Esquina de Paseo y 23. Un espacio invaluable es un (otro) parque.
Esquina de Paseo y 23. Un espacio invaluable convertido en un (otro) parque.

Deambular por las calles del Vedado es un viejo placer. Me gusta soprenderme ante una fachada no vista antes en el lugar mil veces repasado, la caprichosa forma de los árboles en las aceras, la tranquilidad de inspiración burguesa que emana de las avenidas poco transitadas y el bullicio urbano de las arterias populosas.

Recuerdo que en una de las esquinas de Paseo y 23 había una de esas construcciones del siglo XX que después de muchas vueltas terminaron albergando bodegas y emigrantes españoles y canarios. Una de esas construcciones que tras el influjo igualitarista de la dizque fensiva Revolucionaria sirvieron de local a esas otras bodegas, las de las libras y las onzas normadas que, te gusten o no, permiten afirmar que en Cuba -al menos literalmente- nadie se muere de hambre.

Primero fue una viga, luego una pared; inexorablemente los transeuntes de ocasión pudimos apreciar el desmantelamiento eficiente de la vieja edificación de la mano de brigradas (de)constuctoras y vecinos necesitados de materiales.

Resultó curioso el maquillaje que sufriera el lugar a finales de marzo. Al parecer alguien se apenó del estado lamentable de tan visible sitio por lo que resolvieron pintar de verde-saca-apuros-parecido-al-de-los-hospitales las ruinas que ahí quedaban.

Sin embargo, desde hace unos días, en la superficie aplanada y delimitada por orgullosas columnas ¿dóricas? (la historia del arte y yo…), sobrevivientes de la antigua construcción, se ha trazado un camino de cemento y han aparecido unas tímidas posturas de arbustos.

Parece un chiste pero no; uno de los espacios más valiosos del Vedado, la intersección de dos calles majestuosas de la ciudad, ha sido convertida en parque.

Y entonces pienso en cómo La Habana, a contracorriente, permanece contraída en sus mismos 721 km cuadrados de siempre, fagocitándose, incapaz de escapar de sí misma. Pienso en la bodega de Paseo y 23, y en tantos ciclones que nos han perdonado, y tengo la fugaz visión de una ciudad transformada en un gigantesco parque. Y me asusto.

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4 comentarios en “Parque Habana: Previsión de futuro

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