo largo de la Historia.

En “In the mood for love” Wong Kar Wai vuelve a la carga para entregarnos una pieza, un movimiento más de su gran obra: el Amor. “El Amor”, bien que podría ser el título de una sinfonía que integrara las películas del cineasta chino.  A través de recursos muy eficaces, intenta en su obra dar con las claves de este complejo sentimiento humano del matriz de tantos otros.

Un final como el de la obra es el único que puede tener una historia sobre individuos tan carentes de voluntad. Aquí no estamos en presencia de una comedia romántica del domingo por la tarde, aquí hablamos de una representación, real por lo dolorosa, de lo que pudiera ser cualquier pareja que no lo fue, y ese destino que los arrolla es la solución definitiva que deben esperar estos seres, solución que aceptan como solo son capaces de aceptar los poseedores de la sabiduría oriental.

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6 comentarios en “Variaciones sobre el amor o “In the mood for love”

  1. Un análisis demasiado profundo, y creo que lo haces porque no es al tipo de historia al que estamos acostumbrados. Para ellos eso es normal, un amor no consumado por la falta de movilidad; y se vuelve más traumático con el estilo del cineasta chino, que lo hace mucho más desesperante de lo que realmente es. Lo que más disfruté del filme fue la música.

    1. Javier: Cierto, no puedo zafarme de mi cosmovisión occidental, mea culpa. Pero no por eso es menos genial la película, y la manera de narrar la historia, qué decir. La música de las películas de Wong Kar Wai, su amor por la música “latina” (no sé si sabrá que casi todas esas canciones son cubanas) es todo un sello de identidad.

      1. Por supuesto que la película no deja de ser menos genial, solo que a nosotros nos golpea por partida doble. Seguro sabe que la música es cubana; pero la emplea de manera genial, cada frase de la música en español está acorde con lo que ocurre en escena.

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