“Con dos que se quieran”, Amaury y los comentarios en la web

Aquí les dejo el comentario que escribió el excelente profesor y periodista Jesús Arencibia en el sitio Cubadebate a propósito de ciertos comentarios dejados por el artista Amaury Pérez en el mismo sitio.

Respetado Amaury:

Llega a su fin «Con dos que se quieran» y ya nos sucede a muchos como cuando se termina un plato exquisito: “sabe a poco”. A poco, porque no abundan los espacios de este corte en nuestra televisión; porque ha sido un programa de pensamiento, de posturas que mueven a debate, y eso tal vez sea lo más necesario en la Cuba de hoy; porque ha tenido invitados, horario y extensión de lujo; porque el diálogo ha fluido diáfanamente, porque a uno pueden agradarle o no ciertas preguntas; ciertos subrayados tal vez innecesarios; pero la altura intelectual del producto en su totalidad resulta sumamente meritoria.

Sin embargo, cuando entramos al foro digital que suscita la penúltima entrega, la conversación con ese hombre proa que es Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García Menocal, un comentario suyo nos deja lamentablemente impactados.

El 15 de junio, a las 17:00 Usted publicó:

«Con respecto a la prensa cubana debo decir, sin pelos en la lengua, que eso funciona como un Sultanato con sus respectivos súbditos, normalmente jóvenes a quienes les dan la lamentable tarea de, por una plaza y cuatro artículos al mes, exigirles obediencia como a los bufones porque les repiten que es la “linea editorial de La Prensa Cubana” ¡MENTIRA!

«Llevo demasiados años, 40 si mal no recuerdo, padeciendo la mala crítica o la ausencia de ella como para llamarme a engaños. Lo único que lamento es que por esa especie de gratuita animadversión hacia mi trabajo y persona se desconozca la labor de todo un colectivo. No digo nombres por ahora, lean quienes firman en el Granma y Juventud Rebelde, falta un programa, no seré ingenuo, pero cuando todo termine otro gallo cantará».

No he leído todas las intervenciones de los foristas que motivó este programa, ni las de los otros. No sé exactamente qué espina provocó esta sangre ácida, pero me parece que más que descalificar a la prensa cubana —de la que formo parte hace cinco años— dibuja un rostro bastante reprochable de quien la destiló.

Desde hace algún tiempo en determinados escenarios intelectuales se viene criticando con rudeza a nuestros medios periodísticos. Se trata de una crítica cómoda, al estilo: «Los periodistas cubanos son una sarta de mediocres; por eso anda tan mal la prensa; hay que tomar revolucionariamente los medios»… y cosas por el estilo. Pero hasta ahora, que se sepa, han sido muy pocos los que trascienden este enfoque superficial y analizan con cuántas mediaciones, condicionantes y tensiones ejercen su oficio los hombres de prensa de la Isla.

Entonces resulta fácil atacar a los periodistas y hacer silencio hacia los factores extraperiodísticos que regulan el Periodismo en nuestro contexto. ¿A cuántos decisores políticos ha sentado frente a Usted para preguntarles por la calidad de la prensa? ¿A cuántos periodistas que día a día enfrentan mil batallas por abordar los problemas nacionales ha llevado a su espacio? ¿Qué sabe Usted de los empujes que al interior del gremio se libran constantemente por hacer un periodismo atractivo, bello, que no renuncie a su militancia?

Algunas de las trayectorias de destacados profesionales de nuestro campo —particularmente certeros en sus análisis y su ejecutoria crítica— bastarían para descalificar las ofensas de sus dos párrafos fatales. Le menciono solo unos cuantos: Antonio Moltó Matorell, José Alejandro Rodríguez, Julio García Luis, Ricardo Ronquillo, Rolando Pérez Betancourt, Luis Sexto, Abel Falcón Curí, José Aurelio Paz, Enrique Milanés, Ariel Terrero…

Cualquiera de ellos, y otros, han sostenido, en tensos y complejos escenarios del país posturas de dignidad y valentía en pro de un mejor Periodismo. Y, por supuesto, han pagado el precio que esto supone. Otros periodistas de fila que no tienen un alto nombre a veces, en sus rutinas diarias, manejan criterios mucho más profundos y reflexivos que la simple ofensa de sus dos párrafos. Pero claro, esos son combates que quedan en la sombra.
Por tanto, y por muchas razones más que no incluyo en aras de la síntesis, me parecen cuando menos injustas y lamentables sus palabras.

Y es cierto: hay que cambiar radicalmente la prensa de la Isla. Pero eso, admirado Amaury, no se logra con agravios facilistas desde la atalaya de la popularidad.

Un saludo respetuoso, mi admiración y gratitud a todo el colectivo de Con dos que se quieran.

Jesús Arencibia Lorenzo, periodista.

PD: Por cierto, a propósito de las declaraciones de Monseñor Carlos Manuel en la entrevista con Usted, una columnista del Miami Herald, Dora Amador, publicó un artículo bastante injurioso contra el venerable padre. Un periodista muy respetado en nuestro gremio, el maestro Luis Sexto, le salió al paso desde su blog con un comentario que elogia a Con dos que se quieran como un «espacio dedicado a dialogar, desde lo constructivo, con artistas e intelectuales». Visítelo, esta es la dirección: http://luisexto.blogia.com/2011/061701-mentir-es-tambien-pecado.php

Anuncios

11 comentarios en ““Con dos que se quieran”, Amaury y los comentarios en la web

  1. A todos esos periodistas que menciona Jesús y a él mismo los respeto y admiro. A los que escriben en las páginas culturales de Granma y Juventud Rebelde, exceptuando a Rolando Pérez Betancourt, ya sabemos sus nombres, NO. Debí ser mas preciso en mi comentario pero las prisas a veces nos juegan trastadas.
    Saludos para usted.

