Un herético y ansiado libro

Portada del libro "Trovadores de la herejía"
Portada del libro "Trovadores de la herejía"

Ha llegado a las manos trovadictas un libro esperado, necesario. Con el nombre de Trovadores de la herejía, Bladimir Zamora y Fidel Díaz han compilado no solo un manojo de canciones y cuatro entrevistas; en esas poco más de 350 páginas va el espíritu de una época vibrante, cuestionadora; la de los hijos de Guillermo Tell, tomando prestada la metáfora a uno de sus protagonistas.

El Caimán Barbudo y su colectivo se han erigido, junto al Centro Pablo de Victor Casaus y María Santucho, en el bastión cultural de la canción inteligente hecha en Cuba. Nunca olvidaré que gracias a los textos de Bladimir Zamora, Fidel Díaz, Humberto Manduley (¡cómo se le extraña!) y Joaquín Borges-Triana tuve mis primeros acercamientos a muchos de los autores que hoy considero imprescindibles en mi biblioteca musical. El Caimán se ha convertido con el paso de los años en un fenómeno inseparable de la Nueva Trova, simbiosis perfecta que agradecen los amantes de la poesía cantada. Por eso no es extraño ni fortuito que dos de los principales culpables de dicha complicidad enriquezcan el universo editorial cubano con esta compilación.

Con Trovadores de la herejía, Fide y Blado continúan el empeño que comenzara con Cualquier flor… de la Trova Tradicional Cubana (2005), y que tuviera digna continuidad en Una guitarra, un buen amor (2007). Ahora le tocó el turno a la siguiente generación de pregunteros, esa que creció casi subterráneamente entre parques, peñas y sesiones en la Casa del Joven Creador del puerto de La Habana.

La “segunda ola” de la Nueva Trova fue una explosión de jóvenes nacidos o criados dentro de los márgenes de la revolución, con inquietudes y expresiones diferentes a las de sus hermanos mayores de los sesenta. El Movimiento de la Nueva Trova acogió entre finales de los años setenta y los ochenta a centenares de muchachos que, guitarra en mano, venían a hacer revolución, a su manera. Son tantos los nombres que emergieron en aquella época que compilarlos a todos sería un trabajo enciclopédico y de muchos recursos. Nada más justo entonces que tomar como punta de lanza a “los topos”, Gerardo Alfonso, Santiago Feliú, Frank Delgado y Carlos Varela; cada uno poseedor de una poética muy particular que sumadas conforman un completo registro de las maneras de enfrentar la creación por los trovadores de aquellos años.

Así encontramos entrevistas que, a través de una serie de preguntas estándar, nos dan esa visión coral que se reafirma cuando leemos – y escuchamos, que la música es igual de importante- las letras de las composiciones que se recogen en este libro. Al repasar estos textos, confirmamos que para estos trovadores no hay límites temáticos; cantan al amor, a la sociedad, a personajes cotidianos, a los tiempos duros y de bonanza, cantan en fin, auténticos bardos, a todo lo relacionado con la vida y sus misterios.

Se agradece el excelente diseño y cuidado de la edición, detalles que convierten al libro en un objeto para ser guardado y exhibido con orgullo cuando, agotados los ejemplares y pasados los años, se convierta en un objeto de culto como lo es la primera edición de Que levante la mano la guitarra. Particulares elogios merecen la aparición de varias tablaturas, tan escasas en los escasos cancioneros cubanos, que harán las delicias de más de un guitarrero de ocasión.

En las palabras introductorias Fide y Blado confiesan el anhelo de ver una gran antología de la Nueva Trova, esa que heredó un siglo de tradiciones y nació con la revolución, y que, más allá de los matices generacionales, ha ido creciendo y se multiplica en la actualidad en una multitud de guitarras repartidas a lo largo y ancho del país. Desde aquí sumo mi entusiasmado y modesto servicio a tan hermoso sueño que busca señalar los caminos del buen trovar.

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6 comentarios en “Un herético y ansiado libro

  1. Antes de que entre en categoría de ¨libro-no-prestable¨, te lo canjeo temporalmente por parte de ¨la fórmula¨ que ansían tú y el hermano Quintana, un abrazo. Yendri

    1. Jorge: El libro lo tengo, lo puedo prestar, está en las librerías (de La Habana al menos), ojalá algún alma caritativa y con tiempo lo suba a scribd para poder compartirlo vía digital. Saludos

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