Deseo, Pedro Guerra en #ViernesDePoesía

Te seguiré hasta el final 
te buscaré en todas partes 
bajo la luz y las sombras 
y en los dibujos del aire 

Te seguiré hasta el final 
te pediré de rodillas 
que te desnudes amor 
te mostraré mis heridas 

Y con las luces del alba 
antes que tú te despiertes 
se hará ceniza el deseo 
me marcharé para siempre 

Te seguiré hasta el final 
entre los musgos del bosque 
te pediré tantas veces 
que hagamos nuestra la noche 

Te seguiré hasta el final 
con el tesón del acero 
te buscaré por la lluvia 
para mojarme en tu beso 

Y con las luces del alba 
antes que tú te despiertes 
se hará ceniza el deseo 
me marcharé para siempre 
y cuando todo se acabe 
y se hagan polvo las alas 
no habré sabido por qué 
me he vuelto loco por nada 

Te seguiré hasta el final 
por la ladera del viento 
para rogarte, por Dios 
que me hagas sitio en tus besos 

Y con las luces del alba 
antes que tú te despiertes 
se hará ceniza el deseo 
me marcharé para siempre 
y cuando todo se acabe 
y se hagan polvo las alas 
no habré sabido por qué 
me he vuelto loco por nada 

Y con las luces del alba 
antes que tú te despiertes 
se hará ceniza el deseo 
me marcharé para siempre 
y cuando todo se acabe 
y se hagan polvo las alas 
no habré sabido por qué 
me he vuelto loco por nada.

Leyenda (el Silvio en #ViernesDePoesía)

Al amanecer,
algunos ojos ya eran de la oscuridad
y huyeron hacia las tinieblas del ayer
con un puñado de semillas por sembrar,
con un puñado de promesas por crecer
y amar.

Pero salió el sol
y se elevó sobre la tierra siempre más
secando el frío nocturnal, dando calor,
regocijando al mundo con su prodigar,
irguiendo al viento un poderoso corazón
de amar.

Y su luz subió
saltando las montañas, traspasando el mar,
regando el mundo con su cálida verdad,
su cálida razón, esparciendo la claridad
como una estación.

Era bello el sol
que se elevaba sobre el mundo siempre más,
con su destierro de nevadas, su canción,
su semillero en jubiloso despertar,
erguido al viento el poderoso corazón
de amar.

Y su luz llegó
al reino oscuro a las torres del ayer,
y la simiente arrebatada de su amor
sintióse renacer al contacto de su calor
y de su quehacer.

Luego al final,
a la hora en que se suponía atardecer,
sintieron que la luz quedó en su respirar
como una sangre de la atmósfera, un poder,
un pacto eterno con la claridad solar,
con ser.

La policía secreta, Ken Smith (#ViernesDePoesía)

A Ken Smith lo descubrí por uno de los libros más imprescindibles -si es que existe tal cosa- de mi biblioteca. Un libro que compré por curiosidad y ha terminado anclado para siempre a un costado de mi cama. La compilación de un Festival de Poesía de La Habana hecha por la Editorial Sur, que dirige Alex Pausides, me abrió un par de puertas que visito con fruición. Smith es una de ellas. En realidad quería compartir «Poema para traducir», un texto bellísimo, que me retumba una y otra vez, pero no aparece por ninguna parte en internet y el libro se quedó en casa, así que los dejo con uno que tampoco está mal, y que si no les gusta tanto es mi culpa; la traducción es mía.
La Policía Secreta

Ellos están escuchando en los cables,
en las paredes, debajo de los aleros
en las alas de los vencejos,
en los oídos de las viejas,
en la boca de los niños.
Ellos están escuchando esto ahora.
Así que vamos a escuchar a la policía secreta,
una gran minoría incomprendida.
Después de todo, tienen sus derechos,
su particular modo de ver las cosas,
de decir las cosas, de cocinar cosas,
ellos también tienen una cultura exclusivamente suya.
          
          ;  Y creemos que
ellos deben tener su propio estado
donde puedan hablar sus propias
lenguas incomprensibles, escribir
sus confesiones, sus propias historias desconocidas,
cultivar sus hábitos de observación
mirándose los unos a los otros, y enarbolar
sus propias banderas allí, en posición de firmes
en el desfile en sus medallas en sus monumentos
en sus aniversarios secretos, hacer discursos,
cantar alabanzas al Dios de la Paranoia.
Y al final del día
enterrar sus muertos, publicarse esquelas codificadas
los unos a los otros, y descansar al menos
en su propia especie de paz, para siempre.

Doblete Redolés (#ViernesDePoesía)

Lo conocí hace apenas un par de semanas, en una playa a 60 kilómetros de mi ciudad. Estábamos un grupo de diversos países y cada uno aportó una canción. Pamela Ríos, una chilena en la que encontré no solo buena conversación sino también una cómplice de Orsaimanía, se negó a cantar para suerte mía porque en su lugar recitó un poema del hasta entonces desconocido para mí Mauricio Redolés, que me encantó tanto, que no paso por alto la oportunidad de compartirlo en este #ViernesDePoesía.


No importa

hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor… 

hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor
no importa oh…!


hay viejos culiaos que no creen en la liberación de la mujer
no importa oh…!


hay viejos culiaos que no creen en la rebelión punk
no importa oh…!


hay viejos culiaos que no creen que en un poema se pueda decir:
viejo culiao
no importa oh…!


No importa, si yo la quiero y usté me quiere
No importa, escuchemos… la mitad de la humanidad que sangra una vez al mes por toda la humanidad
No importa, avivemos la cueca punk
No importa oh!!! escribamos poemas llenos de groserías,
y metámonos el espíritu al bolsillo perro,
No importa oh!!!