Razones de otoño

Ciruelo de mi puerta 

Si no volviese yo

La primavera siempre volverá. 

Tu florece

Anónimo japonés

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La razón por la que quiero el otoño es para darle sentido a mis anhelos de otoños: patear hojas amarillentas y rojizas y carmelitas en algún parque de la ciudad; sentir en un día cálido un ramalazo de frío, así, de repente, mientas espero alguna sorpresa en una esquina; detenerme 20 minutos en un portal del Vedado donde nunca antes lo había hecho, mientras llueve monótonamente y maldigo mi costumbre de botar todos los paraguas del mundo que caen en mis manos; tomar un té en penumbras en la sala de mi casa, mientras Lady Ella y Satchmo me acarician la espalda.

La razón por la que quiero el otoño es para rozar con la punta del dedo un tatuaje cerca del corazón que hablará evidentemente del retorno de la primavera, pero en secreto también hablará de un pueblo tranquilo, de una maceta con claveles en una ventana, de unos ojos hondos, de algo parecido a la certeza, que se aparece desconcertante, casi desnuda de no ser por el inconfundible sombrero de la poesía.

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9 comentarios en “Razones de otoño

  1. Le darás sentido a esos anhelos, el día menos pensado.
    Una tarde de colores ocres, donde el sol apenas calienta.
    La llovizna fina que te ha mojado el cabello, que te obligó a darte una ducha nada más llegar. Y luego el sillón al lado de una ventana, con una manta, un té caliente.
    Mirando por la ventana la ciudad que se limpia con lluvia.
    Está justificado tu gusto por el otoño. Mi estación favorita del año, aunque no huela a Cuba.

    Precioso lo que has escrito.

  2. Yo tuve una maceta con claveles en la ventana… Ya deja de escribirme cosas chico!!!! 😛 😉 Lindo esto, y lindo tú, y lindo el otoño… Y pensar que tiempo atrás me deprimía un poco, no sé si por la certeza de lo que viene detrás. Pero ahora lo espero como se esperan los sábados… Y nunca me decepciona. Siempre llega con olor a domingo, y yo le pongo música de la que tú me has enseñado, y me siento a leer como si no tuviese nada más que hacer, porque, en realidad, cuando se trata de leer uno nunca tiene nada más que hacer. El otoño es lindo donde quiera supongo, pero Canadá se luce en estos meses. Yo un día te voy a enseñar todo esto, verás… o mejor aún, lo veremos juntos en Nueva York, ¿te apuntas? 🙂 beso grande!

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