¿Qué pasa con la papa en Cuba?

rafauniversidad:

4 libras de papa al año. Lo que se dice una bolsa de las que venden por un CUC en el mercado negro… Diablos, Elaine…

Originalmente publicado en La Polémica Digital:

La papa

El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe. Vayamos directo al grano entonces. Estamos ante una crisis. Una crisis que se repite por más de cinco años y que ha pasado a ser un mal sistémico, cíclico, ineludible. La ausencia de Solanum tuberosum (¿se acuerdan del Vibrio cholerae?) en nuestros agromercados privados y estatales, y su llegada en cantidades que provocan el aumento de los precios en el mercado negro hasta límites insospechados, solo demuestra la capacidad de persistencia del pueblo cubano. Cualquier otro grupo de personas en el mundo se hubiera dado por vencido desde el tercer año en que las filas para comprar papas sobrepasaban al número de personas que esperan por la ruta 400 una mañana de sábado de mayo, junio, julio, agosto, septiembre… en fin, cualquier mañana de sábado.

Según este pdf, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, en 2014…

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Gilbertman, o cuando se confunde la leche y la magnesia

Fotograma del video clip "No hay break"
Fotograma del video clip “No hay break”

Alejandro Menénez Vega, el Mene, no solo es uno de los fotógrafos más talentosos de mi generación que conozco, sino también un tipo que respeto mucho. Por su trabajo y por su honestidad. Porque va a lo suyo, y no arma bulla mientras le modela las imágenes que conforman su obra. Por eso me alegra que me considere su socio, por eso siempre que lo veo en algún concierto u otra actividad lo recibo con una sonrisa, no solo porque me alegra encontrármelo sino también por la certeza de que habrá un buen testimonio gráfico de lo que allí pasó.

Hoy abrí Facebook y me encontré un comentario suyo en el que expone las razones por las que -como parte del equipo de realización del video clip de “No hay break”, de Gilbertman- decidieron darle una estética gansteril a ese filme. Tras leerlas decidí cederle el espacio de este blog, como he hecho antes, porque sus palabras tal vez no las recojan La Jiribilla o Cubadebate, pero tienen el sencillo valor de la justicia.

PD: Mene, el video no es lo peor del audiovisual cubano, pero sí que está malo… ;)

“Es una historia de ficción sobredimensionada por la malla contextual en la que cayó”

por Alejandro Menéndez Vega

Este “review” sobre el caso de Gilbert es finalmente un análisis de la imagen audiovisual que se construyó, más puntualmente en el video No hay break. Yo soy uno de sus realizadores.

Desconozco si esta era la imagen que quería representar Gilbert, fue la que a nosotros (los realizadores) nos pareció más interesante para ese tema. Nunca se nos pidió que aparecieran armas, dinero, violencia, etc.

Esa fue la historia que decidimos contar, al margen de los cantantes que hicieron el tema y aparecen en el video. Desconocíamos el origen de su dinero… tampoco nos preocupamos por averiguarlo. Otras cosas he visto que igual asombrarían a más de uno en nuestra humilde Cuba y están “permitidas” y legitimadas.

Siempre los consideramos actores del argumento que narraríamos y personajes de la obra audiovisual: Una historia de doble traición para lograr “escalar” en un mundo de ficción que queríamos construir. Sí, un mundo de matones, tráfico, ostentación, etc, pero que no era calco de realidad concreta alguna.

Obviamente la elección de trabajar con adolescentes no fue casual, eso le brindaba más crudeza a la historia y la hacía aún más punzante. No trabajamos con Chala, trabajamos con el actor Armando. Chala es un personaje que él asumió (construyó) maravillosamente en un film y que claramente nos permitió comprender que podía ser el personaje que necesitábamos, pero él no salió del aula de Carmela para ir a filmar ese video clip. Salió de su casa y de su propia realidad que en nada se parece a la del film Conducta y menos aún a la del video clip.

No hay break no es un modelo de valores corruptos, no es una obra cuya pretensión sea promover la violencia, no es una arenga, una denuncia o un retrato social. Es una historia de ficción sobredimensionada por la malla contextual en la que cayó. Tal vez sea la peor obra audiovisual de la historia del clip cubano, tal vez sea la de peor gusto, pero no nació para apoyar “la guerra cultural del reguetón cubano”. Si de esos valores se trata, si de esa supuesta “guerra” estamos hablando, cualquier espacio cinematográfico de la TV actual los ahonda mucho más. Basta ver los últimos 10 films del sábado en la noche para ver la colección de descuartizados, baleados, atropellados, etc. Basta esto para comprender que, independientemente del espacio físico dónde fueron realizados y de la pericia técnica y narrativa de sus realizadores, la violencia y “el universo marginal” es un elemento cautivador, recurrente y natural de la obra audiovisual. En esos films no nos cuestionamos “la realidad” de lo narrado porque nos parecen contextos distantes, enajenados y de culturas que nada tienen que ver con la nuestra. Cuando son puestos en Guanabacoa y con pandillas enfrentándose nos escandalizamos.

