Vacaciones

Primero fue Varadero. Rodeado de compañeros de aula, muchos de los cuales no sé cuando volveré a ver. Disfrutando de un atardecer único, extrañando tanta gente que quise tener cerca en esos ocho minutos. Aburriéndome en las noches varaderescas que no tienen nada que ofrecer si no tienes un montón de dólares para gastar en discos, o si no te gustan las discos. Persiguiendo un disco volador en la arena como si fuera un perro feliz y juguetón.

Después fue la graduación. Un momento caótico, un intento de ridícula solemnidad que nos certificó finalmente como graduados de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, curso 2012-2013. Por ahí quedará un anuario digital con unas fotos en las que pronto dejaremos de reconocernos.

La memoria se me confunde en estos días de arañar la más mínima oportunidad de recreo, pero fue también una piscina con los mejores amigos del mundo, fue la Ciénaga de Zapata y una poceta repleta de peces inmensos, fueron los días junto a mi hermana y mis sobrinos, fueron los días de no hacer absolutamente nada, y los días de pintar las paredes de la casa.

Entonces vino Las Terrazas, y el río San Claudio. Un lugar que solo recogen los precisos mapas topográficos de la reserva forestal y que para llegar hay que caminar más de lo que uno en principio está dispuesto a dar por disfrute. Pero los 5 locos lo caminamos y disfrutamos de la más absoluta desconexión por unas horas largas. Fue una noche, luego de cansarnos de mirar a los camarones taquígrafos y los peces practicantes de deportes extremos, que, apoyados en un pequeño aliviadero, con el agua corriendo a nuestras espaldas, fumamos unos puros extraños y miramos un cielo con demasiadas estrellas. No sé qué, pero ahí pasó algo; aunque ninguno tuvo el valor de decirlo en voz alta.

Luego fue Cienfuegos, una ciudad hermosa, con su banda de conciertos la mañana de domingo en el parque, con sus calles hermosas y sus casas majestuosas, con su espigón poblado de bancos y luces de puerto, con su malecón diminuto que recuerda a aquel que dejamos cientos de kilómetros atrás. Cienfuegos tiene una mística que el visitante de paso sospecha, pero que sus habitantes no parecen apreciar. Y cuando un nativo no descifra la magia interna de su ciudad, la ciudad se va apagando de a poco.  Y fue El Nicho, un sitio decepcionante a un montón de kilómetros, un agua helada a la que uno no se acostumbra nunca, unas cascadas repleta de vacacionistas borrach@s y pequeños berreadores. El Nicho es la antítesis del descanso, es como planificar una escapada al Tibet y descubrir un Wallmart esperándote en la punta del Himalaya. Supongo que en sus años de terreno virgen y de casi imposible acceso haya sido un lugar mejor.

Aún no termina, aún queda por ser un par de semanas más antes de que me absorba la modorra cotidiana de eso cosa llamada pincha, antes de que los horarios intenten hacer de mí un tipo serio y responsable. Aún.

Foto: Beatriz Verde Limón
Foto: Beatriz Verde Limón
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Foto: Beatriz Verde Limón
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Foto: Beatriz Verde Limón
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Foto: Beatriz Verde Limón

“El terracero de Manu”, hacia un blog comunitario en Las Terrazas (Video)

“El Terracero de Manu”, joven experiencia en la globosfera cubana, pretende convertirse en un blog comunitario, un espacio en el que la artemiseña (y hasta ayer pinareña) comunidad de Las Terrazas pueda contar sus historias. Manuel Hernández, creador de este blog, pone en práctica sus conocimientos como estudiante de periodismo para mostrarnos la vida de los pobladores de este hermoso lugar, conocido fundamentalmente como sitio turístico y por su reserva natural. En el pasado mes de enero lo entrevisté en su “habitat natural” y compartió algunas de sus experiencias y aspiraciones. Bienvenido “El terracero de Manu”, una original manera de universalizar lo local.

El terracero se une a la blogosfera

El terracero, ese es el nombre de nuestro más reciente fichaje a la web. Mi compañero de estudios Manuel Alejandro Hernández se adentra en la parafernalia de la web participativa, vinculando sus recien adquiridos conocimientos tecnológicos con su pasión por Las Terracas, el pueblo de sus amores. Ya lo vemos constryendo historias a cada rato, no le pierdan la pista a este amante de la naturaleza y la literatura.