Del Rock, la literatura, el plagio y….. hasta cuándo colega….?

Plagio creativo. Ilustración: Allan Sanders
Ilustración: Allan Sanders

Mi amigo Adrián Fuentes Mederos es algo así como uno de mis cables a tierra en lo que a música se refiere. No es por tanto ninguna casualidad que en nuestras largas y caóticas conversaciones saliera a relucir mi admiración por Humberto Manduley y la amistad de Adrián  con él. No podía ser de otra manera. De Humberto, de sus textos en La cuerda floja, de sus programas en Melodías en el tiempo, de su libro El rock en Cuba aprendí lo básico, aprendí a abrir el corazón y el oído cuando me enfrento a una propuesta musical desconocida, aprendí que se puede ser melómano e investigador riguroso a la vez, aprendí a buscar conexiones ocultas entre melodías y ritmos. Y resulta que me encuentro esta nota de mi amigo Adrián en Facebook, y no puedo hacer más que compartirla. Evidentemente, la originalidad es una virtud que escasea por estos días. Qué lastima.

El intro de Adrián: Nota y preámbulo necesario: El plagio nunca será el camino para la verdad, ayer hablábamos del fraude y hoy aparecen más ejemplos…

Acaban de publicar un artículo que lleva claras evidencias de plagio al libro “El Rock en Cuba” del amigo Humberto Manduley. 

Personalmente soy lector asiduo de Humberto y muchas veces habría querido escribir cosas que dijo o publicó, pero de ahí a copiar y pegar, va un trecho muy largo… Prefiero admirar su obra, aprender y ya luego, citarle como siempre hago…. Solo espero que se haga lo correcto en estos casos.

Les dejo con la nota del autor, del creador auténtico:

por Humberto Manduley

En el número 1 de agosto 2013, la revista electrónica Cubanow publicó un artículo firmado por Joao Fariñas (autor de un libro sobre el rock anglosajón recientemente publicado en Cuba). El artículo de Cubanow es un plagio total e inescrupuloso de mi libro El Rock en Cuba (Ediciones Atril, 2001, Habana). El “articulista” plagió una serie de párrafos de mi libro, comprendidos entre las páginas 13 y 46. Abajo he ido intercalando mi texto dentro del suyo para confirmar mis palabras.

Resulta triste que la técnica del “copia y pega” sustituya a la investigación real, que el oportunismo sustituya a la decencia, y que sobre esas bases algunos “especialistas” construyan sus “reputaciones”. Me gustaría pronto poderles avisar la aparición de una 2da versión demi libro, ahora actualizada y corregida: lo cual espero ocurra en los próximos meses.

Por ahora los dejo con este plagio, como modo de alerta para que otros no tengan que pasar por lo mismo, y para que conozcan la manera en que -muchas veces- trabajan estos “periodistas”.

Saludos a todos

Humberto Manduley

Acá los párrafos en cuestión para que comparen

JOAO: El rock and roll comenzó a escucharse en Cuba en el último lustro de la década del 50. En esa fecha que hoy nos resulta lejana, la nueva modalidad musical, surgida y popularizada en Estados Unidos, comenzó a dejarse sentir en nuestro país. Todavía hoy mantiene su presencia, que no ha estado exenta de polémicas.

HUMBERTO: El primer año para el Rock and Roll en Cuba fue 1956. En esa fecha que hoy nos resulta lejana, la nueva modalidad musical, surgida y popularizada en Estados Unidos, comenzó a dejarse sentir en nuestro país. Todavía hoy día mantiene su presencia, que no ha estado exenta de polémicas.

JOAO: Los estudiosos del género no se han puesto de acuerdo a la hora de decidir quién fue el primer rocanrolero genuino, ni la primera canción que se puede definir bajo tal etiqueta. Candidatos hay varios. Lo que sí quedó claro es que antes de Bill Haley y su Rock Around the Clock, otros creadores habían empezado a poner en marcha el estilo, aunque sin contar con todo el aparataje publicitario de la industria del ocio, que sí respaldó las posteriores producciones de Haley y, sobre todo, de Elvis Presley.

HUMBERTO: Aparentemente los estudiosos del género no se han puesto de acuerdo a la hora de decidir quién fue el primer rocanrolero genuino, ni la primera canción que se puede definir bajo tal etiqueta. Candidatos hay varios. Lo que sí ha quedado claro es que antes de Bill Haley y su Rock Around the Clock, otros creadores habían empezado a poner en marcha el estilo, aunque sin contar con todo el aparataje publicitario de la industria del ocio, que sí respaldaría las posteriores producciones de Haley y, sobre todo, de Elvis Presley.

JOAO: En sus trazos esenciales, el rock and roll llegó a nosotros a través de las dos figuras míticas antes mencionadas. Haley había pasado ya por su mejor momento, aunque aún sonaba en la radio. En lo concerniente a Elvis, su arribo no pudo ser de forma más arrolladora, con una racha de éxitos: Heartbreak Hotel; Love me Tender y Hound Dog, entre muchos otros.