    1. Amaury, primero felicitarlo por la entrevista a Silvio Rodríguez de ayer y por el programa en general, hace un tiempo retoza en mi cabeza un comentario sobre el programa que cuando escriba le haré llegar. Estoy plenamente de acuerdo con usted en las trastadas que nos juegan las prisas y eso es precisamente lo que quería reflejar, que en este mundo de inmediateces a veces vale la pena detenerse un segundo ante nuestras palabras que una vez en la web, créame, son imborrables. Saludos y respetos para usted.

  2. Muy cierto Rafa, en el mundo en q nos movemos es imprescindible ser prudente con los comentarios y tener mucho juicio a la hora de hacerlos, medir las consecuencias de cada palabra mas allá de tener razón o no…Por otra parte, muchas felicidades para Amaury por llevar a cabo un proyecto tan serio, una propuesta diferente, de esas q nos ponen a pensar cuando nos sentamos a ver la television, de esas q ya escasean de manera muy preocupante, con toda sinceridad mis respetos…..Igualmente para Jesus Arencibia, quien nos llega con la palabra y los criterios precisos..

  3. Mi admiración plena a Jesús, que me da otra clase de compromiso y entrega, y transparencia… Y mi frente caída y la rabia al ver que el tema de la prensa en Cuba sigue teniendo demasiados calificativos, y calificadores… mientras la responsabilidad sigue (la dejan) códamente escondida detrás de las consecuencias y no de las causas y de los decisores…

  4. Jesús:
    Siento un orgullo profundo por haberte tenido en las aulas hace ya algunos años, y por haberte tenido en la conciencia crítica, más recientemente. Celebro que tu respuesta invite a más de una reflexión sobre la prensa cubana. Ciertamente, el problema es mucho más complejo que el sultanato al que se refiere Amaury o el supuesto mercenarismo que también sugiere.
    Valoren la posibilidad de invitarlo a debatir a la Facultad, que contacte con los estudiantes de Periodismo y que saque sus propias conclusiones sobre esos presuntos jóvenes que venden su alma -y su pensamiento- por “una plaza y cuatro artículos al mes”.
    De cualquier manera, celebro que la entrevista a Carlos Manuel, el programa de Amaury y el espacio de comentarios generado por Cubadebate, se presten para abrir estos caminos de confrontación y polémica.
    Un saludo, desde lejos y desde cerca, Raúl Garcés

  5. Releeo una y otra vez lo escrito por Amaury: “Con respecto a la prensa cubana debo decir, sin pelos en la lengua, que eso funciona como un Sultanato con sus respectivos súbditos, normalmente jóvenes a quienes les dan la lamentable tarea de, por una plaza y cuatro artículos al mes, exigirles obediencia como a los bufones porque les repiten que es la “línea editorial de La Prensa Cubana” ¡MENTIRA!”.
    Como él mismo rectificó luego a veces la prisa traiciona a la escritura, pero como muchos, no puedo dejar al silencio una respuesta.
    Lo primero es que duele que esas palabras vengan de él, quien precisamente ha estado al lado siempre de muy buenos y buenas periodistas.
    Sus palabras hacen que ciertamente volvamos a pensar en el papel de nuestra prensa, perfeccionable claro está, pero no entre las peores de este mundo nuestro.
    Durante años he tenido el privilegio de tener a esos jóvenes que hoy habitan en los medios, también en las aulas. Por ellos escribo, también por quienes están todavía en esas mismas aulas. Por todas esas generaciones siento infinito orgullo: leo sus blogs, sus artículos; escucho y veo sus reportes. Ninguno de ellos se vende, se cambia, se trueca –como quieran llamarle- ni por una plaza, ni por cuatro artículos. No se deben a Sultanes, ni son súbditos de nadie. Ninguno además debe tener hoy la frente caída, no hay motivos.
    Sobre todo, por el infinito respeto a esos jóvenes hoy replico. Lo que siento por ellos debe ser lo que sientes tú por tus canciones, y por cierto, las canciones no se critican.
    La invitación está abierta, hablemos.
    Siempre admirándote, ni bufona, ni súbdita, Ana Teresa.

  6. “El talento es un mártir y un apóstol. Nadie tiene el derecho de privar a los hombres de la utilidad del apostolado y el martirio.” Nos deslizó el apóstol de nuestra independencia.
    El talento debe ser bien direccionado. El propio Martí nos alertó de la necesidad de encausar la instrucción del pensamiento y la dirección de los sentimientos.
    Las “alturas” separan, enajenan.
    Los personajes públicos tienen la obligación de ejercer su libertad de expresión con la responsabilidad que implica. Una frase dicha por Amaury no tiene la misma significación (ni repercusión) que lo que diga, por ejemplo, yo. Y que se entienda, siento mucha responsabilidad cuando opino.
    Parafraseando a Martí: A Ud, artista por sí y no por apellido y casta familiar, crador de buenas canciones, patriota probado y culto, ensayador acertado de nuevas brechas artísticas creo que lo quiero. Al insultante con desparpajo y superficial que acaso Ud ha representado en su desafortunado comentario en Cuabadebate, NO.

Comenta sin pena

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s