Hay una mezcla, a mi entender innecesaria, en este artículo entre el producto audiovisual (al menos aquel del cual soy responsable) y la “guerra cultural contra el socialismo”. Yo soy cubano, formado en una sociedad que se repetía a sí misma que era socialista y que aún no se ha encontrado en la definición. Jamás he golpeado ni a una mosca y no quiero una nación violenta, superficial, ni que reniegue de sus valores culturales e históricos. El socialismo vs capitalismo está fuera de mis discursos o preocupaciones desde hace largo tiempo, pero añoro una mejor y más justa sociedad, independientemente del espectro político en el que sea encauzada. Este video jamás evaluó nada ni cercano a estos temas y se realizó enteramente desde el interior de la isla.

Nos valimos de elementos (también del clip contemporáneo) para realizar un clip regodeado en la violencia, pero sin pretensión de promoverla. ¿O es que Romain Gavras está promoviendo la violencia con sus clips? Salvo las gigantescas distancias que no separan de sus espectaculares video clips en lo artístico, técnico y productivo. No pretendo comparar nuestro malogrado clip con estas obras, pero al igual que en estos, las armas son artificiales, la sangre es coloreada, los “golpeados” son dobles de acción, el dinero es papel de libreta y la violencia es una pensada coreografía.

A Gilbert le “tocará” por sus acciones lo que la justa ley determine y a eso no me puedo oponer. La exactitud de sus males se me escapa y tal vez el tiempo nos sea clarificador. Yo solo asumo aquello de lo que me siento responsable; un clip que ha provocado una ira desmesurada. Sin significar esto que me arrepienta o que crea que hay algo inmoral en hacer una obra de ficción como esta, cierto es que hubiese preferido que la sensación de realidad no fuera tan alta y que “el discurso moral” no se hubiese malinterpretado tanto.

Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical (#NoSirvió!)

Concierto de Los Van Van en el Salón Rosado de la Tropical, 1ro de marzo de 2015. Foto: Iván Soca
Concierto de Los Van Van en el Salón Rosado de la Tropical, 1ro de marzo de 2015. Foto: Iván Soca

La imagen de arriba, como dice el pie de foto, corresponde a un concierto de Los Van Van. Un concierto, podemos sospechar -por lo que dice la foto y conociendo los antecedentes de los implicados-, de pura euforia, de bomba y cuerpos y corazones moviéndose indetenibles, infectados por la música y la alegría de estar vivos.

El día anterior, el sábado 28 de febreo, The Dead Daisies, una banda rockera de todos estrellas anglosajonas, había regalado un espectáculo inolvidable a los amantes del género en el país. Como buen concierto de rock que se respete duró muchísimo, y tuvo sus bailes de pogo (o ruedas de hardore, como le dicen por acá), y sus conatos de peleas, y sus canciones fuera de programa, pero no pasó nada preocupante, y la gente disfrutó de la maravillosa oportunidad de rockear en directo con una superagrupación.

El domingo, en el mismo lugar, la orquesta más emblemática de nuestro último medio siglo, lo más parecido al estribillo del alma de esta nación, Los Van Van, tocaron para todos sus seguidores, que es lo mismo que decir que tocaron para toda Cuba. En la madrugada del lunes, Iván Soca -quien ha recogido fotográficamente buena parte de las actuaciones de Van Van en épocas recientes- llegó a Facebook no solo con su habitual cargamento de imágenes sino con la noticia de que el concierto fue detenido por un policía, quien se subió a la tarima e hizo caso omiso de los grito de “¡No sirvió, no sirvió!” del público.

Aún se desconocen las causas por las que ese policía (y los otros que no tardaron en aparecer) llegó con la indicación de terminar el concierto. Tal vez, se podría especular, porque se pasaron del horario establecido para tocar. Pero argumentar eso sería el colmo de esta novela kafkiana. O no. En cualquier caso, alguien debe responder, públicamente, por semejante ultraje, no solo a los fenomenales músicos que componen Van Van, si no -sobre todo- a los miles de cubanos que fueron víctimas de un acto de ignorante e inexplicado (y probablemente inexplicable) despotismo.

Aquí les dejo algunas imágenes del hecho junto con las palabras de Iván que acompañan su galería de fotos, unas fotos que hablan claramente de un concierto potente, una fiesta inagotable que solo cabe en el adjetivo de vanvanera. Triste final para una noche de tanta buena vibra. Definitivamente #NoSirvio, compañero policía.

concierto de van van en la tropical 1mar15 2 #nosirvio
Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca

