graduacion fcom

 

a FCOM, a los suyos

Actualización: Recientemente aparecieron unas declaraciones de funcionarios del Ministerio de Trabajo en donde afirmaban que en la actualidad no existe ningún impedimento de tipo legal para la contratación en La Habana de trabajadores de otras provincias (http://bit.ly/2nnwBjz).

Sé de sobra que las ubicaciones de la Facultad de Comunicación desbordan ese tecnicismo, pero espero que este detalle haga las cosas un poco más fáciles para mis colegas por graduar.

Elsa Agüero es un mito viviente en el ecosistema de la Facultad de Comunicación -lo que equivale a decir en buena parte de los medios de prensa del país-. No hay graduado de periodismo en la Universidad de La Habana menor de 40 años que no conozca a Elsa Agüero, o lo que es lo mismo, que no haya pasado por ese momento cargado de angustias que es la ubicación laboral.

De tanto oír hablar de ella, uno se la imagina como San Jorge (o el dragón); un personaje fabuloso combatiendo en defensa de un sacrosanto derecho -en su caso, el del Departamento Ideológico del PCC de ubicar a los futuros periodistas-.

Cuando finalmente te enfrentas a Elsa Agüero, tú, estudiante inquieto hinchado con la esperanza de cambiar el panorama del periodismo nacional (para más detalles leer la introducción de la tesis de maestría de Juan Orlando Pérez), descubres que Elsa es una señora bastante mayor (2013), ágil, fuerte de carácter y con demasiados años de experiencia. Al verla uno piensa en un galápago centenario que ha visto

el surgimiento de la radio,

la televisión

e internet,

dos guerras mundiales,

el quinteto de Miles Davies,

el amontonamiento de aviones en el cielo (y su ocasional secuestro),

un par de Clásicos Mundiales

y la resurrección y posterior reentierro de Lance Amstrong,

vaya, que ha visto demasiado como para conmoverse con una muchachita que implora lastimeramente trabajar en la sección cultural del noticiero de las ocho de la noche.

Después de una aburrida reunión con las infaltables “preguntas-tontas-que-pueden-ser-una-duda-de-muchos”, viene ese momento único, irrepetible, mitológico, que es la entrevista individual.

Allí un expectador privilegiado –no sé, alguien con acceso al sistema de cámaras que se monitorean desde la oficina del Decano, o tal vez algún despistado dirigente del aula que de repente se entera que tiene que participar durante horas de todo el proceso- podría ver un desfile de manos sudorosas, dedos nerviosos, sonrisas forzadas, explicaciones graciosas del tipo “yo soy de Remanganagua, pero me hice el cambio de dirección para Alquízar para estar en la beca, la semana que viene me mudo para Altahabana (donde vivo hace 11 meses), así que por favor acepte esta carta de Radio Enciclopedia -donde he trabajado los últimos cuatro años haciendo reseñas sobre las versiones chill out de temas clásicos- y yo le prometo que la semana que viene” (siempre es la semana que viene) “tengo el cambio de dirección”. (Y San Jorge, digo, Elsa, escucha impasible el montón de historias de muertos, aparecidos y la sombra sonriente de las delegaciones municipales de Vivienda).

(Quisiera hacer una digresión. Sorprende y asusta la cantidad de personas que hacen –o pretenden hacer- cambios de dirección a última hora. Más que la queja por la superpoblación de La Habana vale reformular aquella idea de Cintio Vitier sobre los balseros –“nuestras derrotas” los llamó, o algo así-  para hacer una seria reflexión (que no es intención de este texto) sobre el abandono de tantos futuros hijos ilustres de sus pueblos, caseríos, bateyes y ciudades natales. Fin de la disgresión).

Supongo que en su primer año haya soltado un par de lágrimas. Pero con tanto cabroncito suelto y después de una vida de veinte desengaños el corazón se endurece y uno adquiere esa fisonomía de Clint Eastwood después que le matan a la familia.

Y hay que ver con que donaire, con que estilo Elsa dice “No, no hay Jiribilla. No, no hay Cubavisión Internacional. ¿Qué hacemos?”. Y el estudiante inquieto piensa, reflexiona, y recuerda aquel retorcido juego que le explicaron: “Tú pide lo que no quieras, que Elsa te va a ofrecer lo contrario”.

Es curioso, escuchando hablar al estudiante de periodismo sobre sus expectativas laborales, uno se percata de que un periodista recién graduado aspira a cualquier cosa, menos a ser –como la lógica indica- reportero raso. Así, el futuro periodista espera tener horario abierto, tiempo para escribir profusos artículos y reportajes y bajo ningún concepto, repito, bajo ningún concepto, trabajar en Granma. Y es curioso como casi, pero casi nunca se puede a los veintipocos tener, no ya el paquete completo, sino una sola de esas ambiciones.

El estudiante de periodismo que está en años menores y no se ha enfrentado al mito, aprende a temer y a odiar por ósmosis a Elsa Agüero. Pero ahí están las cámaras del decano para probarlo; Elsa Agüero es nada más –y nada menos- que una funcionaria, estricta y cumplidora de su deber eso sí, pero que dialoga e intenta hacer comprender a los futuros periodistas que hay demasiadas posibilidades de que no se cumplan sus expectativas acerca de en qué medio trabajarán (de hecho, si fuera alguien de corazón más duro, les diría que sus expectativas no se van a cumplir en ningún medio).

