Conversando de pelota

Carlos Díaz es un profesor y amigo que le gusta la pelota, la literatura y otro montón de cosas profundas que si no lo son, él hace que lo parezcan con su discurso de un tono y palabras trascendentes. Carlos Díaz, que abrió un blog que no actualiza, no entiende cuando le digo que aturde a sus amigos con post largísimos en Facebook. Pero de vez en cuando, Carlos Díaz escribe cosas magníficas como estas, y solo por eso, le perdono sus desvaríos filosóficos de media mañana.

Holanda elimina a Cuba del Clásico Mundial de Béisbol

Por Carlos Díaz

Mi vecino de 70 años, que lo mezcla todo con la política, me grita “Carlos, por qué perdiste”. Y yo que Holanda fue mejor que Cuba y que, por participativa, el más grave error fue de dirección. Dirección por valores, le digo. Qué cosa. Que Vladimir, le explico, conmigo no pitchaba aun si levantaba la mano, aun si, en señal de voluntad deportiva, se flagelaba la espalda frente a todos. Si usted es cirujano –ilustro a mi vecino-, no puede tramitar el pantry o cortar cutículas, por cerca que le quede, en el Cuerpo de Guardia. Vladimir no sabe pitchar, punto, aunque tire 95 millas. Y si, suponiendo lo mejor, tuvo el arrojo de pedir la pelota, perfecto, un diploma para Vladimir, Higinio, ¿no te queda un Ruta y Andares para el muchacho?… Creo que detrás de esa liebre no solo se fue Víctor, sino la impetuosa afición cubana a la quimbumbia, confundiendo por millonésima ocasión querer con ser. Ah, cierto: ¿Qué cosa es la pelota si no la institucionalización de la quimbumbia? Mi vecino se ha quedado lelo. Dame el café, le digo. El juego era para Norberto desde el principio, o para Yander, jamás para Iglesias y mucho menos para Diosdany Castillo. ¿Ya ves? Dirección por valores. Hay que estimular a Víctor. ¿Te queda algún campismo por la EJT, Higinio? El béisbol es muy veleidoso, no menos que esa pared. ¿Se filtra? A veces hay que sacrificar el orgullo y admitir que nos equivocamos. Nunca el error está en el resultado de un juego. Fíjate bien. El error nunca se sabe dónde está. Es fácil, en cambio, cebarse en falsos errores, detrás de los que, comúnmente, la gente suele ver conspiraciones, planes mercenarios, espejismos del mal por los que la chusma infarta y, con suerte, construye el resto de su vida con arreglo a eso. No se perdió porque Yulieski pifiara en el 9no. No se perdió porque Cepeda se ponchara. No se perdió, definitivamente, porque a Norberto, Simmons golfeara de maravilla una pelota o porque, desde el 8vo piso del Tokio Dome, Rodolfo envidiara bajar para tomar un bate y enseñarle a Modesto lo que, in extremis, un narrador herido es capaz de hacer cuando confunde la sensatez con el amor a su Patria. No perdí solo yo, toma la taza, entérate.

Anuncios

3 comentarios en “Conversando de pelota

Comenta sin pena

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s