El Tavo no puede con su propia guerra

Es una tarde calurosa, lo que es lo mismo que decir cualquier tarde del cuasi eterno verano habanero.

Aquí andamos, témpanos semiderretidos en la esquina más farandulera de la capital, buscando pretextos para evadir el tedio de la casa, y nuestra única, irremediable opción es desembarcar en Coppelia.

Coppelia. Otrora catedral del helado; en la actualidad ostenta aires de ser su sepulcro. Coppelia. Solar de los juegos de mi infancia paterna, antiguo esplendor que sobrevive en la memoria de un par de generaciones que evocan en canciones, cuentos y recuerdos tus 25 sabores que nunca probaré. San Coppelia. Leer Más