HUMBERTO: Sin embargo, en sus trazos esenciales el Rock and Roll llegó a nosotros a través de dos figuras míticas: Bill Haley (1927-1981) y, por supuesto, Elvis Presley (1935-1977), probablemente los dos intérpretes blancos más apoyados por los consorcios disqueros. En 1956, primer año de esta historia para Cuba, Haley había pasado ya por su mejor momento, con Rock Around the Clock sonando todavía en la radio, pero destronado de su efímero reinado por las nuevas huestes, más provocativas y osadas. En lo que concierne a Elvis, el año no pudo transcurrir de forma más arrolladora: una racha de éxitos con canciones clásicas como Heartbreak Hotel, Love Me Tender, I Want You, I Need You, I Love You, Hound Dog y Don´t Be Cruel.

JOAO: No fue un comienzo malo para el incipiente rock and roll, pues muchas canciones emblemáticas copaban las listas de lo más escuchado en la radio cubana. Además, con la apoyatura del cine y la televisión el ritmo que fuera bautizado por el disc-jokey Alan Freed como rock and roll se trasformó en una auténtica revolución cultural, que estremeció los cimientos del aparente orden perfecto de la llamada Era de la Prosperidad, en Estados Unidos.

HUMBERTO: De modo que 1956 no fue un año malo para el incipiente Rock and Roll: tantas canciones emblemáticas facturadas en apenas 366 días dan testimonio de la vitalidad del género. Además, con la apoyatura del cine y la televisión, el ritmo que fuera bautizado por el disc-jockey Alan Freed como Rock and Roll, se transformó en una auténtica revolución cultural que estremeció los cimientos del aparente orden perfecto de la llamada “Era de la Prosperidad” en Estados Unidos.

JOAO: El rock and roll fue absorbido por la industria del entretenimiento, y aunque conservó y hasta desarrolló su potencia sonora y su capacidad de provocación, su sentimiento de protesta fue diluido o abandonado. No obstante, los fantasmas invocados en sus inicios, acerca del libertinaje sexual, el satanismo, la drogadicción y todo un etcétera de depravaciones y problemas, no lo han abandonado hasta la fecha.

HUMBERTO: En medio de tal situación contradictoria, el Rock and Roll fue absorbido por la industria del entretenimiento y, aunque conservó y hasta desarrolló más todavía su potencia sonora y su capacidad de provocación, su sentido primigenio de “protesta” fue diluido o abandonado. No obstante, los fantasmas invocados en sus inicios acerca del libertinaje sexual, satanismo, drogadicción y todo un extenso etcétera de depravaciones y problemas, no lo han abandonado hasta la fecha.

JOAO: El impacto inicial del rock en Cuba se produjo a través del cine. Las primeras exhibiciones de películas con banda sonora aportada por el trepidante ritmo juvenil, como Semillas de maldad y Rock Around the Clock, provocaron sesiones de baile desenfrenado en las salas cinematográficas, con los inevitables destrozos de asientos y cortinas, que originaron los lógicos llamados al orden.

HUMBERTO: Con toda probabilidad el impacto inicial del Rock en Cuba se produjo a través del cine. Las primeras exhibiciones de películas con banda sonora aportada por el trepidante ritmo juvenil, como Semillas de maldad y Rock Around the Clock, provocaron sesiones de baile desenfrenado en las salas cinematográficas, con los inevitables destrozos de asientos y cortinas, que originaron los lógicos llamados al orden que no han cesado hasta hoy.

JOAO: La farándula del momento que se afilió al nuevo ritmo en Cuba fue numerosa; había que “estar al día”. Figuras como Kyppy Casado, Amelita Pita, Maricusa Cabrera y el conjunto de bailarinas de Alberto Alonso, en el espectáculo Del Charleston al Rock and Roll en el cabaret Sans Souci, en 1957, se dedicaron al vertiginoso baile del rock and roll en teatros, centros nocturnos y sobre todo en la televisión.

HUMBERTO: A contracorriente de estas apocalípticas predicciones, el Rock and Roll mantuvo su paso gracias, en buena medida, a la farándula del momento que se afilió al nuevo ritmo para “estar al día”. Figuras como Kippy Casado, Amelita Pita, Kary Russy, Natty Alfonso, Raquel Bardiza, Maricusa Cabrera, Marta Stincer y el conjunto de bailarinas de Alberto Alonso (en el espectáculo Del Charleston al Rock and Roll en el cabaret Sans Souci, en 1957) se dedicaron al vertiginoso baile en teatros, centros nocturnos y sobre todo en la televisión.

JOAO: La prensa plana también dedicó espacios ocasionales a comentar la euforia rocanrolera, oscilando entre el comentario mordaz, la defensa apasionada y la cautela.

HUMBERTO: La prensa plana también dedicaba espacios ocasionales a comentar la euforia rocanrolera, oscilando entre el comentario mordaz, la defensa apasionada y la cautela.

JOAO: Desde aquellos años, La Habana fue una plaza fuerte en el ámbito musical y recibía constantemente un buen número de los más cotizados artistas de la época. Sin embargo, ninguno de los rocanroleros de moda se acercó a estos predios. En 1956 el cabaret Tropicana, de renombre mundial, hizo gestiones para traer a Elvis Presley, pero nunca se concretó la visita.

