Tres conciertos, tres mujeres, tres países

Quiso la casualidad que el pasado fin de semana se sucedieran en La Habana tres conciertos singulares protagonizados por mujeres, una triada que sin proponérselo bien pudiera servirnos de termómetro de la escena musical cubana, y algo más. Aquí les dejo tres modestos frisos, unas instantáneas imperfectas del caleidoscopio que fue y es la música -que es decir el arte, que es decir nosotros mismos- un día de diciembre en la Cuba de 2015.

1

Concierto de Diana Fuentes. Foto: R.R/Vistar Magazine
Concierto de Diana Fuentes. Foto: R.R/Vistar Magazine

Cuando dieron las 8.30 de la noche el pasado viernes 11 de diciembre, pensé que la sala Avellaneda del Teatro Nacional se le había quedado demasiado grande a Diana Fuentes, después de tantos años de estar alejada del público cubano. Nada más lejos de la realidad. Media hora más tarde el teatro no solo estaba lleno, sino que cientos de jóvenes coreaban y vitoreaban a Diana como solo saben hacerlo los seguidores de un artista verdaderamente pop, en el mejor sentido del término. El concierto fue una confirmación de lo que ya sabemos: que Diana Fuentes es una cantante muy bien dotada, que tiene un público fiel, que su disco Planeta planetario es un compendio de temas que no acaban de cuajar, pero que a pesar de todo sabemos que ella tiene bastante que ofrecer, especialmente cuando acude a lo mejor de su repertorio.

Con un hermosa y dinámica escenografía de fondo (y un desastroso sonido del teatro), Fuentes salió en defensa de canciones de su más reciente producción, acompañada por una banda de diez músicos -incluida una prescindible sección de metales- con los que dio forma a un concierto que intentó ser sofisticado, y que en la práctica alcanzó sus momentos más destacables precisamente en los instantes que eludió el artificio. Fue en su íntima interpretación de Decirte cosas de amor, y no con Será sol o Malas lenguas, donde se vislumbró (o vislumbré) la promesa cierta de que Diana Fuentes guarda en sí un arte vivo.

2

Concierto de Olga Tañón. Foto: Alba León Infante
Concierto de Olga Tañón. Foto: Alba León Infante

Con el antecedente de un apoteósico recital en la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba, donde reunió más de un cuarto de millón de personas, el concierto en la Tribuna Antimperialista de la puertorriqueña Olga Tañón se anunciaba como el gran acontecimiento cultural de la semana. Y lo fue sin dudas, sobre todo si tenemos en cuenta el inusual despliegue logístico que generó; desde cierres de vías y rutas reforzadas hasta una transmisión en vivo por la televisión cubana, un suceso raro considerando la tradicional cautela de ese medio en lo que a eventos en tiempo real se refiere.

Fue un concierto espectacular, con todo el bombo y platillo que muchas veces se extraña en producciones con una calidad estética tan o más valiosas que esta, en el que la Tañón mostró sus dotes de artista curtida (y aplausos extras por cumplir su promesa de volver a Cuba y entregar sus canciones a un pueblo que la quiere como suya). En algo más de una hora, la cantante supo echarse en un bolsillo a los miles de asistentes a la Tribuna, que bailaron, cantaron y gozaron con ese montón de hits que han acompañado a la inmensa mayoría de los latinos en los últimos 20 años.

Del concierto hubo un momento, extramusical si se quiere, pero cargado de un simbolismo que me llamó poderosamente la atención. Fue ese instante en que Olga Tañón, rodeada de público mientras cantaba en una plataforma, comenzó a lanzar rosarios. Visualicen y guarden esa escena: una mediática estrella pop latinoamericana (¿norteamericana?) lanzando rosarios a los cubanos en el medio de la Tribuna Antimperialista. No creo que haya una metáfora más poderosa y efectiva de la Cuba post 17D.

3

Concierto de Haydée Milanés. Foto: Luz Escobar/14ymedio
Concierto de Haydée Milanés. Foto: Luz Escobar/14ymedio

¿Qué siente Marta Valdés cuando escucha su voz a través de otra voz? La pregunta me la hacía mientras espiaba a la compositora, sentada un par de filas detrás de mí en el concierto de Haydée Milanés. Porque tal vez muchos no se enteraron, pero en la noche del sábado, mientras Olga Tañón acaparaba todas las cámaras y micrófonos, Haydée Milanés realizó el segundo de una serie de dos conciertos para “cantar a la felicidad”. Quienes pudieron asistir a alguna de las presentaciones pueden considerarse unos verdaderos elegidos; porque si hay una artista en estado de gracia en este minuto en Cuba, esa es Haydée.

