Sean Penn y los reclamos de la jauría

por Cristina Martínez

Cristina Martínez es joven, es periodista, es latinoamericana y por una de esas suertes de la vida, amiga de un amigo que me la acercó. No solemos hablar mucho, pero siempre disfruto sus reflexiones, como esta provocada a partir del ruido que en el gremio ha generado la entrevista que Sean Penn realizara al narcotraficante “El Chapo” Guzmán. Cristina ha tenido el tino de cambiar de ángulo, y complementar desde el seno de la profesión la discusión sobre la eticidad de la entrevista. No digo que sea un campo de rosas, ni que el fenómeno carezca de controversia, pero sí creo que la polémica debe ser matizada, y por eso agradezco este comentario de Cristina.

penn chapo

Miles de periodistas sea han indignado porque el actor Sean Penn le hizo una entrevista en octubre pasado al “sanguinario y escurridizo” Chapo Guzmán. Le pasan factura a Penn por haber entrevistado al ‘capo de los capos’ cuando el deber, para muchos, era que lo denunciara a las autoridades. Al mismo tiempo le dejan claro que eso “no es periodismo” (al menos no periodismo respetable), es decir, Penn no tenía derecho a fungir de periodista, pero sí de policía (evidentemente tiene mecanismos más eficaces que los cuerpos policiales mexicanos para dar con El Chapo.¡¡Admirable!!).

Ahora bien, los reclamos de la jauría, entiendo, consisten en qué no es ético entrevistar en la clandestinidad a un prófugo de la justicia que ha admitido más de dos mil asesinatos, cuando muchos colegas han muerto o han corrido riesgos severos en el intento de cubrir los eventos suscitados por la fuerza de El Chapo. Si esto de verdad les genera un debate ético a los periodistas- y no se trata solamente de egos heridos al ver cómo un actor hollywoodense les da un batacazo- entonces comiencen a pensar seriamente sobre las consecuencias para el oficio de autoimponerse restricciones que impidan informar sobre lo qué piensan ciertos personajes infames pero que tienen en sus manos suficiente poder para decidir, en gran parte, el destino de millones.

¿Dejarían de entrevistar a Álvaro Uribe- por desgracia no solicitado por la justicia- debido a su relación con los paramilitares y las fosas comunes que surgieron durante su gobierno?. Patricia Janiot, la periodista estrella de la cadena CNN, entrevistó al dictador chileno Augusto Pinochet y hasta posó sonriente a su lado para la foto. ¿No sabía Janiot los de asesinatos, torturas y persecuciones que la figura de Pinochet representaba?

Supongo que la propuesta de estos indignados periodistas es que el periodismo- este que defienden según les convenga al poder económico al que pertenecen o aspiran (da igual)- es que no exista trabajo reporteril, que no exista la búsqueda de datos duros, que no exista la difusión de las diferentes voces implicadas en los conflictos, que no exista otra mirada de lo que sucede en el mundo, sino esperar pacientemente – sentadito frente al computador- los informes oficiales e inmaculados que algún burócrata les hará llegar a sus correos. Tienen razón: no entrevisten al Chapo en las intricadas montañas, salven la ética, vayan a la Santa Sede y entrevisten al Papa.

Arturo Sandoval en los Grammy Latinos

"Tango como yo te siento" y "Dear Diz", discos nominados a los Grammy Latinos 2012 de Arturo Sandoval
“Tango como yo te siento” y “Dear Diz”, discos nominados a los Grammy Latinos 2012 de Arturo Sandoval.

El gran músico Arturo Sandoval es el cubano más nominado a la reciente edición de los premios Grammy Latinos al contar con dos discos nominados en cinco categorías. El disco “Dear Diz (every day I think of you)” está nominado a Album del año, Mejor Álbum de Jazz Latino, Mejor Ingeniería de Grabación para un Álbum y Mejor Productor; mientras que “Tango como yo te siento”, su otro trabajo, está nominado a Mejor Álbum de Tango. Leer Más

Leyendo noticias

Abro Internet y me recibe la muerte de Leonard Weinglass, quien hasta ese momento no representaba para mí más que uno de los abogados de los Cinco Héroes. Minutos más tarde, gracias a un breve texto de Ricardo Alarcón, descubro la gigantesca dimensión ética de Weinglass, y que no se podría escribir la historia del derecho norteamericano y la lucha por las causas justas sin su nombre.

Luego un tweet me lanza 175 misiles Tomahawk destinados a restaurar la democracia en Libia. Democracia para sobrevivientes, debieran añadir. Mientras otros reciben rescates económicos, Libia es congraciada con 122 destructores millones de dólares cortesía de la OTAN. God bless them. Y mientras Gadafi y las potencias occidentales se reniegan mutuamente, los habitantes de un Trípoli en llamas se reúnen en triste cortejo para despedir a sus muertos, que nunca tendrán la publicidad de los apagados ojos violetas de una Liz Taylor mucho más noticiable que todos los niños afganos, irakíes y libios que has desaparecido jugando con el rey de las flores en los últimos años. Leer Más

Drume Monseñor Bola

"Monseñor Bola" obra de Héctor Quintero

Un consejo: si es un amante de Bola de Nieve, el teatro musical o las comedias de Héctor Quintero, manténgase alejado del teatro Hubert de Blanc por los próximos días. Lo que pudo ser un excelente homenaje al inigualable chanssonier es en realidad una triste sucesión de canciones y retazos de acción dramática.

El argumento de la obra es la preparación de un espectáculo sobre la vida de Ignacio Villa, Bola, por parte de un director de teatro en Washington. El recurso del teatro dentro del teatro, muy socorrido en el mundo del musical, es muy pobremente aprovechado en este caso. A raíz de ese supuesto montaje se superponen escenas inconexas, que hacen olvidar al espectador qué fue a ver en realidad.

Me bastaron quince minutos para dar este dictamen, pero temiendo ser excesivamente riguroso con la obra permanecí la hora y cuarenta y cinco minutos que dura la puesta. Al terminar la función no solo había confirmado mis sospechas, sino que había empeorado mi criterio al respecto.

Chistes fáciles, groseros, escenas y situaciones que intentan remedar el bufo y el absurdo componen el espectáculo. Los cantantes y el cuerpo de baile utilizados parecen extraídos de algún triste cabaret, y si esa fue la intención es un misterio lo que quiso transmitir Quintero.

Tal parece que el autor de la obra tenía escrita una versión a la que añadió a empellones las canciones, de tan forzadas que se ven. No existe el menor atisbo de organicidad en la puesta en escena.

Fuera de los actores, sólo el intérprete de “El Manisero” y “Chivo que rompe tambó” salva la honrilla de los cantantes.

Por si fuera poco, el teatro parecía estar tomado por un público que, inexplicablemente, aplaudía a rabiar los doblajes y los chistes con menos imaginación que he visto salir de la mano de Héctor Quintero. Es una lástima que el autor de esa obra emblemática del teatro cubano que es “Contigo, pan y cebolla” tenga un retorno tan desastroso a las tablas.

¡Ay Bola, menos mal que estás muerto! Si hubieras visto para que te han usado más nunca volvías  a poner un pie en un escenario.