HUMBERTO: Aquí sería bueno recordar que nuestro país, y sobre todo La Habana, era una plaza fuerte en el ámbito musical, y recibía constantemente a un buen número de los más cotizados artistas de la  época (Los Chavales de España, Edith Piaff, Tony Bennett, Johnny Mathis, Nat King Cole y otros). Sin embargo, ninguno de los rocanroleros de moda se acercó a estos predios. En 1956 el cabaret Tropicana, de renombre mundial, hizo gestiones para traer a Elvis Presley, pero nunca se concretó su visita.

JOAO: Es posible que esta circunstancia haya sido uno de los factores psicológicos esenciales que marcó la historia del rock en Cuba: la imposibilidad de ver en acción a los ídolos que se conocían de modo imperfecto a través de fotos, la radio y alguna que otra imagen cinematográfica. Tal vez de ahí ese afán mimético que signó durante un lapso excesivo la producción rockera nacional. Ya que los nombres claves no pasaban por aquí, se fabricaron duplicados cubanos y con esas copias al carbón funcionó nuestro rock de producción casera por mucho tiempo.

HUMBERTO: Es posible que esta circunstancia haya sido uno de los factores psicológicos esenciales que marcó la historia del Rock en Cuba: la imposibilidad de ver en acción a los ídolos que se conocían de modo imperfecto a través de fotos, la radio y alguna que otra imagen cinematográfica. Tal vez de ahí ese afán mimético que signó durante un lapso excesivo la producción rockera nacional. Ya que los nombres claves (Presley, Holly, Vincent, Richard) no pasaban por aquí, se fabricaron duplicados cubanos, y con esas copias al carbón funcionó nuestro Rock de producción casera por mucho, mucho tiempo.

JOAO: Bajo esos aires, en la escena musical surgieron los primeros grupos y solistas dedicados a cultivar la música anglosajona. Los Llópiz, uno de los grupos criollos de más calidad, llevaron la delantera, pero sus constantes giras al exterior provocaron que lograran más éxitos en otras latitudes que en su misma patria.

HUMBERTO: En la escena nacional surgían los primeros grupos y solistas dedicados a cultivar la música que imponían los ídolos del Norte. Los Llópiz llevaban la delantera, pero sus constantes giras al exterior provocaron que lograran más éxitos en otras latitudes que en su misma patria.

JOAO: La formación de conjuntos que pretendían emular con los músicos norteamericanos tuvo un crecimiento bastante rápido, aunque los solistas mantuvieron la primacía por unos años.

HUMBERTO: La formación de conjuntos que pretendían emular con los músicos norteamericanos y mexicanos, tuvo un crecimiento bastante rápido, aunque los solistas mantuvieron el centro por unos años.

JOAO: Hacia finales de los años 50, el rock and roll gozó de relativa popularidad en Cuba, e incluso comenzó a rebasarse la inclinación imitativa y los compositores cubanos escribían sus propias canciones. Muchas veces fueron híbridos más o menos logrados, donde el rock and roll se amalgamaba con elementos del bolero, el feeling o la canción romántica, pero la intención creativa pasaba a un primer plano. Los instrumentistas siguieron de cerca el desarrollo de sus colegas anglosajones, buscando un denominador común.

HUMBERTO: Así las cosas, hacia fines de los años cincuenta el Rock and Roll gozaba de relativa popularidad en Cuba. Incluso comenzaba a rebasarse lentamente la inclinación imitativa, y los compositores cubanos escribían sus propias canciones. Muchas veces eran híbridos más o menos logrados, donde el Rock and Roll se amalgamaba con elementos del Bolero, el Feeling o la canción romántica, pero la intención creativa pasaba a un primer plano. Los instrumentistas seguían de cerca el desarrollo de sus colegas norteamericanos, buscando un denominador común.

JOAO: La música de rock and roll, a inicios de los años 60, experimentó un retroceso en la escena mundial. Toda su estructura comercial se tambaleó ante el empuje de las figuras solistas, hábilmente lanzadas al mercado, que explotaron un estilo mucho más ligero, menos comprometido, cercano a la línea de los intérpretes de la década del 40. Fue el gran momento de triunfo para cantantes como Paul Anka, Neil Sedaka, Pat Boone y otros melódicos similares.

HUMBERTO: A inicios de los años sesenta, la música de Rock and Roll experimentó un retroceso. Toda su estructura comercial se tambaleó ante el empuje de las figuras solistas, hábilmente lanzadas al mercado, que explotaban un estilo mucho más ligero, menos comprometido, cercano a la línea de los crooners de la década del 40.  Fue el gran momento de triunfo para cantantes como Paul Anka, Pat Boone y otros melódicos similares.

JOAO: La otra modalidad, los conjuntos vocales, venía imponiéndose poco a poco desde la década anterior, con combinaciones que fueron desde el trío al quinteto. Ejemplo de ello son The Spinners, The Four Tops, The Temptations, The Ronettes, entre otros, la mayoría de los cuales trabajó las armonías soul y gospel.

