Nota de Espacio Laical sobre los cuestionamientos de Alejandro Cruz

Desde hace aproximadamente un mes un bloguero cubano residente en el país se ha empeñado en poner en duda la credibilidad de los gestores de la revista Espacio Laical, perteneciente a la Arquidiócesis de La Habana. Alejandro de la Cruz sostiene que nuestra publicación no considera por igual a todos los cubanos honestos, que no acogemos las opiniones y sugerencias de la pluralidad nacional, y que no deseamos el mayor bienestar para nuestra patria. Lamentablemente encontró un argumento sobre el cual basar su difamación. Resulta cierto que la cuenta de twitter de Espacio Laical hace dos años dio un seguimiento muy parcial de los criterios sobre Cuba, de lo cual nos enteramos por medio de la acusación de esta persona.

En ese momento, el editor y el vice-editor de la revista, hicieron pública la siguiente aclaración:

“Hace unos días conocimos de la publicación de un post en el blog llamado Cubanos en primer plano, perteneciente a Alejandro de la Cruz, donde se hace mención a Espacio Laical. El autor señala que la revista no es un espacio para todos, porque el perfil de twitter de nuestra publicación solo daba seguimiento a las informaciones difundidas por Diario de Cuba y la bloguera Yoani Sánchez. En tal sentido queremos hacer saber:

Hubiésemos preferido que en nuestra cuenta de twitter se le diera seguimiento a todo el universo de publicaciones y actores que tratan el tema cubano dentro y fuera de la Isla. Rechazamos toda parcialidad. Deseamos comunicar que nuestra cuenta fue abierta y gestionada por un ex-miembro del Consejo Editorial desde fuera de Cuba. No se dio seguimiento por parte nuestra a la manera en que era operada. Estuvo inactiva por más de dos años.

Ante la pregunta de si Espacio Laical ha sido un lugar para la opinión libre, respetuosa y plural, invitamos a todos los interesados a repasar los más de 30 números de la revista, donde han participado cubanos con criterios disímiles, desde intelectuales revolucionarios hasta políticos de la emigración en Miami. La prueba será clara y concisa.”

No obstante, dicho bloguero continua tejiendo difamaciones en nuestra contra y, ahora, el Boletín Oficial del Ministerio de Cultura se hace eco de la misma y también desconoce totalmente nuestra explicación. Resulta preocupante que una entidad oficial cubana facilite sus espacios para deslegitimar y ultrajar a cubanos que laboran por la estabilidad y el desarrollo del país. En tal sentido, le solicitamos al Ministerio de Cultura que se haga eco también de esta nota. El momento presente de nuestra historia reclama de personas e instituciones que amen y construyan, y no que odien y destruyan.

Esta difamación en un boletín del Ministerio de Cultura contra un órgano de la Arquidiócesis de La Habana, que preside el cardenal Jaime Ortega, nos recuerdan momentos difíciles de las relaciones Iglesia-Estado, gracias a Dios superadas por dinámicas positivas que tanto bien han traído a la patria cubana. Desde hace muchos años ninguna publicación oficial había sostenido una acusación de este tipo en sus páginas. Recordamos que la difamación es penalizada por nuestras leyes.

Los editores de Espacio Laical.

(Tomado de Espacio Laical)

Aclaraciones sobre Laboratorio Casa Cuba

logo casa_cubaLos perros ladran, las traseros se mueven inquietos en los asientos, incapaces de entender cómo es posible articular la defensa de la soberanía de un país con criterios divergentes. Por esas y otras razones Espacio Laical publica este texto explicativo, un texto que ojalá no hubiera sido necesario, pero que merece toda la difusión posible, para que los cubanólogos (de aquí y allá, que en este lado del Malecón hay unos cuantos, aún cuando sus objetivos sean opuestos) respiren inquietos o aliviados, según sea su signo.

Claves para leer el documento Cuba soñada-Cuba posible-Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato

El Laboratorio Casa Cuba nace luego del diálogo sostenido, en las páginas de la revista Espacio Laical, entre los juristas Julio César Guanche y Roberto Veiga González, sobre la democracia en Cuba. La gran mayoría de las personas que integran el Laboratorio han participado y dialogado en las páginas y eventos auspiciados por la revista. Los editores de Espacio Laical, con el debido consentimiento de la entidad a la que pertenece dicha publicación, han contribuido a la institucionalización del equipo, el cual opera como un grupo de trabajo cuyos condicionamientos sólo provienen de las convicciones de quienes lo integran.