01MAR15: Lo insólito: Los Van Van en el Salon rosado de La Tropical

por Iván Soca Pascual
En el mismo lugar donde anoche vibro Cuba con la banda de Rock & Roll The Dead Daisies, hoy la Orquesta insigne de la Música cubana Juan Formell y Los Van Van ofreció un espectacular concierto, con una intensidad idéntica al de la víspera, para su público, en lo que siempre hemos denominado “El termómetro de la salsa cubana”: El Salón Rosado de La Tropical. El espectáculo, idéntico a todos los ofrecidos durante la Gira Nacional de 2015 pero con un par de temas del nuevo CD La Fantasia incluidos, iba de maravillas. El Show de ensueños, con invitados como Carlitos de “Los cuatro” y el carismático Elito Revé.
Al filo de las 10:30 se ha subido un oficial de la Policía al escenario y ha detenido el SHOW mas autentico que vi en 12 años de trabajar con esta Orquesta, la de Juan Formell…Yo pensé que era parte del espectáculo el que subiera un oficial de la policía y se integrara a una fiesta que iba de maravillas, pero no fue así. Roberton, que interpretaba SOMOS DIFERENTES, un tema para los cubanos, lleno de elementos de patria y autentica cultura, le paso la palabra al público y este al unísono empezó a gritarle al policía “No sirvió, no sirvió!!!” No obstante a ello, se suspendió el concierto.

Me pregunto: ¿Hay que ser extranjero para tocar hasta la hora que sea en La Tropical? Espero que Los Van Van haga aclarar este inesperado y desagradable incidente…

Aquí va una galería de fotos tan contundente como la de anoche con The Dead Daisies para que pueda servir de prueba de que el concierto de Los Van Van era el de todos los cubanos, lleno de alegría y digna modestia…

Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca
Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca
Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca
Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca
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Policía detiene concierto de los Van Van en La Tropical. Foto: Iván Soca
Concierto de Los Van Van en el Salón Rosado de la Tropical, 1ro de marzo de 2015. Foto: Iván Soca
Concierto de Los Van Van en el Salón Rosado de la Tropical, 1ro de marzo de 2015. Foto: Iván Soca

El Cañonazo 2015 VIII y final (corte del director)

Día 9 y 10

Mi última reunión en el Comité Organizador de la Feria. Esto casi se acaba. No sé por qué, pero estoy extrañamente descansado. Y eso que me acosté a la una de la mañana leyendo esas joyas en miniatura que son los poemas de Eugenio Montale reunidos en Cuaderno de cuatro años (tengo que cazar y entrevistar cuanto antes a los culpables que están detrás del maravilloso trabajo de la colección Ático). El caso es que saqué del fondo del refrigerador dos cápsulas de estimulantes, y ando fresco como turco salido del baño.

A pesar de las largas jornadas, a pesar del stress diario, a pesar del desgaste y de las consecuencias del desgaste, voy a extrañar esto. La selección de un equipo con ganas de trabajar. La planificación de una cobertura capaz de informar y reflexionar en el mínimo espacio que permiten las cuatro páginas de un pequeño periódico. El trabajo de artesanos que cada noche hacemos Tamara, Disamis y yo. Esos minutos en que me siento detrás de la comandancia del Che a mirar La Habana encenderse mientras anochece.

Ya sé que se notan mis ganas de seguir haciendo esto, pero quién carajo logra algo así en Cuba todo el año. Nos vemos del otro lado de la bahía.

 

El Cañonazo 2015 VII (corte del director)

Día 7 y 8

Estoy cansado. Tanto que tuve que empatar un día con otro en este diario, y no por falta de tiempo para escribirlo, sino por falta de ganas y tranquilidad para darle un mínimo de coherencia a mis ideas. Estos eventos intensos que demandan iguales cuotas de esfuerzos diarios se asemejan a las carreras de medio fondo en las que hay que combinar rapidez y resistencia. Y ya llegamos al último tercio, donde el cuerpo es un manojo de huesos y músculos repletos de ácido lácteo, y uno no sabe si se mueve por sus propias fuerzas o por pura inercia del organismo.

Imperceptiblemente, se han espaciado los tiempos de entrega de los textos, las revisiones de Disamis y mías se distienden, Tamara termina de diseñar cada vez más tarde. Y no se le puede echar la culpa a nadie más que al tiempo transcurrido, a la progresiva acumulación de esfuerzo que como pesas de gimnasio van sumándose a nuestras espaldas.

Hay un par de imágenes que me recuerdan nuestro derrumbe. La primera es literaria, una frase de Lemebel en Tengo miedo torero, en la que la Loca del Frente dice de su casa –y parece hablar de nosotros– que era  “algo así como un campo de batalla sembrado de vacíos restos”.

La otra imagen se me repite cada noche en La Cabaña. Pasadas las nueve, después del cañonazo, cuando ya cerraron ambas ferias –la del libro y la otra, la del todo el año, la de las baratijas y souvenirs–, frente a la Sala de Prensa donde está nuestra guerrillera redacción se arremolinan un montón de bolsas plásticas y papeles en rumoroso tropel. Las huellas de una guerra en la que somos una suerte de estetas de la muerte, armadores de barcos cadavéricos que zarpan rumbo a la mañana, sin más bendición que la de una partida de muchachos felices.