HUMBERTO: La otra modalidad, impuesta poco a poco desde la década anterior, tenía también su arma principal en las tareas vocales. Hablo de los conjuntos cantores, en combinaciones que iban desde el trío al quinteto, mayoritariamente. La recta final de los cincuenta y los albores de los sesenta fueron pródigos en esa clase de grupos: The Tokens, The Spinners, The Four Tops, The Impressions, The Ronettes, The Temptations, The Marvelettes, Smokey Robinson and The Miracles, The Coasters y otros; casi todos trabajando las armonías Soul y Gospel.

JOAO: En Cuba, las dos tendencias marcharon bastante parejas, aunque la fórmula colectiva dio mejores resultados. Paralelamente a la proliferación de conjuntos vocales, las figuras solistas mantuvieron su presencia.

HUMBERTO: En Cuba las dos tendencias marcharon bastante parejas, aunque la fórmula colectiva probablemente haya dado mejores resultados. Paralelamente a la proliferación de conjuntos vocales, las figuras solistas mantuvieron su presencia.

JOAO: Mientras las tendencias vocales dominaban el panorama, algo se fraguaba principalmente en los pequeños clubes de La Habana: los combos. Estas asociaciones instrumentales existían desde un tiempo antes, casi siempre formadas por guitarra prima, bajo, batería, percusión, piano y quizá un saxofón, representados mayormente por Los Jaguares, Los Satélites, Los Pretenders, Los Hotrockers y otros. También los creadores vinculados al feeling pusieron una piedra importante en la consolidación de los combos, que pronto empezaron a ganar terreno, favorecidos por las circunstancias.

HUMBERTO: Mientras las tendencias vocales parecían dominar el panorama, algo se fraguaba principalmente en los pequeños clubes de la gran ciudad: los combos. Estas asociaciones instrumentales existían desde un tiempo antes, casi siempre formadas por guitarra prima, bajo, batería, percusión, piano y quizás un saxofón. Ya hemos citado los casos de Los Llópiz, Los Jaguares, Los Satélites, Los Pretenders, Los Hotrockers y otros. También los creadores vinculados al Feeling pusieron una piedra importante en la consolidación de los combos, que pronto empezaron a ganar terreno, favorecidos por las circunstancias.

JOAO: Por lo general, estas agrupaciones de pequeño formato se nucleaban alrededor de una figura solista de cierto relieve o de un compositor. Los repertorios se conformaban con algunas canciones propias y versiones de éxitos del momento, siempre atendiendo al arreglo instrumental acorde con las posibilidades reales del grupo. Otros, sin embargo, los integraban instrumentistas de formación diversa y se convertían en colectivos idóneos de respaldo para grabaciones y actuaciones en vivo.

HUMBERTO: Por lo general estas agrupaciones de pequeño formato se nucleaban alrededor de una figura solista de cierto relieve o de un compositor. Los repertorios se conformaban con algunas canciones propias y versiones de éxitos del momento, siempre atendiendo al arreglo instrumental acorde con las posibilidades reales del grupo. Otros, sin embargo, los integraban instrumentistas de formación diversa, y se convertían en colectivos idóneos de respaldo para grabaciones y actuaciones.

JOAO: El advenimiento de la verdadera “era de los combos” cristalizó tras el empuje definitivo aportado por The Beatles como entidad independiente y con más fuerza por la llamada “invasión británica” a los Estados Unidos. También podemos señalar que Cuba recibió una “invasión española”, formada por toda la pléyade de artistas ibéricos, tan populares durante la década del 60. Todo esto repercutió sobremanera en nuestro país, aunque sin dejar a un lado inevitables paradojas.

HUMBERTO: El advenimiento de la verdadera “era de los combos” cristalizó tras el empuje definitivo aportado por Los Beatles como  entidad independiente, y con más fuerza por la llamada “Invasión británica” a los Estados Unidos. Todo esto repercutió sobremanera en nuestro país, aunque sin dejar a un lado las inevitables paradojas.

JOAO: El ascenso de The Beatles a la cima de la popularidad marca la avanzada de un interesante cambio de situación. Los polos hegemónicos de la vanguardia musical se invierten y el Reino Unido asume el liderazgo en materia de rock.

HUMBERTO: Haciendo un poco de historia paralela, hay que recordar que en febrero de 1964 Los Beatles llegan por primera vez a Estados Unidos, esto marca la avanzada de un interesante cambio en la situación. Los polos hegemónicos de la vanguardia musical se invierten, y Gran Bretaña asume el liderazgo en materia de Rock.

JOAO: En aquellos primeros años de la década del 60, Cuba se llenó de grupos, si bien La Habana se erigió en capital del rock hecho en casa. Algunas agrupaciones que lograron rebasar la elemental primera etapa se convirtieron en profesionales y se mantuvieron activos durante años.

HUMBERTO: En aquellos primeros años de la década del sesenta el archipiélago se llenó de grupos, si bien La Habana se erigió en capital del  Rock hecho en casa. Algunos lograron rebasar la elemental primera etapa, se convirtieron en profesionales y se mantuvieron activos durante años.

