Entre blogueros (I)

Un viaje definido a última hora y resulta que hasta ponente soy (aunque ni mi apellido aparezca, quizás fue una cuestión de espacio en el programa). Acá llegamos, unas horas más tarde, armados de una fancy petaca rellena de un cubano planchao. Inevitablemente Rodo, David y yo, benjamines de este grupo, nos nucleamos como la camada que nunca hemos dejado de ser. Gracias a la buena voluntad de los muchachos de La Joven Cuba,La Universidad de Matanza con sus 500 becados e ininterrumpidas ráfagas provenientes del cercano campo de tiro acogió este encuentro dizque nacional de blogueros, para debatir entre algunos pocos las alegrías y tristezas de la blogosfera nacional.

El improvisado trío no fue privilegiado con la estancia en el motel; gracias a eso logramos colarnos en el democrático albergue universitario.

Los insondables caminos de la burocracia nos hizo esperar por la aparición de cierto papel que nos confirmaba como personas, nuestros cuerpos físicos no eran nada si no venían acompañados por el consabido documento con nuestros nombres.

Mientras, jugamos con un cachorrito que al principio nos pareció simpático pero minutos más tarde era tanto nuestro encabronamiento con las continuas mordidas del animal a nuestros pantalones que decidimos ofrecerle un poco de ron, remedio santo a nuestros males porque el perro nos dejó tranquilos y se fue a un rincón a pasarle la lengua una vieja frazada; al parecer no está acostumbrado a tomar.

Cuando llegaron nuestros yo formales, nuestros nombres escritos en un papel, pasamos a un albergue con excelentes condiciones. En mi vida de estudiante jamás había visto un cuarto de becados tan limpio, tan recogido, tan irreal.

Mi reloj caprichoso que paró sus manecillas exactamente a las 5 y 30, me hubiera hecho perder la cena de bienvenida si el hambre de David y Rodolfo no funcionara con precisión atómica. Al salir rumbo al comedor, nos encontramos con Yohadry*, que dormía a pierna suelta su borrachera sobre la frazada.

* A la espera del dichoso permiso para albergarnos, debatimos cómo bautizar al perrito; si era hembra se llamaría Yoani, si era macho Yohandry. Resultó macho

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6 comentarios en “Entre blogueros (I)

      1. eran esos nombres para estar a tono con el encuentro de blogueros, ya que son tan populares en la blogosfera cubana 😉
        Besos,
        R
        PD. ¿Cómo va la competecia de post abuelísticos? Besos again

      2. si yo sé, pero pobre bichito, si él no era malo, solo juguetón y no percibía ni salario por hacerles la tarde divertida a ustedes, jejeje!

        besos para ti.

        pd: va ahí, lento pero aplastante, la gente no vota chico! O.o

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