Me sumerjo en un mar cálido, generoso
rebusco en el fondo una concha,
un resto diminuto de coral,
un pececillo mágico,
cualquier cosa que mitigue tu vacío
pero solo encuentro ocultas corrientes frías.

Tu recuerdo está en otra parte
en los niños que juegan inocentes a perseguir cangrejos
en el vuelo intrépido de las gaviotas
que se lanzan una y otra vez  a la caza del pez escurridizo
en el sol que se sacude temeroso de las nubes
y va adquiriendo de a poco esa redondez propia de las verdades absolutas.
Qué extraño espejismo éste del sol,
que parece perderse en un mar terrenalmente infinito,
qué extraña simbiosis entre la fuga de la luz y mis ganas de ti.

La eternidad,
ese misterio inacabado en que no te tengo,
dura ocho minutos,
el tiempo exacto que le toma al mundo
absorber los tonos amarillos y rojos del sol
y traer la noche.
Varadero-Matanzas, viernes 12 de julio de 2013 9.08 am
Anuncios

Comenta sin pena

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s