JOAO: El arsenal instrumental de todos estos grupos resultó bastante precario. Todavía el rock no había impuesto el predominio tímbrico que caracterizaría, en el ámbito internacional, el periodo post-sicodelia, pero de todas formas se necesitaban guitarras, micrófonos, baterías, etc. El injusto bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos hizo que el equipamiento de los combos fuera un tópico de ciencia-ficción. No obstante, la necesidad es la madre de la invención, así que junto a los grupos florecieron luthiers, inventores y mecánicos improvisados cuya ayuda fue de vital importancia para el sostén del rock en Cuba. La expresión “rock hecho en casa” deja de tener aquí connotaciones metafóricas y se transforma en realidad palpable. La agudeza inventiva fue llevada a extremos increíbles, lo cual, unido a la fuerza de voluntad, los buenos deseos y las ganas de tocar ese tipo de música, salvó al rock hecho en Cuba del desastre total y la desaparición.

HUMBERTO: El arsenal instrumental de todos estos grupos resultaba bastante precario. Todavía el Rock no había impuesto el predominio tímbrico que caracterizaría, en el ámbito internacional, el período post-psicodelia (a partir de 1966), pero de todas formas se necesitaban guitarras, micrófonos, baterías, etcétera. El bloqueo al país, y las difíciles circunstancias económicas así agudizadas, hacían que el equipamiento de los combos fuera un tópico de ciencia-ficción. No obstante, la necesidad siempre ha demostrado ser la madre de la invención, así que junto a los combos florecieron luthiers, inventores y mecánicos improvisados cuya ayuda fue de vital importancia para el sostén del Rock and Roll. La expresión “Rock hecho en casa” deja de tener aquí connotaciones metafóricas y se transforma en realidad palpable. Las viejas guitarras criollas (“de cajón”) eran amplificadas con aditamentos inventados; muchas baterías eran construidas con los materiales más insospechados y menos recomendables, incluyendo aquellos “parches” que se montaban con acetato de radiografías. La agudeza inventiva fue llevada a extremos increíbles, lo cual, unido a la fuerza de voluntad, los buenos deseos o las ganas de tocar ese tipo de música, salvaron al Rock and Roll hecho en Cuba del desastre total y la desaparición.

JOAO: Pero, sin dudas, el público fue el sector esencial en el mantenimiento del rock en Cuba, entre otras cosas porque, en buena medida, para complacer a ese público ávido de escuchar en vivo todos los éxitos del momento, se hizo indispensable la reproducción del rock anglosajón y en numerosas ocasiones no solo reproducciones en inglés, sino alguna en castellano, traducida e interpretada anteriormente por algún grupo español. Se trataba de una audiencia joven, cuya afinidad muchas veces recayó exclusivamente en la empatía hacia un tipo de música, de ahí que ese público mostrara no solo una pasión bulliciosa por el Rock, sino también un rechazo a priori hacia otras tendencias musicales.

HUMBERTO: Pero hay otro sector esencial en esta historia, que no solo fue armada por los combos y músicos: el público. Entre otras cosas porque en buena medida para complacer a ese público, ávido de escuchar en directo las canciones que no sonaban en la radio, la reproducción del Rock ajeno se convirtió en palabra de orden. Se trataba de un público joven, cuya afinidad muchas veces recaía exclusivamente en la empatía hacia un tipo de música. Dicha afición, cultivada en difíciles circunstancias sociales, motivó una cohesión, un sentido de pertenencia a un colectivo, casi rayano en el sectarismo. De ahí que, en demasiadas ocasiones, ese mismo público mostrara no solo una pasión bulliciosa por el Rock; sino también un rechazo a priori hacia otras tendencias musicales.

JOAO: Los finales de los años 60 fueron los tiempos de consolidación de los grupos de rock. Los que ya existían se afianzaron o renovaron, algunos desparecieron y una buena hornada se sumó. Fue una época cardinal donde las futuras coordenadas, al menos las que regirían al rock de producción nacional en la década siguiente, quedaron definitivamente trazadas. Muchas agrupaciones se presentaban asiduamente en fiestas particulares, actividades de centros de trabajo, escuelas y centros culturales específicos. El terreno se preparó para lo que acontecería en los años70: la explosión rockera por excelencia, la edad de oro, la etapa de las vacas gordas, cuando el movimiento del rock aficionado dominó la demanda de este tipo de música.

HUMBERTO: En 1967 los combos despegan en forma meteórica. Los que ya existían se afianzaron o renovaron, algunos desaparecieron y una buena hornada se sumó. Fue una época cardinal donde las futuras coordenadas, al menos las que regirían al Rock de producción nacional en la década siguiente, quedaron definitivamente trazadas. Por el momento los grupos de Rock nacionales se movían en fiestas particulares, actividades de centros de trabajo, escuelas, etcétera. El terreno se preparaba para lo que acontecería en los años 70: la explosión rockera por excelencia, la edad de oro, la etapa de las “vacas gordas”, cuando el movimiento del Rock aficionado dominó la demanda de este tipo de música.

