Globos rojos para Darío

99 Globos rojos para Darío

«Ahora creo que es el momento de estar para lo que venga, como hacen los amigos, como hace la familia. Como hizo una vez conmigo Alejo 3399, cuando más sola me sentí en la vida, cuando lloré sobre la mesa de madera de casa mi fe extraviada en los caminos de la censura.»

vía la Nube de Alivio de Tunie: Globos rojos para Darío.

Llaveros

Dos amigas. Una es de sociedades de poemas ocultos, de Liubas y aguaceros. La otra es de Paseo Morning Star, de bloguerías compartidas. Una -a pesar de mis esfuerzos- se me ha escurrido en el tiempo. La otra se vuelve cada día más cercana.  Del millón de cosas que las unen mencionaré el periodismo, la Facultad de Comunicación y mi cariño.

Una me lo regaló un día cualquiera, porque sí. La otra lo hizo luego de regresar de un viaje. Uno es la recreación de esos símbolos de la Revolución y una alerta al cuidado de los bienes públicos («desde mi barrio defendiendo lo nuestro», se puede leer debajo de un dibujo). Es un objeto lleno de letras e imágenes en un fondo azul. El otro es impoluto en su sencillez, un conjunto que no necesita explicaciones y que es un símbolo en sí mismo. Uno es de acá. El otro de allá. Uno vino a salvarme de perder la entrada a mis puertas. El otro no es más que un accesorio innecesario, pero que llevo contento y orgulloso.

Dos amigas. Dos llaveros.

Mis llaves y los llaveros que me regalan Liliam Marrero (izq.) y Elaine Díaz (der,)
Llaveros

Motivos para un Microwave

Para David, quien tiene el copyright de El Microwave

Saldando viejas deudas, tras descubrir que sin quererlo tengo entre manos un blog cumpleañero, haré un poco de historia y recuento del origen de El Microwave. Ha pasado tan rápido el tiempo que un miope y olvidadizo profesional como yo reconstruirá los hechos escudriñando la bruma, con esa cara interrogante que nos es característica a los de vista corta cuando andamos sin espejuelos. Así que no crean mucho de lo que está aquí. Tal vez no sean más que invenciones pre-Alzheimer mías. Digamos entonces que estos sucesos están basados en hechos reales, lo que me salva honrosa y literariamente de cualquier mentira, disparate y/o metedura de pata. Leer Más

Mi socio, mi colega del David (chiste interno), el mejor prospecto literario de mi generación en FCOM, con el que inevitablemente discutiré algún día los favores de una «mujer impenetrable», acaba de sumergirse sin remedio en la web (blog y perfil en Facebook incluídos). Auguro que este será uno de mis blogs favoritos, no le pierdan la pista.