Sin embargo, el Laboratorio no es un proyecto católico. Entre sus integrantes hay marxistas críticos, socialistas republicanos, anarquistas y católicos. No obstante, a los miembros del colectivo nos une el resuelto compromiso con los destinos de Cuba; un patriotismo que se concreta en la realización de la dignidad humana, en la socialización de la  riqueza, en la consecución de una democracia plena, en la búsqueda del clima propicio para lograr la mayor estabilidad en el proceso de cambios que vive la nación, y por el resuelto rechazo –con base en la defensa inclaudicable de la soberanía nacional y popular de la Patria- a los mecanismos de presión y desestabilización política sobre Cuba, como son los que se sostienen sobre el andamiaje de la Ley Helms-Burton y el Bloqueo de Estados Unidos, así como la Posición Común europea.

El objetivo del Laboratorio Casa Cuba es estudiar la institucionalidad cubana y hacer sugerencias para su mejoramiento, así como socializar el estudio y el debate sobre estos temas. Está integrado, hasta ahora, por los investigadores Julio César Guanche, Julio Antonio Fernández, Dmitri Prieto, Miriam Herrera, Mario Castillo, Roberto Veiga y Lenier González.

El documento Cuba soñada-Cuba posible-Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato, hecho público recientemente, pretende aportar herramientas que contribuyan a intensificar el debate sobre la institucionalidad cubana. Este diálogo se viene realizando entre cubanos, en la Isla y en el extranjero, por medio de espacios oficiales y no oficiales. Los integrantes del Laboratorio pensamos que ese intercambio de opiniones y propuestas ha de llegar a sintetizar las aspiraciones colectivas de la nación y concretarse en el proceso de reforma constitucional ya anunciado por el presidente Raúl Castro, así como en el creciente movimiento auto-organizativo del propio pueblo cubano, en sus diversos espacios, acorde con sus múltiples y también diversas preocupaciones sociales. Quienes integramos este equipo de trabajo acompañaremos creativamente este camino, investigando, haciendo sugerencias, promoviendo la reflexión y el diálogo respetuoso, y facilitando nuestros modestos medios para aportar al consenso nacional, sin otro “título” que el der ser ciudadanos cubanos preocupados por el bien de nuestro país y de nuestros compatriotas.

Tal ha sido el propósito de dicho documento, que tiene un formato particular porque intenta esbozar tópicos del ordenamiento institucional que han sido largamente consensuados por un grupo de cubanos y cubanas con pensamientos diferentes.

Reconocemos que el documento hecho público es eminentemente político, y sobre todo propositivo al tratar de la institucionalidad del país. En él recogemos propuestas no exhaustivas, que deben ir creciendo también hacia otros ámbitos (economía, cultura, educación, ética) en la medida en que se avance en el debate. Sin embargo, hemos procurado usar modos apropiados a la naturaleza del Laboratorio, que no son los que suelen utilizar las plataformas políticas particulares. No pretendemos que nuestro conjunto de criterios compita con otras visiones y se imponga. No aspiramos a monopolizar el debate nacional sobre el tema. No deseamos ser los guías de dicho proceso de discusión pública. Solo ambicionamos aportar y servir. En tal sentido, no somos un partido político, ni un movimiento social, ni una plataforma programática. Pero tampoco somos un hermético cenáculo, aislado de nuestra convivencia cotidiana entre tantos cubanos y cubanas que buscan respuestas para mejorar sus circunstancias actuales.

Por esto último, partimos del hecho de que la responsabilidad social es propiedad común del pueblo, y no dejamos de remitirnos a la política de la nación como a uno de los recursos de que disponemos para construir colectivamente el orden en el que queremos vivir. De ahí que hagamos estas propuestas para promover su debate, y para que puedan crecer en compañía de otras sugerencias.

El Laboratorio Casa Cuba, inspirado en la bella metáfora de monseñor Carlos Manuel de Céspedes, seguirá contribuyendo humildemente al bienestar de la patria cubana.

(Tomado de Espacio Laical)