Servicio, servicial, servidumbre

buenos modales

Era una pequeña, modestísima, pizzería de barrio. Atendía un joven de estos de peinado estrafalario y cejas arregladas. En el fondo sonaba el último disco de Van Van, con un volumen agradable, extrañamente agradable. “Buenas tardes, ¿en qué puedo servirle?”, preguntó en un tono que contrastaba con su facha. Un par de minutos más tarde volvió a la carga: “¿El jugo lo quiere ahora o con la pizza?”. Anacrónico el muchacho. Al finalizar se apareció con un”¿qué le parecieron nuestros productos, satisfecho?” que fue el colmo. O eso creía yo. Después vino un hasta pronto.

Mira que hay gente para todo. Qué se habrá creído ese chiquillo, venir con buenos modales y decencia a tratar a la gente en pleno siglo XXI. Ahora que finalmente logramos erradicar cualquier síntoma de respeto, ahora que podemos exhibir orgullosos nuestro sello de iguales y maleducados junto con nuestros títulos académicos, y mirar como se fueron por las cañerías de la historia nacional tantos rezagos pequeñoburgueses. Cuando yo lo digo, la juventud está perdida.

Guía de palabras que pueden ayudar a enderezar este mundo: No confundir servir (aprovechar, valer, ser de utilidad), servicio (acción y efecto de servir y servicial (que sirve con cuidado, diligencia y obsequio) con servidumbre (trabajo o ejercicio propio del siervo; sujeción grave u obligación inexcusable de hacer algo) ni con servilismo (ciega y baja adhesión a la autoridad de alguien).