La Nueva Trova (y su larga descendencia) ha servido de refugio de la mejor literatura surgida en nuestro país en los últimos cuarenta años. Quién negaría la calidad lírica de los versos de Silvio Rodríguez, o los aciertos narrativos de las trovadas de Frank Delgado. Sin menospreciar la calidad de los textos, existe sin embargo en nuestra tradición trovera una preeminencia de la historia sobre el símbolo, la necesidad de contar algo sobrepasa a la de la expresión abstracta. Por eso se agradecen conciertos como el del pasado sábado 9, en el que Heidi Igualada, escoltada de su grupo Trébol de Ciudad, creó un circular cerco de poesía en el que fuimos atrapados todos los asistentes.

En Heidi Igualada distingo esa cualidad un tanto escasa del privilegio de la metáfora sobre la anécdota. Sus canciones desbordan lo conocido, y nos obligan a ir más allá, a buscar en la imagen lo que le falta a lo palpable. Todo esto y más lo logró la trovadora en su más reciente concierto “Tiempo de silencios”, en un teatro del Museo de Bellas Artes hechizado por el influjo de la poesía y la voz de esta cantautora.

De una factura impecable, acompañada de un grupo de talentosos y noveles músicos, Heidi hilvanó trazos para formar un majestuoso mural en el que encontramos a Violeta Parra y los ritmos andinos junto a los fantasmas de la catástrofe japonesa y el desatino de algún policía santaclareño.

Mención aparte merece el trabajo de la banda Trébol de Ciudad, jóvenes intérpretes con un singular sentido musical encabezados por el pianista y arreglista José Víctor Gavilondo. En las dos piezas instrumentales que acometieron se vislumbra el potencial de estos muchachos, que quizás nos sorprendan en un futuro como epígonos de Estado de Ánimo, la legendaria banda acompañante de Santiago Feliú.

Poseedora del embrujo de los antiguos poetas, Heidi Igualada cautivó a quienes tuvimos la oportunidad de concurrir al encuentro de sus canciones, agradecidos por que nos haya devuelto un poco de la luz dispersa en tanto ajetreo cotidiano.

Anuncios

Un comentario en “El privilegio de la metáfora sobre la anécdota

  1. He visto y navegado Internet luego de dos meses sin conexión alguna, y me alegra en parte haber sobrevivido muy bien, pero me alegra mucho más revisar tu blog y saber que ya lo he leído todo… gracias.

Comenta sin pena

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s