Tengo mi propio Gran Teatro del Mundo

Cuando en mis paseos habituales en la UNEAC, di con el poemario “Huecos de araña” (Jamila Medina), lo compré más por costumbre que por convencimiento. No fue hasta que leí en la Sierra Maestra los versos de la joven poeta que constaté la profundidad de las imagen poética de la escritora.

Traslado en su totalidad la entrevista realizada a Jamila Medina, quien ganara el premio David de Poesía 2008 con el mencionado poemario. La he tomado integramente de la página web del Caimán Barbudo.

Jamila Medina Ríos: Tengo mi propio Gran Teatro del Mundo

Por Racso Morejón  Fotos: Silvia Corbelle

Nada como una entrevista, sobre todo si se engendra desde la informalidad del coloquio, para conocer esos incesantes cambios de telón que proveen la circunstancia en que habita el escritor. Con este fin se promueve el acercamiento que la Casa de la Poesía de la Oficina de Historiador procura cada primer sábado de mes con los poetas que invita a su espacio Informalmente formal. Jamila Medina Ríos, filóloga de formación y quien mereciera el Premio David de Poesía 2008 por su poemario Huecos de araña, formó parte de la nómina de esta actividad el pasado año y compartió sus revelaciones y creaciones sobre el “objeto literario”, ese trompo extraño que sólo existe en movimiento, al decir de Jean Paul Sartre y que la poetisa maneja con buena pita y soltura de manos.

—¿En qué medida los concursos validan la obra premiada y cómo evitar que la poesía sufra la desgarradora subjetividad de los jurados?

—Un premio valida y no. Otorga valor simbólico y redistribuye momentáneamente las posiciones del campo intelectual. Pero tras el aplauso, el libro queda solo… y viene la lucha encarnizada por el lector. Incluso un buen libro puede no encontrar su lector ni su renombre. Hay mejores y peores jurados y concursantes. Cuando pierdo, mi paranoia o mi ego me dicen que no he sido leída, que quizás mi sobre se perdió. Existe el mito de los jurados que no leen, y hay quien lee sólo lo que conoce. Hay expertos en concursología. El azar de los concursos concierta todas esas posibilidades.

“Con la subjetividad no hay vade retro posible: está la del jurado, la de la crítica, la del lector, la de los concursantes, la del espacio y el tiempo, la del título del libro, la del orden de los poemas…, y está tu propia subjetividad, sin la que no podrías escribir”.

—Algunos hablan de distancia infranqueable entre los poetas y su obra y los lectores. ¿Cuál es tu experiencia como escritora y como lectora?

—Daría mi reino por un solo lector puro asiduo. Muchas veces tengo la impresión de que la literatura que producimos (así como las revistas nacionales) es leída solamente, y si acaso, por los críticos y los propios escritores. Siendo esquemáticos y usando como medidor la Feria Internacional del Libro de La Habana, aparte de la literatura infantil y especializada, la política y los libros de autoayuda, hay un público ávido de novelas, que de Cuba busca a Chavarría y a Padura, un público más restringido de ensayos y rarezas históricas, y un público de poesía que persigue a los autores universales más conocidos, sin olvidar a los latinoamericanos… Entre tales parcelas pudiera haber un lector para la narrativa más joven cubana, pero no imagino ese al que podría interesarle mi poesía…

“Como lectora hago siempre malas lecturas, me acerco a la mentalidad del autor y luego la tenso hasta los lindes absurdos, desorbitados, oníricos que más me complazcan. Como escritora aspiraría por tanto a un lector de sueño, avezado, que pudiera decodificar toda la red intertextual que le he metido en vena a lo que hago. Pero lo mejor sería un lector que pasara más allá de la malla asociativa construida por mí y, descolocándola, hiciera máquina con esa escritura y la llevara más lejos, retorciéndola, traicionándola, poniendo al rojo vivo cualquiera de sus potencialidades, e incluso haciéndola estallar, más absolutamente moderna (o reactiva) de lo que yo imaginé”.

—¿Podríamos hablar de multiplicidad de mensajes, códigos, poéticas que ayuden a redefinir, a concentrar el espectro de nuestra literatura más joven?

—El propio Roland Barthes —que en algún momento mató al autor, para que nacieran el lector y su vasta posibilidad de interpretar— habló de la multiplicidad de la escritura como una elección no sólo estética sino ética. Yo no podría trazar la multiplicidad de constantes de nada de lo que se está escribiendo ahora mismo, pero está claro que no es un monolito. En narrativa: realista, fantástica, gótica, cyberpunk, rusófila, anti y neohistórica, de ficción científica, freak, pro y post bolaño, coupland, piglia, stephenking, guillermorosales, saroyan y kundera, borgiana todavía…, ironiza, sigue y deconstruye las convenciones de la historia. En poesía, no puedo mentirte…, leo apenas a los poetas de mi generación (Michel Trujillo, Oscar Cruz, Marcelo Morales…).

—La poesía femenina salta alto y contundente. ¿Será que alcanzaron una cota que distingue su voz peculiar en el tejido contemporáneo, será que se expande desde una tradición que amortigua la ausencia casi absoluta de “ellas” en el devenir literario de la Isla…?