Después de atravesar el fuego, después de parecer que se diluía sin encontrar su camino, Milanés retornó triunfalmente en este 2015 con una serie de alegrías que quiso compartir.

En la complicidad de ese refugio natural de lo mejor del jazz y la canción que es teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, un puñado de afortunados fue testigo de un recorrido hacia la raíz, desde temas de su disco A la felicidad, que se reeditó este año, hasta llegar a las que quizás sean sus canciones de cuna, las de su padre Pablo Milanés, al que finalmente se ha atrevido a interpretar y con el que se encuentra grabando un disco. El gran protagonista de la noche fue, por supuesto, el grandísimo Palabras, con las canciones de Marta Valdés, el que tal vez sea (con el perdón del criterio de los jurados de Cubadisco) el mejor disco publicado en Cuba este año.

Un poco de todo eso salió en las noches del viernes y el sábado, en que, acompañada por una guardia suiza difícil de superar (Enrique Plá en la batería, Jorge Reyes al bajo, Raúl Verdecia en las guitarras) y ella misma al piano, Milanés regaló uno de los conciertos más hermosos que ha vivido la ciudad en el 2015.

Parafraseando a Marta Valdés, es una dicha que los compositores hagan canciones para que Haydée las cante, para que las convierta en esa maravilla que más que música, es la vida entrando por los oídos y anidándose en el corazón.

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8 comentarios en “Tres conciertos, tres mujeres, tres países

  1. rafa… te soy honesto: nunca he sido devoto de diana fuentes… recuerdo cuando salió en granma la sección carretera sonora… el primer artículo fue de the dead daisies… el segundo fue sobre patti smith… el tercero fue sobre diana fuentes y ahí sí me quedé loco con la sección, no entendí aquello ni atrás ni alante… siempre me pareció sobredimensionada la diana y aquí entre estas dos que le siguen… vaya, no sé… pobrecita…

    1. La sección quizá se desmadró un poco, pero igual es prerrogativa de Michel de coger su columna pa sus cosas, después de todo, es el sentido de las columnas (esas abuelas de los blogs). No creo que esté sobredimensionada, es una artista muy popular, en Cuba, digo, y el texto solo la ubica por la coincidencia que pude ver los tres conciertos, no porque las equipare (a mí, de hecho, no me gusta nada la Tañón, pero eso no significa nada). Abrazo, R

      1. hay una diferencia entre un medio periodístico y un blog y es que en el medio periodístico debe haber una política editorial, el blog es, como dice tú, pa’ tus cosas… hoy es muy común ver en tv, o radio, o prensa el fenómeno del “equiparamiento”… o sea, en un mismo programa frank fernández y los ángeles… todo es un super éxito… cualquier artista una estrella… en de la gran escena sale álvaro torres y después joan manuel serrat… no lo digo por tu post que yo entendí eran las tres que habías visto, mi comentario es personal como el tuyo -no te gusta olga tañón-… a mí no me gusta diana fuentes -y eso tampoco significa nada jejeje-… abrazos, chama…

  2. Ja, no llegué a la parte de los rosarios de Olga en YouTube… pero creo q pensé lo mismo q tú cdo la vi/oí empezar con Aleluya, pidiéndole a Labana q la acompañara con la mano arriba, mientras entonaba “…un ateo q logró creer…” o algo así…

  3. A Diana la han querido reformatear para su entrada al mundo mundial. Un poco de aquí, un poco de allá, hasta que en un determinado momento no se sabe si es Diana o es Julieta (Venegas). Es dueña de una voz agradable y cálida, forjada en Síntesis y definitivamente si hay una canción que marcó su carrera fue la festivalera Decirte cosas, lo más destacable del Guzmán de ese año. Me quedo con la Diana del “Amargo pero Dulce”, porque lo que es ahora… De acuerdo con lo de Haydée. Estuve en su primer concierto del álbum Palabras, en el Mella, no creo que aquella atmósfera de magia y de nervios se haya superado en los conciertos en vivo en este año. Buen post.

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