JOAO: Finalizaron los años 60, la “década prodigiosa”, que revolucionó muchas de las concepciones del mundo, y no solo desde el punto de vista artístico o cultural. En Cuba, no obstante, el rock se mantuvo en la búsqueda de identidad, que cristalizó después de trascurridos unos años más. Se desvanecieron los últimos efluvios de la beatlemanía, para dar paso a sonoridades más enérgicas. Fue vital que ese rock hecho en casa, criollo por adopción, cruzara la línea divisoria entre dos décadas y se mantuviera. Las guitarras eléctricas continuaron hablando su coloquial lenguaje contemporáneo; las canciones de moda siguieron siendo reproducidas hasta el infinito

HUMBERTO: Finalizaban los años 60, la “década prodigiosa” que había revolucionado muchas de las concepciones del mundo, y no solo desde el punto de vista artístico o cultural. En Cuba, sin embargo, el Rock se mantenía en la mirilla. En realidad, la escasez de creatividad invalidaba de alguna manera las producciones nacionales. Justificaciones aparte, la historia demostraría que esos años fueron una etapa necesaria, una estrategia psicológica más que musical, una búsqueda de identidad (aunque no lo parezca) que cristalizaría después de transcurridos unos años más. Se desvanecían los últimos efluvios del Beat, para dar paso a sonidos más enérgicos. Apostar por el Rock seguía siendo un acto comprometido ante el cual muchos sucumbieron o se replegaron. Pero lo vital fue que este Rock hecho en casa, criollo por adopción, cruzó la línea divisoria entre dos décadas y se mantuvo. A pesar de todos los pesares, y quizás un poco gracias a ellos,  el Rock ganó en seguridad. Las guitarras eléctricas continuaron hablando su coloquial lenguaje contemporáneo, las canciones de moda siguieron siendo reproducidas hasta el infinito.

(Tomado del muro de Adrián Fuentes Mederos)

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10 comentarios en “Del Rock, la literatura, el plagio y….. hasta cuándo colega….?

      1. Inicios del rock en Cuba

        Joao Fariñas

        Poco o casi nada se ha escrito sobre los inicios del rock en Cuba. Quizás una de las pocas fuentes fiables que brinda luz sobre el asunto sea el volumen ¨El Rock en Cuba¨, del autor Humberto Manduley López (La Habana 1959), publicado por ediciones Atril en el 2001 y diversas investigaciones del periodista Ernesto Juan Castellanos.

        Por la falta de información al respecto y la gran popularidad del género en todas sus vertientes en nuestros días creo necesario el poner a su disposición varias de las ideas propuestas por Manduley.

        ¨El rock and roll comenzó a escucharse en Cuba en el último lustro de la década del 50. En esa fecha que hoy nos resulta lejana, la nueva modalidad musical, surgida y popularizada en Estados Unidos, comenzó a dejarse sentir en nuestro país. Todavía hoy mantiene su presencia, que no ha estado exenta de polémicas.

        Los estudiosos del género no se han puesto de acuerdo a la hora de decidir quién fue el primer rocanrolero genuino, ni la primera canción que se puede definir bajo tal etiqueta. Candidatos hay varios. Lo que sí quedó claro es que antes de Bill Haley y su Rock Around the Clock, otros creadores habían empezado a poner en marcha el estilo, aunque sin contar con todo el aparataje publicitario de la industria del ocio, que sí respaldó las posteriores producciones de Haley y, sobre todo, de Elvis Presley.¨ abunda Manduley.

        ¨…..En sus trazos esenciales, el rock and roll llegó a nosotros a través de las dos figuras míticas antes mencionadas. Haley había pasado ya por su mejor momento, aunque aún sonaba en la radio. En lo concerniente a Elvis, su arribo no pudo ser de forma más arrolladora, con una racha de éxitos: Heartbreak Hotel; Love me Tender y Hound Dog, entre muchos otros.

        No fue un comienzo malo para el incipiente rock and roll, pues muchas canciones emblemáticas copaban las listas de lo más escuchado en la radio cubana. Además, con la apoyatura del cine y la televisión el ritmo que fuera bautizado por el disc-jokey Alan Freed como rock and roll se trasformó en una auténtica revolución cultural, que estremeció los cimientos del aparente orden perfecto de la llamada Era de la Prosperidad, en Estados Unidos.¨

        El rock and roll fue absorbido por la industria del entretenimiento, y aunque conservó y hasta desarrolló su potencia sonora y su capacidad de provocación, su sentimiento de protesta fue diluido o abandonado. No obstante, los fantasmas invocados en sus inicios, acerca del libertinaje sexual, el satanismo, la drogadicción y todo un etcétera de depravaciones y problemas, no lo han abandonado hasta la fecha.¨

        El investigador plantea que alcanzó su mayor popularidad gracias a su presencia en el cine, algo en lo que no estoy de acuerdo en su totalidad pero que si impulsó su popularidad en todo el mundo: ¨El impacto inicial del rock en Cuba se produjo a través del cine. Las primeras exhibiciones de películas con banda sonora aportada por el trepidante ritmo juvenil, como Semillas de maldad y Rock Around the Clock, provocaron sesiones de baile desenfrenado en las salas cinematográficas, con los inevitables destrozos de asientos y cortinas, que originaron los lógicos llamados al orden.¨

        Por ser el género del momento las estrellas de la época lo adoptaron como suyo: ¨La farándula del momento que se afilió al nuevo ritmo en Cuba fue numerosa; había que “estar al día”. Figuras como Kyppy Casado, Amelita Pita, Maricusa Cabrera y el conjunto de bailarinas de Alberto Alonso, en el espectáculo Del Charleston al Rock and Roll en el cabaret Sans Souci, en 1957, se dedicaron al vertiginoso baile del rock and roll en teatros, centros nocturnos y sobre todo en la televisión.