—Mi deuda con la poesía cubana femenina contemporánea apenas la salva haber leído de pasada Queredlas cual las hacéis… Pero creo absolutamente innecesario pensar las literaturas balaceando estadísticas para considerar si la visibilidad de la poesía femenina de hoy se relaciona con su ausencia (real o antológica) de ayer; en cualquier caso, algún verso de Nivaria Tejera y de Isel Rivero, y la poesía de Reina María Rodríguez, Albis Torres y una Nara Mansur que recién he descubierto, pueden llegar a ser para mí toda la presencia necesaria.

—Carlos Augusto Alfonso declaró en una entrevista para La letra del escriba que la poesía es su sistema de posicionamiento global. ¿Cómo ves desde tu perspectiva de la creación a Jamila Medina Ríos?

—Angustia y aliento y goce. Freudianamente, dar testimonio de la existencia a través de la escritura permite alcanzar lo que no puedo…, en mi propia surrealidad lo soluciono o asumo, redibujado, y me veo y abro a otras sensaciones y caminos.

“Quisiera ser una multiplicidad de singularidades intensivas que rebasara todo estanco genérico, y en cierto sentido mis quehaceres se trasvasan (lo cual es chocante para ciertos lectores educados en los géneros). A un tiempo, agradezco la existencia de diversos espacios y convenciones de enunciación, que me permiten ser diversas jamilas, una anábasis de ellas”.

—¿De dónde o de qué referencias se alimenta el cosmos donde transcurren tus obsesiones como escritora y como mujer?

Trabajo por no tener límites, tampoco referenciales…. Mi escritura se agarra y corta incesantemente sus flujos. En Huecos… están desde Villena y Dulce María, hasta Lezama, Sigfredo Ariel, Reina María, Pedro Marqués de Armas… En las secciones de Primaveras… están las voces de varias mujeres suicidas…, las revoluciones traicionadas, la estructura estereotípica de cierta poesía griega o asiática… Incesantes cambios de telón.

—¿Cómo te llevas con el silencio y con la soledad?

—Los añoro y los rompo.

—¿Tu sentido de la realidad?

—Puede llegar a ser el del realismo sucio, pero generalmente es sous y sur-real. Lo que está por arriba y por debajo, lo que anida en mi cabeza y, peor, lo que poso en la cabeza de los otros —que unas se asombran de mi empatía y otras se quejan de mis ínfulas de telépata. Tengo mi propio Gran Teatro del Mundo.

Poesía de Jamila Medina

De Primaveras cortadas (inédito)

ESTIGIA

Febrero y no octubre rojo / novilunio y no noviembre y no domingo (sangriento). / Desde Petrogrado la prolongación de las riberas: / Trotsky bajo la metralla /

la Guardia Roja, soldados y marineros / (no confundir con el Ejército Blanco, con el Ejército Verde, con el Ejército Negro) / contra los cadetes y el batallón de novias /

de la muerte / cuidándose de preservar las paredes verde claro del Palacio de Invierno / el Campo de Marte dragado muchas veces por la flota / –Lenin

inmerso en las Tesis de Abril– / para enterrar a los combatientes de la revolución / –Lenin volviendo a una ciudad ahora llamada Leningrado– / Rusia, 1940 polacos /

velados / bajo los abetos rojos de Katyn / Trotsky con frío en la frente abierta por una pica / Leningrado con el pan y el presupuesto recortados / quemando

sus casas de madera pero nunca sus árboles / premiando la conservación del verde bajo el cerco: / enmascarados por los pintores: / la fábrica Kírov como un macizo

forestal / Smolny como un enorme claro en el bosque / Rusia, 1945 alemanas desfloradas sobre la marcha/ y a cambio sus hombres exhibiendo

sobre las ramas, en el camino de la vida/ la polacada sangrante del verano / intactas sus venas por el hielo. / Maniluvio: / la boca de esta muchacha japonesa

envenenada / huele a violetas / a violetas las casacas / la besaron los ingleses / la besaron los franceses y los rusos / pero la sangre sólo huele a sangre /

aunque reguemos abundantemente las palmas / de las manos /

dos mil veces en la penumbra tibia de la casa real / o haciéndolas correr

por las riberas de la Estigia, florecidas de loto / que son una infinita y sola ribera / larga como una longaniza / rosa como la herida de las violadas. //

TERMÓPILAS, 191 A.C.

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Simónides

Un adorno:

en las calientes puertas del desfiladero

fila tras fila

sellando con los pechos angostados las cuatro bocas de la muerte

amamantándola para poder irse a comer

los trescientos suicidas

como claveles gordos

reventones.

Extranjero, anuncia a los lacedemonios que aquíyacemos obedeciendo a sus preceptos.

De Anémona

IV

Entre las dos fechas de nacimiento y muerte

se sienta a esperar

protegida como en un cascarón.

Me interesa más el espacio entre

de la mujer de piernas bien cerradas

a la mujer completamente abierta

acuchillada por dos falos.

Y cuando lo deslizan de una boca a otra boca

¿qué pensará la mujer de un tiempo al otro?

V

Sé que quiero caer

como a una entrada:

hay una tela como una música en la puerta

son vendas

telarañas

una media de seda

un gusano tratando de salir de su capullo

(mojado, el cuerpo penetra

cede)

como la palma de una mano

con los dedos estirados hacia atrás.

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