No puedo hacer el ejercicio, hay demasiado afecto entrecruzando todas las líneas, hay demasiada alegría y cariño bajo las letras como para atreverme a emitir cualquier otro criterio. Que me gustó mucho, señorita de las trenzas al sol.

Las trenzas del sol

ImagenPara Ale, Leo y Rafa

Lo que más me importa en este mundo es el proceso de la creación. ¿Qué clase de misterio es ése que hace que el simple deseo de contar historias se convierta en una pasión, que un ser humano sea capaz de morir por ella; morir de hambre, frío o lo que sea, con tal de hacer una cosa que no se puede ver ni tocar y que, al fin y al cabo, si bien se mira, no sirve para nada?

G.G.M

No sé si Leo recuerda el cuento que le regalé cuando se instaló en Nueva York. Es muy probable que no. Se lo compartí vía Facebook sin cornetas ni platillos. Solté el enlace en su perfil sin atreverme a invocar los demonios de la historia. Quise confiar en el desequilibrio que se experimenta ante cada cambio brusco de realidad en las primeras semanas, o…

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