        La prensa plana también dedicó espacios ocasionales a comentar la euforia rocanrolera, oscilando entre el comentario mordaz, la defensa apasionada y la cautela.

        Desde aquellos años, La Habana fue una plaza fuerte en el ámbito musical y recibía constantemente un buen número de los más cotizados artistas de la época. Sin embargo, ninguno de los rocanroleros de moda se acercó a estos predios. En 1956 el cabaret Tropicana, de renombre mundial, hizo gestiones para traer a Elvis Presley, pero nunca se concretó la visita.

        Es posible que esta circunstancia haya sido uno de los factores psicológicos esenciales que marcó la historia del rock en Cuba: la imposibilidad de ver en acción a los ídolos que se conocían de modo imperfecto a través de fotos, la radio y alguna que otra imagen cinematográfica. Tal vez de ahí ese afán mimético que signó durante un lapso excesivo la producción rockera nacional. Ya que los nombres claves no pasaban por aquí, se fabricaron duplicados cubanos y con esas copias al carbón funcionó nuestro rock de producción casera por mucho tiempo.¨continúa Manduley.

        ¨Bajo esos aires, en la escena musical surgieron los primeros grupos y solistas dedicados a cultivar la música anglosajona. Los Llópiz, uno de los grupos criollos de más calidad, llevaron la delantera, pero sus constantes giras al exterior provocaron que lograran más éxitos en otras latitudes que en su misma patria.

        La formación de conjuntos que pretendían emular con los músicos norteamericanos tuvo un crecimiento bastante rápido, aunque los solistas mantuvieron la primacía por unos años.

        Hacia finales de los años 50, el rock and roll gozó de relativa popularidad en Cuba, e incluso comenzó a rebasarse la inclinación imitativa y los compositores cubanos escribían sus propias canciones. Muchas veces fueron híbridos más o menos logrados, donde el rock and roll se amalgamaba con elementos del bolero, el feeling o la canción romántica, pero la intención creativa pasaba a un primer plano. Los instrumentistas siguieron de cerca el desarrollo de sus colegas anglosajones, buscando un denominador común.

        La música de rock and roll, a inicios de los años 60, experimentó un retroceso en la escena mundial. Toda su estructura comercial se tambaleó ante el empuje de las figuras solistas, hábilmente lanzadas al mercado, que explotaron un estilo mucho más ligero, menos comprometido, cercano a la línea de los intérpretes de la década del 40. Fue el gran momento de triunfo para cantantes como Paul Anka, Neil Sedaka, Pat Boone y otros melódicos similares.

        La otra modalidad, los conjuntos vocales, venía imponiéndose poco a poco desde la década anterior, con combinaciones que fueron desde el trío al quinteto. Ejemplo de ello son The Spinners, The Four Tops, The Temptations, The Ronettes, entre otros, la mayoría de los cuales trabajó las armonías soul y gospel.

        En Cuba, las dos tendencias marcharon bastante parejas, aunque la fórmula colectiva dio mejores resultados. Paralelamente a la proliferación de conjuntos vocales, las figuras solistas mantuvieron su presencia.

        Mientras las tendencias vocales dominaban el panorama, algo se fraguaba principalmente en los pequeños clubes de La Habana: los combos. Estas asociaciones instrumentales existían desde un tiempo antes, casi siempre formadas por guitarra prima, bajo, batería, percusión, piano y quizá un saxofón, representados mayormente por Los Jaguares, Los Satélites, Los Pretenders, Los Hotrockers y otros. También los creadores vinculados al feeling pusieron una piedra importante en la consolidación de los combos, que pronto empezaron a ganar terreno, favorecidos por las circunstancias.

        Por lo general, estas agrupaciones de pequeño formato se nucleaban alrededor de una figura solista de cierto relieve o de un compositor. Los repertorios se conformaban con algunas canciones propias y versiones de éxitos del momento, siempre atendiendo al arreglo instrumental acorde con las posibilidades reales del grupo. Otros, sin embargo, los integraban instrumentistas de formación diversa y se convertían en colectivos idóneos de respaldo para grabaciones y actuaciones en vivo.

        El advenimiento de la verdadera “era de los combos” cristalizó tras el empuje definitivo aportado por The Beatles como entidad independiente y con más fuerza por la llamada “invasión británica” a los Estados Unidos. También podemos señalar que Cuba recibió una “invasión española”, formada por toda la pléyade de artistas ibéricos, tan populares durante la década del 60. Todo esto repercutió sobremanera en nuestro país, aunque sin dejar a un lado inevitables paradojas.

        El ascenso de The Beatles a la cima de la popularidad marca la avanzada de un interesante cambio de situación. Los polos hegemónicos de la vanguardia musical se invierten y el Reino Unido asume el liderazgo en materia de rock.

        En aquellos primeros años de la década del 60, Cuba se llenó de grupos, si bien La Habana se erigió en capital del rock hecho en casa. Algunas agrupaciones que lograron rebasar la elemental primera etapa se convirtieron en profesionales y se mantuvieron activos durante años.

