Contra la inútil seriedad

¿Qué hay que hacer para que el sombrero se caiga?

Antoine de Saint-Exupéry

Charles-Chaplin

Ayer dejé un mensaje en FB que decía: Qué lindo el día que un periodista se llame a sí mismo un “cínico hijo de puta” en un medio cubano y no pase absolutamente nada. Y cuando digo no pase absolutamente nada no me refiero a que no sea víctima de la censura política, que es más o menos llevable, sino a la otra, mucho peor e implacable, la censura por solemnidad.

Vivimos asfixiados por la gravedad, hijos de un país donde la irreverencia es a lo sumo tolerada, y si puede ser en el marco de un espectáculo humorístico del lunes por la noche, mejor. Todavía no tengo demasiado claras las causas, pero está enquistado en nuestra ideología mucho del rigor mortificante de ciertas zonas del catolicismo. Somos ese lugar en el que se puede relajear con todo lo que no importa mientras que hacer un chiste a costa de los dirigentes, los símbolos patrios o los héroes nacionales (por poner algunos ejemplos extremos) es el colmo de la herejía. Algo muy jodido, porque el humor alcanza precisamente su mayor belleza y valor en los momentos que habla de cosas que valen la pena (para mayor información consulte Chaplin, Hermanos Marx, Cantinflas, Monty Python, Les Luthiers, Woody Allen et al.).

Que no se entienda esto como un loa al vale todo. Pero necesitamos una sociedad más libre, más suelta, menos mojigata, que se atreva a hablar de lo que le preocupa. Una sociedad en la que no cantemos Divino guión bajando la voz después de gritar Habana Abierta te lo trae. Una sociedad en la que el Pequeño tratado lingüístico sobre la pinga, esa joyita de Raúl Reyes Mancebo, no sea visto como algo escandaloso sino como el divertido texto que es. Una sociedad en la que aparezca una caricatura con Fidel o Martí y no se vea como un crimen de lesa majestad. Una sociedad en la que hablemos sobre pornografía como un fenómeno sociológico más, no el pariente degenerado que nadie quiere mencionar.

Una sociedad en la que las palabras y las ideas tengan su lugar justo, no el de los malentendidos ni los prejuicios. Y esto, niños y niñas, no tiene nada que ver con el sistema político y sí mucho con el cambio de mentalidad. Aunque no estoy seguro de que Raúl Castro estuviera pensando en lo mismo que yo cuando lo dijo.

PD:

No Wolowitz TBBT
Esto no viene demasiado al caso, pero es mi primer .gif y está muy divertido.
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9 comentarios en “Contra la inútil seriedad

  1. Mientras haya gente cuerda, mientras haya gente con miedo; nuestra sociedad -por desgracia y para degracia- seguirá siendo mojigata… Igual, coincido contigo en que hay q seguir empujando palabras e ideas en un lugar justo… Somo unos cuantos empujando para salir d este estado… (Y como dices, se trata de cambiar la mentalidad) 😉

  2. Querido amigo: Tu post me viene de maravilla. Es como si justo hoy, un día tan especial para mí, estuviésemos conectados. Solo te diré que me declaro 100% irreverente, rebelde y revolucionaria (según la definición de la RAE) por todas partes!. No te desanimes, ni pienses en retirarte, olvida lo de morirte entre los 65 y los 70 años, agárrate fuerte a un libro de Martí, ponte en los audífonos una buena lista de reproducción #APuroJazz y créeme: seguiremos haciendo el sueño “…a mano, y sin permiso”

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