La institucionalización del ocultamiento

Frente a cualquier tema, la primera actitud de los funcionarios de alto nivel, que ocupan los llamados puestos políticos, es también el secreto, aun para las cosas menos secretas del mundo. Cuando hay que comunicar algo, la primera pregunta es: “Y ahora… ¿cómo lo decimos?”, partiendo de la premisa tácita de que la verdad es innombrable y jamás, pero jamás, es “políticamente conveniente”.

Al poco tiempo me di ceunta de esta verdadera institucionalización del ocultamiento, y aún de la mentira, más allá de su conveniencia o inconveniencia, es algo que ocurre en todos los ámbitos de la sociedad, desde las reuniones de consorcio hasta las encumbradas oficinas ministeriales. “Políticamente no conviene” quiere decir “no lo digamos”, o “digámoslo de tal manera que no se entienda”. Semejante perversión de la política está extendida en el país y se apoya, quizás en la desconfianza y en la subvaloración de los demás.

El texto anterior es un fragmento de un libro magnífico que ha caído en mis manos, y me pareció que sus palabras eran un perfecto comentario a nuestro entorno, puede que hasta sirvan de regalo a nosotros, los militantes comunistas de la juventud cubana. Realmente, no veo mucho que celebrar.

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4 comentarios en “La institucionalización del ocultamiento

  1. ocultar las cosas es un mal generalizado, tanto como las “bolas” que no son más que sueños compartidos o verdades a medias, a cuartos, a tercios y por ahí para allá.

    Cuando el mal es de raíz, por dónde se corta?

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