Reconozcámoslo: chistes aparte, la imagen que más cuadra a Elsa no es la de San Jorge (o el dragón), ni siquiera el escéptico galápago centenario. Siendo honestos, tras ver una reunión de ubicación laboral, la imagen más justa que uno se puede formar se acerca a la del alcaide bonachón que se encariña con el condenado, comparte con él su vino y autoriza que tenga prolongadas visitas no oficiales, y que, llegado el día, con los ojos llorosos y un apretón de manos, lo envía, inevitablemente, al paredón.

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18 comentarios en “Un largo día de ubicación laboral

  1. O te una ubicación, la que menos te esperabas y ese alguien, que se enteró unos minutos antes de que su presencia era indispensable, te dice con gesto fingido, y que además tiene ya una ubicación bien jugosa, que ese es un buen lugar, que tienen muchos proyectos nuevos…..y no hablo ya de Granma….en fin, que de esta sacrosanta reunión se pueden hacer miles de historias……

  2. Pero yo creo que en el fondo, muy en el fondo, Elsa sí cree que los medios cubanos llenan a los recién graduados, no todos los medios claro está, pero sí algunos elegidos, the chosen ones los llamará seguramente, y lo ves en sus ojos cuando te la encuentras, meses después de la ubicación y te salta pa´rriba con los brazos abiertos y te dice, en medio de PALCO, (no logras adivinar el sarcasmo en sus palabras), “ves mi niña, yo sabía, yo estaba segura de que ahí donde te ubiqué te iba a ir de maravilla, no estoy en lo cierto?”.
    Me encantó Rafa, un abrazo de cámara cómplice en aquella reunión.

    1. Hola anónim@ comentarista, poca cosa somos si nuestros sueños se tronchan o nos queremos ir del país por una ubicación laboral no deseada. Esto no es más que el primero de muchos tropiezos que pone la vida, creo que no podemos verlo de modo tan pesimista. Triste es, pero no el fin del mundo. Saludos y gracias por caer por acá.
      R

  3. Rafa, una amiga llamada Carla o cualquier otra cosa pensaba que Elsa Aguero era en realidad un hombre: “El Sagüero”. Solo en quinto año supo la verdad!!!!

  4. Me rei un montón con este articulo sobre la omnipresente/ominipoderosa/ Elsa agüero, que es sino un simbolo del sistema. Pena de tantos talentos esparcidos/perdidos/no-usados. Y de tantas esperanzas.

  5. No hay graduado de periodismo EN CUBA menor de 40 años que no conozca a Elsa Agüero. Podría contar historias de como se ve a Elsa en Santiago de Cuba, donde estudié, pero no vale la pena…. después de todo el dilema eterno de muchos graduados allá es venir a La Habana y detenerlos en la geografía oriental donde fueron formados es, más que ubicar en algún mítico canal de televisión, la prioridad del sistema que representa. 😦
    En los medios no se nos ubica por aptitudes, ni siquiera por notas… sino por conveniencias.

    1. Es una de las facetas más complicadas de este fenómeno, el desigual desarrollo de la prensa en los territorios, y lo que es peor, el desarraigo o el empuje en busca de mejores condiciones… creo que hay mucho que hacer en ese sentido. Besos y gracias por aparecer por acá.

  6. Lo que le falta al texto de Rafa González Escalona es preguntarnos a algunos directores de publicaciones menores, como Juventud Técnica, de la Casa Editora Abril, es por qué pedimos recién graduados y no nos envían, cuando tenemos sin cubrir 11 plazas de periodistas (en la editora en general) y dos en JT y un presupuesto sin ejecutar para adiestrados. Por qué aunque hay jóvenes graduados con interés en escribir en publicaciones tan particulares como JT o el Caimán Barbudo, que nunca lo logran; solo llegan aquí luego hacer malabares, como en acto de prestidigitación, para sacar de la manga la autorización de un alma compasiva para poder permutar la ubicación. Así fue como logré que en el año 2007 Daymaris Martínez llegara a Juventud Técnica, gracias a la visión de Niurka Duménigo García, la aquiescencia del entonces director del medio donde ella había sido ubicada y la buena voluntad de la compañera Ivia del CCPCC. Juventud Técnica sería otra sin Daymaris, y quizàs muchas cosas que hemos ganado nunca se hubieran hecho o hubieran costado mucho más sudor… y lágrimas. Cuando se haga la historia del periodismo científico cubano ella tendrá un lugar destacado, y no es elogio vano, porque quienes me conocen, y ella también, saben que no soy pródiga en el asunto. No habrá entonces otra Daymaris por ahí para el periodismo científico cubano; otra Diana Rosa Slachter, una que trascienda la visión divulgativa y pueda desde muy joven (como tuve yo la suerte) adentrarse en los vericuetos y complejidades del periodismo especializado en ciencia en un país que proclama la necesidad de vivir de los productos del conocimiento? Yo espero con ansias que alguien se dé cuenta que en una graduación (la última) de 119 jóvenes, debìa ir para la Editora Abril. No es tanto pedir.

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