Cubadebate juega a que se inunda de jóvenes

Seis de nosotros. ¿Se inundará de jóvenes Cubadebate?
Seis de nosotros. ¿Se inundará de jóvenes Cubadebate?

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Ocho años de duelo contra la quietud

La casualidad -y una buena profesora y amiga- me trajo hasta Cubadebate una mañana a comienzos de este año. Llegué a una mediana oficina en la que tres escritorios ocupan la mayoría del espacio disponible. “Esto es Cubadebate”, nos dijeron tras las presentaciones de rigor. “¡¿Esto es Cubadebate?!”, pensé para mis adentros, y en la cara de David descubrí un sentimiento similar. Más información

“Con dos que se quieran”, Amaury y los comentarios en la web

Aquí les dejo el comentario que escribió el excelente profesor y periodista Jesús Arencibia en el sitio Cubadebate a propósito de ciertos comentarios dejados por el artista Amaury Pérez en el mismo sitio.

Respetado Amaury:

Llega a su fin «Con dos que se quieran» y ya nos sucede a muchos como cuando se termina un plato exquisito: “sabe a poco”. A poco, porque no abundan los espacios de este corte en nuestra televisión; porque ha sido un programa de pensamiento, de posturas que mueven a debate, y eso tal vez sea lo más necesario en la Cuba de hoy; porque ha tenido invitados, horario y extensión de lujo; porque el diálogo ha fluido diáfanamente, porque a uno pueden agradarle o no ciertas preguntas; ciertos subrayados tal vez innecesarios; pero la altura intelectual del producto en su totalidad resulta sumamente meritoria. Más información

Mis primeros días en Cubadebate

Rafa en su puesto de trabajo

Levantarse a las 8:00. Descubrir que los enanos mágicos no vinieron y la casa continúa patas arriba. Suspirar. Desayunar a toda prisa. Asustarse ante un refrigerador que pide a gritos ser llenado. Llegar a la bodega y recoger las libritas de azúcar que aún quedaban. Salir huyendo del doméstico caos lezamiano sin mirar atrás so pena de quedar convertido en estatua de sal.

Alcanzar el P-2 que estaba a punto de irse. Dudar entre cederle el asiento a la anciana o la belleza que subió en la siguiente parada. Gana la anciana, la belleza busca otro puesto que cazar. Abrirme paso hasta la puerta, bajarme frente a la imprenta Federico Engels. Saludar, hojear velozmente los periódicos nacionales. Y adentrarme en Internet.

Adentrarme hasta perder el sentido del tiempo, olvidar si llueve o hace calor, si tengo hambre o perdió Industriales. Cuando parece que Internet va a terminar por devorarlo todo una voz. ¡Almuerzo!

Media hora de paradisiaca e intrascendente conversación.
De vuelta a la máquina. Sentir que el mouse y el teclado son una extensión de las extremidades. Persecuciones en Twitter y Facebook dignas de los mejores policiacos. Revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo, revisar insistentemente el correo.

Salir agotado, como si los 12 trabajos de Hércules fueran un juego de niño. Caminar hasta la parada. Derrumbarme en la cama, sin bañarme, sin comer. Destrozado. Pero feliz.

Iniciando las prácticas

Hoy comenzaron mis práticas en Cubadebate. Desde las 10 y 30 de la mañana David y yo estamos sentados frente a una computadora intrduciéndonos en este mundo que, si bien no nos era ajeno, desde adentro se ve diferente. Ahora estoy enredado entre cables, cuando tenga un respiro o al finalizar el día escribiré sobre esta experiencia.