        El arsenal instrumental de todos estos grupos resultó bastante precario. Todavía el rock no había impuesto el predominio tímbrico que caracterizaría, en el ámbito internacional, el periodo post-sicodelia, pero de todas formas se necesitaban guitarras, micrófonos, baterías, etc. El injusto bloqueo económico impuesto a Cuba por los Estados Unidos hizo que el equipamiento de los combos fuera un tópico de ciencia-ficción. No obstante, la necesidad es la madre de la invención, así que junto a los grupos florecieron luthiers, inventores y mecánicos improvisados cuya ayuda fue de vital importancia para el sostén del rock en Cuba. La expresión “rock hecho en casa” deja de tener aquí connotaciones metafóricas y se transforma en realidad palpable. La agudeza inventiva fue llevada a extremos increíbles, lo cual, unido a la fuerza de voluntad, los buenos deseos y las ganas de tocar ese tipo de música, salvó al rock hecho en Cuba del desastre total y la desaparición.

        Pero, sin dudas, el público fue el sector esencial en el mantenimiento del rock en Cuba, entre otras cosas porque, en buena medida, para complacer a ese público ávido de escuchar en vivo todos los éxitos del momento, se hizo indispensable la reproducción del rock anglosajón y en numerosas ocasiones no solo reproducciones en inglés, sino alguna en castellano, traducida e interpretada anteriormente por algún grupo español. Se trataba de una audiencia joven, cuya afinidad muchas veces recayó exclusivamente en la empatía hacia un tipo de música, de ahí que ese público mostrara no solo una pasión bulliciosa por el Rock, sino también un rechazo a priori hacia otras tendencias musicales.

        Los finales de los años 60 fueron los tiempos de consolidación de los grupos de rock. Los que ya existían se afianzaron o renovaron, algunos desparecieron y una buena hornada se sumó. Fue una época cardinal donde las futuras coordenadas, al menos las que regirían al rock de producción nacional en la década siguiente, quedaron definitivamente trazadas. Muchas agrupaciones se presentaban asiduamente en fiestas particulares, actividades de centros de trabajo, escuelas y centros culturales específicos. El terreno se preparó para lo que acontecería en los años70: la explosión rockera por excelencia, la edad de oro, la etapa de las vacas gordas, cuando el movimiento del rock aficionado dominó la demanda de este tipo de música.

        Finalizaron los años 60, la “década prodigiosa”, que revolucionó muchas de las concepciones del mundo, y no solo desde el punto de vista artístico o cultural. En Cuba, no obstante, el rock se mantuvo en la búsqueda de identidad, que cristalizó después de trascurridos unos años más. Se desvanecieron los últimos efluvios de la beatlemanía, para dar paso a sonoridades más enérgicas. Fue vital que ese rock hecho en casa, criollo por adopción, cruzara la línea divisoria entre dos décadas y se mantuviera. Las guitarras eléctricas continuaron hablando su coloquial lenguaje contemporáneo; las canciones de moda siguieron siendo reproducidas hasta el infinito.¨

        Si desea profundizar en el tema puede remitirse a ¨El Rock en Cuba¨, Humberto Manduley López, Ediciones Atril 2001

      2. ¿Este artículo donde fue publicado? Porque el que aparece en Cubanow, no tiene las referencias a Manduley por ninguna parte. No obstante, me parece muy poco ético publicar un trabajo que básicamente no tiene nada propio más allá de la firma de uno. Saludos, R

  1. una aclaración pertinente: el artículo que citan arriba, donde aparece mencionado el libro El Rock en Cuba, no es el que apareció en Cubanow, sino uno que Joao envió más tarde, cuando se descubrió su plagio, y hasta donde sé, el equipo de Cubanow dijo que NO publicaría ese artículo tomando en cuenta no solo la desfachatez del supuesto periodista en plagiar mi libro, sino la sarta de mentiras con las que se defendió ante ellos y ante mí, diciéndonos cosas distintas a cada uno. De manera que ignoro de dónde sacaron ese segundo artículo, tomando en cuenta que Cubanow afirmó que no lo publicaría. Tengo toda la correspondencia entre Joao y Cubanow, y la mía con ambos. A Cubanow Joao le dijo que no tenía mi libro y nunca lo había visto, y a mí me dijo que lo tenía y era su referencia. De manera que Joao Fariñas no solo es un plagiador sino también un embustero que no respeta ni la ética de su profesión ni la ética humana de una camaradería que tuvimos por años. Quién sabe cuántos plagios sin descubrir acumule el muchacho en su curriculum. Por ahora le han servido para ser invitado a eventos, dar charlas y conferencias, ganarse 90 pesos cubanos por ese artículo y aparecer como un “especialista” cuando su única especialidad real es el “copia y pega”.

    1. Por favor, primero borrraré otro comentario con un mensaje tan agresivo como este. Segundo, si te hubieras tomado la molestia de leer el texto te darías cuenta que es una acusación de Manduley a Cubanow por publicar un texto en su sitio de otro autor que lo plagia descaradamente. Aquí tengo política de cero tolerancia con los trolls, chivatona.Ve a aburrirte a otra parte.
      R

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