Por David Vázquez Abella

No siempre la tecnología cambia nuestras vidas radicalmente, ni siquiera cambia un sector. Por mucho que se empeñen en demostrar lo contrario, el cine 3D no cambió el séptimo arte. Hasta ahora creo que estamos en presencia de un avance tecnológico de la misma magnitud o importancia de la resolución de filmación y proyección, nada más. A estas conclusiones arribé ayer en la noche cuando unos amigos me invitaron –y pagaron- a ver el filme El Gran Gatsby en 3D Manía.

Obviando lo mal diseñada que está la sala de proyección y la mala atención –tema para otro post- trataré de comentarles las impresiones sobre esta obra que algunos ya le auguran premios en los Oscars. Empecemos por la actuación. Leonardo DiCaprio simplemente espectacular, sensacional. Lamentablemente la copia de la película estaba doblada al español y no se pudo apreciar en su totalidad a este actor que desde hace rato viene demostrando que no es solo una cara linda –contrario al sobrevalorado Tom Cruise.

Cercano a los 40 años DiCaprio pone todo su encanto y habilidades como actor a disposición del director y de los espectadores. Por tanto, y como era de esperar, se roba el show. Si alguien quiere saber cómo un actor maltrata a otro que vea a DiCaprio en la escena a la espera de su amada para tomar el té junto a Tobey Maguire.

Al pobre Maguire no le quedaba más remedio que conformarse con estar junto a un grande y poner cara de Spiderman. Por un momento incluso parece que los productores juntaron estratégicamente a DiCaprio junto a Maguire para que el talento brillara aún más comparado con la mediocridad.

Por otra parte la película es buena, no hay dudas. Baz Luhrmann tiene oficio, sabe filmar, pero es una pena que sea tan cheo y chic. Planos y escenas espectaculares se desmoronan junto a la ridícula muerte de Gatsby y el dedo con la gota de sangre de su corazón, por solo citar un ejemplo.

La música muy bien lograda, probablemente también gracias al talento de Jay-Z, uno de los productores del filme.

El 3D, repito, no es gran cosa. No deja de ser un alarde tecnológico que no aporta nada a la historia. Es cierto que impactan las primeras imágenes de los copos de nieve que tal parece caen sobre tu cara, pero pasados unos 10min ya ni te acuerdas. Entre la fotografía y la edición no se nota una coherencia. En ocasiones vemos planos extremadamente insignificantes que solo pretenden alardear de la tercera dimensión mientras que otros con funciones dramáticas, bien logrados y pocos cheos apenas podemos disfrutarlos.

Del montaje no tengo críticas negativas, al contrario. En varias escenas se desataca la labor del editor. Así, se disfruta muchísimo de la secuencia donde Maguire aprecia la ciudad de Nueva York desde una ventana o el final del almuerzo donde DiCaprio quiere anunciarle a Joel Edgerton que su esposa no lo ama. Claro, en esta última sí hay una buena respuesta actoral a la interpretación de Gatsby.

¿Que va a ganar un Oscar el filme? No lo dudo. ¿Qué es una buena película? Sí, y con destellos de grandeza, pero sólo eso.

 Y gracias Leonardo DiCaprio por salvar la obra. 
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